Capítulo 11🦋

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Después de tanto tiempo, por fin pude desahogarme con alguien. Siempre llegue a esconder todo lo que sentía, me lo callaba por miedo al que, dirán. Pensaba que si hablaba de lo que me pasa y me mostraba tal y como soy, se iban a alejar de mí. En cierto modo, porque ya lo llegué a experimentar.

Nos quedamos en aquel lugar toda la noche, no tenía ganas de volver a casa y el parecía que tampoco.

Volví a casa al amanecer. Fue una noche un poco triste, todavía sigo dándole vueltas a lo que Asher me ha dicho "Tal vez, tu deseabas volver a verla". No me quito sus palabras de la cabeza, es como si se hubiesen quedado ahí atascadas.

Abro la puerta y todo está en silencio, no tengo ganas de ver a nadie de mi familia, así que subo rápido a mi habitación.

Cuando entro allí, cierro la puerta y echo el pestillo. Siempre que mi mundo se desmorona o se viene abajo, me pongo música, cojo una libreta y empiezo a escribir todo lo que siento en este momento.

Escribo sobre la traición, el dolor, la desconfianza, la familia y el no sentirse querido dentro de tu propia familia. Nunca llegue a sentir el suficiente cariño. Hemos intentado ser la familia perfecta delante de todos, pero dentro de estas cuatro paredes no somos esa familia que intentan ser.

En cierto modo, yo tampoco lo soy. Cambie demasiado, no tengo los mismos gustos, ni la misma mentalidad. Es como que, con el tiempo me he convertido en una versión peor de mí.

No me gusta lo que soy. Intento estar bien para no dañar a nadie y ser la que intenta poner orden, aunque eso me llegue a afectar a mí. Una de las cosas que más odio es mi cuerpo, lleno de imperfecciones.

Me gustaría sentirme segura de mí misma, comerme el mundo sin importar por donde vaya, pero para eso, necesito construir una mejor versión de mí.

💜💜💜💜

Cuando miro el móvil me doy cuenta que tengo varias llamadas pérdidas de mi tío, así que decido cogérselo.

Lo intento una y dos veces, hasta que, al tercer toque, lo coje.

- ¿Emma? – pregunta confundido

- Si soy yo tío –contesto con la voz un poco rasposa

- Perdón por no cogértelo ayer, estaba en el hospital, me salió una emergencia, lo siento, ¿Estás bien? – me pregunta, y eso era lo último para que me pusiese a llorar – Tranquila, no llores, ¿Dónde estás?

- En casa

- Voy a por ti

- Pero... no te puede ver mi madre – digo preocupada y recordando aquella noche

- Me da igual tu madre y todos, lo que me importa eres tú ahora mismo, en cinco estoy ahí

Decido dejar de llorar, bastante tuve ya anoche. Al momento en que lo recuerdo me doy cuenta de que no sé nada de Asher, seguro que ya se aburrió de mi o le di pena.

Es lo que me suele pasar cuando le cuento a la gente mis problemas. Terminan viéndome con lástima y se alejan sin decir nada. Supongo que ya estoy acostumbrada, nadie nunca me llegara a conocer ni querer.

Decido alejar mis pensamientos. Me visto sencilla porque tan poco es que tenga muchas ganas de vestirme, me hago una coleta y bajo. Al principio no me encuentro a nadie, pero cuando llego a la cocina está la que se supone que es mi familia allí.

- ¿Dónde se supone que te fuiste anoche? – pregunta mi madre cabreada

- Con una amiga – le respondo sin mirarla

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