27. Las despedidas no acaban

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Cuando llegamos el domingo a la clínica, nos encontramos a Nick justo enfrente de los ascensores, estaba mirando ensimismado por una ventana, esa ventana daba a la puerta  principal, al fondo había un parque, con un gran lago en el centro. En ese lago convivían un sin fin de patos. Patos grandes, pequeños, de colores claros y de colores vivos. Todos ellos al cual más bonito. En el lago había un pequeño islote con un enorme árbol, en el que se posaban miles de aves.  En lago por uno de sus lados se estrechaba para luego volver a ensancharse,  ahí habían construido un puente, un puente que cruzando todos los días unos cientos de personas, ancianos, jóvenes con sus parejas, lobos solitarios acompañados únicamente por un libro, padres con sus hijos pequeños y alguno más acompañado de sus mascota. Era un parque de tierra, con caminos artificiales realizados con arenas de diferentes colores, y árboles, muchos árboles, altos, gigantes, y algunos más pequeños, pero de colores muy diversos, iban desde los verdes claros hasta los más oscuros, algunos eran lilas, otros con hojas amarillentas, otros con pequeñas flores blancas. También había un sin fin de bancos, bancos hechos de madera, pero no de madera pulida, era de troncos de árboles cortados por la mitad dejando la parte lisa por arriba. Me encantaba ese parque pero nunca había estado en él. Tal vez algún día cuando Nick pueda recorrerlo a mi lado. Nos acercamos hasta él sin hacer ruido y lo abrace por detrás por debajo de los brazos y apoye mi cabeza en su hombro. Nick dio una pequeña encogida, estaba tan absorto.
-¿Qué haces por aquí tu solo? - le pregunte
-Necesitaba estar un rato solo - me contestó esbozando una leve sonrisa.
-¿Y eso, que te pasa?
-Nada, estoy bien. Le han dado el alta a Fran y a Julen, están haciendo las maletas y recogiendo sus trastos. Se me estaba empezando a hacer un nudo en el estomago y me he salido, a ver si me despejaba.
-Ya te queda poco a ti también, no te rindas - le dije mientras le apretado entre mis brazos, y dándole un suave besito en la mejilla.
-Cada vez quedamos menos. Esta semana quedamos solo Roberto, Cristian y yo. ¿Qué voy a hacer si les dan el alta antes que a mí? - estaba más afectado de lo que quería admitir.
-Eso no va a pasar.
-Pero ¿y si pasa?
-Si pasa, nos tienes aquí a nosotros. Si tenemos que venir a verte todas las tardes, pues nos turnamos y estamos aquí.
-Claro que si, Nick - Le dijo César
-Tú no te preocupes, estamos contigo. - le dijo Luis
-Gracias, chicos, sois los mejores
-Te hemos traído unas cosillas. Lo que le pediste ayer a tu madre.
-Podéis llevármelas a la habitación, con este trasto no puedo llevar nada en las manos. A ver si mañana empiezo ya con las muletas.

Los chicos se fueron y me quedé con él a solas.
-A ver anda un poco que vea todo lo que has avanzado - le dije para animarle

Hacía un movimiento extraño al mover los pies, pero ya no necesitaba apoyar todo su peso en el andador, ya solo lo usaba como mecanismo de sujeción.
-Ya lo haces mucho mejor.
-Eso solo lo dices para hacerme sentir mejor. Sé que se me nota un montón todavía.

Hoy tenía el día torcido, todo lo veía negro.
-Un poco Nick, pero se te nota mucho menos que la semana pasada.
-Voy a se la mofa del instituto.
-Venga Nick, no pienses en eso ahora.

Se había vuelto a quedar mirando por la ventana, y ya sabía lo que eso significaba que estaba a punto de echarse a llorar. Lo hacía siempre cuando no quería que nadie lo viera llorar se ponía de cara a una pared o la una ventana. Así me acerqué a él y le volví a abrazar.
-Bea, tú les conoces tan bien como yo. Si antes se metían conmigo ahora ya ni tu cuento. Se lo he puesto muy fácil.
-¡No! Nick, Ahora serás un héroe, cuantos de ellos han sido capaces de pasar por todo lo que has pasado tú, y volver a andar y menos aun en tan poco tiempo - comenzaban a caerle unas lagrimitas por la mejillas. - Va Nick, venga ya, no llores. Olvídate de ellos. ¿Sabes porque se meten contigo?
-Porque soy un blanco fácil - dijo entre sollozos
-Justo, porque ellos se crecen al ver que te afecta y si el primer día en lugar de haberte amilanado les hubieras plantado cara y hubieran visto que no te afectaban sus comentarios. Ya se habrían cansado. Nick todo esto que te está pasado debe de servirte de experiencia. La vida son dos días y te puede cambiar en un instante. No puedes permitirte que unos  idiotas te amarguen el día - prácticamente le estaba gritando, tenía que hacerle reaccionar
-Lo sé, pero...
-No hay peros Nick - le volví a decir bajando el tono. - Mira a Fran, a Roberto, a Cristian, ellos te admiran. Antes de tomar una decisión sobre lo que hacer te miran a ti. Si tu dices que si, van todos detrás. Y que me dices de Julen, eres su modelo a seguir. No me digas que no ves como te mira, cuando estas en el gimnasio, o en la piscina, o jugando al baloncesto. El siente admiración por ti.
-Ellos me conocen de verdad, como tu. Con ellos he podido ser yo, sin miedo a que me juzgaran. Aunque también se han metido conmigo y hasta me han imitado - se le dibujo un leve sonrisa y se puso un pelín colorado. - Sobre todo cuando les hablo de ti.
-¿Así? Te quieren mucho Nick. Serán amigos para toda la vida.

Nick se soltó del andador y me abrazo, durante un rato, luego no giramos hacia la ventana, cogidos por la cintura.
-Últimamente vengo mucho a esta ventana, me gusta observar a la gente, ir y venir. Muchos van dando un paseo, pero la gran mayoría van con prisas. Algunos miran hacia aquí, pero la mayor parte pasan de largo. Intento imaginar como son sus vidas, sus problemas. Todos van de un lado para otro, pero yo... yo estoy aquí... atrapado... estoy atrapado en el tiempo, como si estuviera en el limbo. Me agobia pensar que cuando salga de aquí todo haya cambiado y yo siga siendo élde antes y ya no encaje.
-¿Qué? Venga ya. En solo cuatro meses.
-Lo sé. Se que son paranoias mías.
-Además, tú también has cambiado, tú no eres el de antes.
-¿He cambiado? ¿Me estás diciendo que ya no me reconoces?

Parecía como si pensase que había cambiado a peor.
-Pero has cambiado a mejor. Ya no eres un crío, eres más maduro. Has aprendido a no tener miedo a decir lo que piensas, lo que sientes. Eres más atrevido menos tímido.
-Entonces,... -estaba dubitativo, como si hubiera vuelto el niño tímido de hace unos meses. - ¿lo que sentías por mi... también ha cambiado?
-No, Nick eso nunca. Aún si lo piensas también ha cambiado un poco. Ahora me he dado cuenta de que no solo te quiero muchísimo sino que además te necesito.
-Bueno, vaya dos tontos, ahora os vais a poner a hacer pucheritos - dijo Fran que había llegado por detrás sigilosamente.

A su lado llegaban Julen  y Laida, y Luis y César un poco detrás.
-Todavía no. Eso lo dejo para tu despedida. Te voy a echar de menos, a los tres. Me habéis dejado solos con estos dos. Con quien voy a ir a la piscina ahora - le contesto Nick
-Con Cristian, desde que se entero de que me daban el alta se ha picado. Dice que no va permitir que os den el alta a vosotros antes que a él - le dijo Fran
-Me preguntaba porque había cambiado de actitud, estos últimos días.
-Ya ves que le ha picado el amor propio.
-Fran, ¿Qué vas a hacer ahora? - le pregunte
-Mi vida ha dado un giro, ahora no puedo seguir con la carrera.
-¿Qué estudiabas?
-INEF. Le he dado muchas vueltas. Estoy pensando en estudiar algo que me permita entrenar a personas como yo. Hacerme entrenador de baloncesto o algo así. Mario me ha dado información y unos teléfonos de gente que puede ayudarme. Ya os contaré. Como Vivimos todos en Sevilla, espero que no perdamos el contacto.
-De echo, tenemos una cita doble pendiente - añadí
-Para eso tendréis que ser una pareja - le tiro Fran una pullita a Nick
-Todo se andará - le contesto Nick
-Y yo que, también te voy a echar de menos - dijo Julen
-Tú también puedes venir pequeñazo - le dijo Nick - No te quejaras Laida, que te lo hemos cuidado, mejor que tu misma.
-Lo sé, me lo ha estado contando. Gracias chicos - le dijo Laida
-¿Qué tal tus exámenes? - le preguntó Nick
-Bien, ya he aprobado una. De las otras dos aun no se nada. A ver si hay suerte con el resto.
-Claro que si, ya lo verás.
-Bueno, chicos, nosotros nos tenemos que ir ya, nos vemos por ahí.
-Por supuesto -le dijimos.

Los padres y los hermanos de Fran venían de recoger los papeles del alta y se fueron todos juntos hacía la puerta. Fran tenía dos hermanos más pequeños. No era una despedida. Seguro que los volveríamos a ver pronto.

Estuvimos una rato más con él, y después nos fuimos a casa, no sin antes prometerle que le íbamos  ir contando lo que hacíamos en clase y si nos preguntan por él.

Te esperaré, al final del camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!