Capítulo 4

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CARLA

La cena transcurría bien. Yoli y Carlos se llevaban muy bien, yo sin embargo iba a decirle unas cuantas cosas a David. Puede que parezcamuy pacífica, pero tengo mucho carácter y poca paciencia.

-¿Por qué no dejas de mirar a donde no debes?

Levantó la vista y me miró a los ojos. Arqueó las cejas y siguió comiendo como si nada, pero sin dejar de mirarme.

-Que yo sepa no hay ninguna regla que prohiba mirar a un lugar en concreto.

-Si existe-arqueó las cejas.-se llama la ley de Carla. Mira a donde no debes y recibiras un regalo en el ojo.

Me da igual como lo iba a interpretar, estaba de los nervios y lo único que quería hacer era tirarle la bebida en la cara y largarme, sin embargo cuando lo intenté Yoli me frenó y me suplicó con la mirada que me quedara.

-Menuda ley. Tengo ganas de probarla, me pregunto que pasará si alguien intenta besarte.

-Compruébalo.-arqueó las cejas y asentí para que lo intentara.

Se levantó de la silla y se sentó a mi lado, intentó besarme y sin que se diera cuenta, cogí su bebida y se la tiré en la cara. Me levanté y caminé hasta la puerta con Yoli detrás pidiéndome que me calmara.

Al final, fuimos a su casa y me presentó a Raquel, quien no nos dijo nada por dejarla plantada en la cena. Había unos aperitivos en la mesa del salón, nos sentamos las tres en el sofá y empezamos a hablar hasta que llegó el tema de la cena y deseé que aquella conversación terminara.

RAQUEL

-Espero que hayais cenado bien.

-Si yo te contara.-me dijo Carla.

-¿Por qué?¿Qué ha pasado?

-Unos chicos se chocaron con nosotras y nos invitaron a cenar, parece que Yoli no recibió la indirecta de que no quería-recalcó las últimas palabras-y fuimos con ellos. Uno de ellos no me quitó la vista de encima y cuando me arté le tiré la bebida a la cara y nos fuimos.

-Vaya. Será pervertido.-dije algo enojada.

-Lo es.-respondió Carla

-Yoli, estás muy callada, ¿Te pasa algo?

-Si supieras de quien habla.-noté un poco de ironía.

Fruncí el ceño, me pregunto a quien se refería. Decidí cambiar el tema porque se notaban molestas al hablar de la cena.

-Bueno, cambiando de tema. A mi hermano no le importara dejarte la cama para dormir. Ni tampoco dormir en la misma habitación contigo.

-No quiero ser una molestia.

-No lo serás, tranquila. A su hermano le gustara dormir en la misma habitación contigo.-dijo Yoli, con un tono de ironía.

-Esta bien, supongo que me puedo quedar.

-Claro que sí.-dijimos Yoli y yo a la vez

-Espera a que llegue su hermano.

La puerta se abrió y entró mi hermano con la cara un poco mojada y cuando miró a Carla abrió los ojos, casi se le salen de sus órbitas. De repente caí en la cuenta. David era el pervertido de la cena y no sé porque no me extraña.

-Carla mi hermano, dormirás con él. David la cama ya está preparada, será mejor que te cambies.

-Oye yo mejor me busco otro sitio donde dormir-dijo Carla nerviosa

-No pasa nada, nos apañamos.-dijo David acercándose a ella y cogiéndola de la cintura.

-Yo creo que no.-dijo Carla

-Confía en mí.-respondió David.

Yolanda silvó y rió por lo bajo mientras se encogía de hombros y comenzaba a caminar hacia su cuarto. Cuando pasó por delante de Carla y David(todavía le sujetaba de la cintura) se escuchó un buena suerte y siguió con su camino. Yo hice lo mismo y me fui a la cama. Les miré una última vez y Carla tenía la mirada un poco... ¿furiosa?

CARLA

¡Maldita rubia! Ella sabía que David era el hermano de Raquel y no me dijo nada. Esta me la iba a pagar cara. En cuanto a dormir con ese pervertido, esperé a que Raquel y Yoli se fueran para decirle que dormiría en el sofá, pero le entró por un oído y le salió por el otro.

Me arrastró hasta su cuarto, cerró la puerta y sacó una camiseta de uno de los cajones de la cómoda. Me la tendió y cuando vió que no la iba a coger, me la tiró a la cara. Tras quejarme me quité la camiseta y ví que no tenía la camiseta puesta. Noté como mis mejillas se ponían coloradas, enseguida desvié la mirada y esperé a que terminara de cambiarse.

-No hace falta que te des la vuelta.-me dijo y me dí la vuelta.

Abrí los ojos y no tardé nada en volver a sentir como mis mejillas se ponían rojas de la vergüenza. Ahora estaba peor que antes. No tenía camiseta, ni tampoco pantalones solo sus boxer.

-Deberías ponerte algo más para dormir.-intenté decir sin que se me quebrara la voz.

-¿Por qué no te pones la camiseta y te duermes? Tengo sueño sabes.

-Punto 1: No hace falta que seas tan borde y punto 2: ¿Dónde está el baño?

-Ahí-dijo mientras me señalaba lo que sería el baño.

Me cambié y cuando salí, las luces de la habitación estaban apagadas y David ya estaba acostado. Empecé a caminar por el pequeño pasillo y dejé la ropa en la mesa que había a la derecha. Seguí caminando de cuclillas hasta que me dí con una esquina de algún mueble y me dí en la rodilla. No pude evitar soltar un pequeño grito que por desgracia hizo que David se despertara.

-¿Qué haces?-preguntó medio dormido

-Nada, me he dado, tú sigue durmiendo.-dije en un tono molesto.

-No puedo si haces ruido.

Hice una mueca e intenté seguir andando, pero en aqel momento me dolía mucho la rodila. No podía seguir andando asi que esperé a que el dolor pasara un poco ya que si iba a la pata coja es posible que hiciera más ruido.

-¿Qué hace ahí parada? Vamos, vete a la cama.

-No puedo imbécil, me duele mucho la odilla.

Soltó un suspiro de frustación bastante largo mientras se levantaba y caminaba hacia mí. Me cogió en brazos, yo pasé mis brazos por su cuello y me sujeté mientras él terminaba de levantarme y me llevaba a mi cama. Menos mal que no se veía nada porque si no, se podría ver lo roja que estaba en aquel momento. Una vez me hubo dejado en mi cama se agachó hasta quedar a mi altura y me dijo:

-La próxima no seas tan torpe.

-Haré como si no hubiera oído eso.-suspiré y continué-gracias, pero no hacía falta.

-Buenas noches.

Me dijo eso y se fue a la cama mientras yo me quedaba un rato pensando en como quedaría mañana la rodilla. Odio los moratones.

A la mañana siguiente me desperté por unos rayos de sol que entraban por una parte de la ventana que no había sido ocultada por las cortinas.

Miré a David quien seguía porfundamente dormido y he de admitir que parecía un angelito durmiendo. Parecía un niño pequeño, lástima que sea un pervertido asqueroso. Me acordé de la rodilla y me senté en la cama lo más rápido posible sin hacer ruido y me miré la rodilla.

Porras, me había quedado un moratón bastante grande. Suspiré y me toqué la frente mientras volvía a tumbarme y al rato noté que David me estaba abrazando y me achuchaba como si fuera un peluche.

Intenté soltarme de su agarre, pero era más fuerte que yo incluso dormido. Decidí dejar de intentar soltarme y me volví a quedar dormda.

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Holaaaa.

para aquellos que quieran seguirme en el twitter me lamo @rachel5599. Y quiero dedicar este capitulo a las locas de mis amigas. ellas son maría, carla y yoli. Las chicas del libro, aunque María no ha salido aún, todavía le quedan algunos capítulos, pero ya saldrá. Hasta luego

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