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​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​No era normal que el aire pesara tanto

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​No era normal que el aire pesara tanto.
Ni que el silencio supiera a incertidumbre.











Mientras Felix y Seungmin conversaban en la cocina, Jeongin se quedó en el pasillo, con la mirada clavada en la puerta principal. El rubio se movía con más lentitud de lo habitual, y Seungmin intentaba suavizar el ambiente, pero él...
Él solo sentía esa mezcla en el aire.
Jazmín y coco.

No era fuerte.
No era reciente.
Pero era suficiente para erizarle la piel.

Negó con la cabeza, cerrando los ojos por un segundo. No es el momento para pensar en él.
No ahora.

-¿Están listos? -la voz de Seungmin lo sacó de su niebla mental. Jeongin asintió.

Salieron de la casa en silencio, cada uno encerrado en sus pensamientos. El trayecto hasta la casa de Felix fue más corto de lo que esperaban... o tal vez fue solo que la tensión les acortó el tiempo.

El cielo estaba opaco, como si el día se negara a comenzar del todo. Ni una brisa, ni un pájaro. Solo el murmullo de los autos lejanos y el crujido de la ansiedad apretándole el pecho.

Felix no decía nada. Manejaba con la mandíbula tensa, los ojos fijos en la carretera como si de eso dependiera su vida. Innie lo miraba de reojo, intentando encontrar algo de calma en su rostro, pero el rubio solo temblaba levemente con cada respiro.

Seungmin, en el asiento trasero llevaba rato en completo silencio. Había notado todo. El olor a tensión. A miedo.

Cuando por fin llegaron, Felix frenó en seco.

La puerta principal colgaba, apenas sostenida por una bisagra. Una ventana rota mostraba cortinas rasgadas agitándose con el viento. El buzón estaba abierto, el contenido esparcido por el césped húmedo. Y lo peor... era que todo eso ya no lo sorprendía.

El pecoso bajó del auto sin decir palabra y se apresuró hacia la puerta. Jeongin fue tras él, apretando el paso, con Seungmin observando cada rincón desde atrás como si esperara que alguien saltara desde las sombras.

La casa parecía una escena congelada del caos.

Felix dio un paso atrás.

El pelinaranja lo sujetó por reflejo, sosteniéndolo del brazo. Seung se adelantó sin decir nada, con los ojos clavados en el desastre.

-¿Tú vivías aquí... así? -preguntó en voz baja, como si temiera despertar algo.

Felix negó con los ojos aguados.

-No... así no.

Dentro, el desastre era aún más brutal.

Los cojines abiertos, el sofá rajado, la mesa del comedor volteada. Cajones vacíos, papeles rotos por el suelo. No había desorden, había rabia. Alguien había venido con intención.

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora