Aquí expondremos los relatos ganadores de nuestro apartado de retos surrealistas. Si no sabes qué leer, puedes echar un vistazo aquí, y a lo mejor encuentras a algún autor o autora que te guste ;)
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Durante la vida y después de la muerte, amar es sumamente importante. Ya que gracias al amor, podemos llegar a entendernos y comunicarnos mucho más allá de las palabras. Ocasionando que haya un todo al que añorar y querer, incluso cuando se cree que es imposible.
Más allá de los mares y la nebulosa niebla, que es causada por el ciclo del agua. Existe una playa desconocida fuera de los mapas y radares, un lugar donde lo imposible es posible. ¿Es pequeño ese lugar? Si, lo es.
¡Ojo! Pero no te dejes engañar. Puesto que dentro de esa tierra, hay una playa desierta. Je, bueno. Quizás no tan desierta, puesto que allí habitaba un hombre de cabellos platinados y una mujer de pelo azabache con expresión cansada. Puesto que vagaron por el océano durante dos días y dos noches, debido a que el crucero donde se refugiaban.
Todo comenzó con una feroz tormenta que sacudió el barco que abordaban.
El capitán, al no poder ver nada tras la oscura y densa niebla; causó que él barco se estrellara contra una roca, tan gigante como el iceberg del Titanic, con la diferencia que es una roca marrón oscura... y puntiaguda.
En fin, el hombre y la mujer eran los únicos que vagaban por la superficie. Y cómo era de esperarse, ambos cayeron al mar.
Aullidos de auxilio se alzaron. Sin embargo, la tormenta era más ruidosa que ellos. Nadie supo de su caída, excepto ellos mismos; pudieron oírse y verse en las densas mareas.
Cómo pudieron, nadaron hacia él otro y se tomaron de las manos.
—¡La corriente nos está alejando del barco! —grita la mujer asustada, con una mirada llena de preocupación.
El hombre no entendía su idioma. La mujer se percató de ello. Sin dudar piensa algo para que ambos puedan sostenerse y no ahogarse en medio de la nebulosa noche. Para su sorpresa, en una roca hay una tabla de madera vieja mocosa, servirá para que los dos se puedan sostener.
Ella apretó la mano del hombre y señaló la tabla de madera vieja.
Este ve la tabla y asiente determinado, ambos nadaron hacía la tabla. Pero la corriente era muy fuerte, no quería permitirles llegar.
'La chica se halla cansada y con ganas de rendirse, no lo permitiré'.
El hombre sostiene a la chica de la cintura y la apega a él —Hey, don't give up! Let's let ourselves be carried by the current, so we'll reach the table. Trust.... —señala la tabla de madera.
La joven mujer, que estaba entrando en pánico; se calma al oír la voz del hombre. No tiene idea alguna de lo que dice. Su procedencia japonesa no la ayuda. De pronto, nota como el hombre señalaba algo. No entendía, hasta que pudo comprender y asintió firme.
El hombre asiente complacido. Sin más, ambos se dejaron arrastrar por la corriente como uno solo, pudiendo llegar a la tabla. No éxito.
Se sujetaron rápidamente. No obstante, una ola brutal los arrasó y arrastró hasta una pequeña playa donde no había nada, ni nadie.