"Nunca habia mirado a Katsuki tan seguro en la vida y eso es mucho decir, porque es una fuerte persona que no flaquea, aunque ha llegado a equivocarse siempre encuentra una solución o alternativa para remediar de ser necesario.
Ese día a pesar de lo simple y que tenía todavía ese aroma que me disgusta del alcohol, se sintió una propuesta tierna, protectora y honesta. Obviamente que no había nada de romántico pero es normal, porque lo que nos une a Kacchan y a mí es un cariño de hermandad, uno del que estoy agradecido.
Pero no es una decisión fácil, por eso debo pensarlo, porque como su futuro esposo todo tendrá que cambiar entre nosotros, nada es gratis en esta vida y la probabilidad de que me pida algo a cambio siempre estará ahí, uno que no podré negar."
Bakugo ahora no deja moverse solo al omega, desde que se enteró de su embarazo, ha cumplido con cada uno de sus antojos que aún no existen, pero él lo malcría marcando por teléfono siempre que va de regreso para preguntar si necesita o si quiere algo.También prefería llevarlo y recogerlo del trabajo. Para Izuku era otro Katsuki, pero no le desagrada, en fin de cuentas si estuviera en su lugar haría lo mismo.
Lo increíble es que no se le escapaba nada y hacia las modificaciones necesarias para la comunidad de Izuku, por ejemplo, la camioneta olía a limpio. No a desinfectante ni a perfumes agresivos, sino a ese aroma suave que Katsuki usaba cuando quería que todo pareciera más llevadero. Algo entre eucalipto y madera fresca, como si intentara envolverlo en calma desde el ambiente. Eso evitaba las nauseas del omega, lo relajaba y además el cojín especial para las sentaderas del pecoso era muy cómodo.
Katsuki tarareaba bajito una melodía sin letra, con la mirada atenta al camino y una mano descansando sobre la palanca de cambios. Su otra mano sujetaba el volante con la firmeza habitual, pero sus hombros estaban relajados. Esa combinación de control y calma que solo él podía lograr.
—¿Dormiste algo? —preguntó sin girar el rostro, como si la pregunta fuera parte del ruido de la ciudad que apenas empezaba a despertarse.
—Más o menos —responde, acomodándose el cinturón—. Las náuseas siguen, pero ya no son tan horribles.
—Denki te dejó esa cosa que huele a bruja en el portavasos —señaló con un leve gesto de cabeza hacia la botella térmica—. Me dijo que era infalible. Si no funciona, le voy a arrancar la lengua por embustero.
Soltó una risa ahogada y tomó la botella. Canela, jengibre, menta y algo más que no pudo identificar. Olía intenso, pero no desagradable. Su estómago pareció agradecerlo.
—Gracias, por todo esto.
—Tch. No es nada —murmuró, aunque sus dedos tamborilearon suavemente sobre el volante, como si ese "nada" fuera todo—. Solo no quiero que te dé un mareo frente a los mocosos. Ya bastante tienes con calmar a veinte gremlins sin que te vomites encima.
—Son solo dieciséis —replico con una sonrisa.
—Demasiados.
El trayecto fue tranquilo. Las calles aún no se llenaban del caos habitual y el sol apenas asomaba entre los edificios. Katsuki evitaba los baches, conducía suave, como si incluso los movimientos del auto pudieran alterar al pecoso.
—Hoy tengo clase de pintura con los de segundo año —menciono, más por llenar el silencio que por querer hablar—. Seguro terminaré lleno de brillantina.
—Olvidaste llevar la muda extra en la mochila.
—No, ya la metiste tú, ¿cierto?
El alfa lo miró de reojo, con una sonrisa mínima, apenas un gesto en la comisura.
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Lo que quedó de tí [BKDK] Ω
FanfictionIzuku pensó que lo tenía todo: un matrimonio feliz con Eijiro, el alfa que creyó sería su para siempre. Aunque el paso del tiempo y las agendas incompatibles los habían distanciado, nunca imaginó el golpe que estaba por venir. Dos años después de ca...
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