Extra +18

15.9K 825 255
                                        

Lucía

—Bienvenidas —llegamos a la recepción del restaurante.

Estos dos días hemos estado disfrutando de París con mi amada esposa. Hoy nos invitan unas personas que, a decir verdad, solo sé que son importantes en el ámbito de, literalmente, derrochar dinero en costosas cenas.

No soy quien para juzgar, después de todo, no sé medirme a veces.

Atraigo la cintura de mi esposa hacia mí para robarle un beso antes de llegar a la mesa de los "señores importantes".

—¿Quieres volver al departamento? —dice sonriendo; acepto.

—Claro, después de todo, no tenemos que estar aquí…

—¡Noah! ¡Lucía! ¡Bienvenidas! —No sé de quién es esa voz, pero quiero que se muera.

Yo quiero volver al departamento…

—Buenas noches —tarde; mi esposa se acerca al tipo y le da la mano como saludo; yo, fastidiada, hago lo mismo—. Nos da gusto estar aquí.

Le creo; si me dice que el cielo es rojo, le creo.

Nos acercamos a una gran mesa con señores de traje y señoras que seguramente uno de sus pendientes cuesta lo mismo que mi motocicleta.

Sonreímos y saludamos como si nos conociéramos de toda la vida; en realidad, seguramente tienen mi edad, pero les seguiré diciendo señores y señoras.

Le acerco a mi esposa la silla y le robo un último beso antes de ahogarme en este horrible ambiente.

Me alegra estar aquí.

La conversación se centra en negocios primeramente, tanto para Noah como para mí; pedimos nuestra cena y ordenan alcohol, un vino.

Mientras no tenga mucho alcohol, todo bien.

Realmente no es interesante estar aquí; preferiría estar con mi esposa en cualquier otro lugar; por lo menos tengo su presencia para deleitarme.

—Supe que se casaron, felicidades —dice uno de los hombres y choca su copa con las mía; los demás se unen—. Noah, debes sentirte afortunada por estar con una diseñadora de prestigio como Lucía, además, una gran modelo.

—La afortunada soy yo —comienzo a hablar; tomo la mano de mi bella y adorada esposa; ¿ya dije que es mi esposa?— estar con una mujer tan talentosa, capaz, fuerte, maravillosa en todo el sentido de la palabra, se siente irreal muchas veces, mi alma y cuerpo son suyos.

Miro la sonrisa de mi Luna; sonríe, sus ojos brillan, le doy un beso corto, y beso el dorso de su mano. Escucho el suspiro de las señoras presentes.

—Me disculpan, ahora vuelvo —veo a mi esposa de camino, seguramente al sanitario.

—Se ven muy lindas juntas, y su amor se nota demasiado —una de las señoras me mira con una sonrisa.

—Eso se perderá con el tiempo —si no me equivoco, ese es su esposo… o su novio; no es como si me importara. El rostro de decepción de la señora se nota.

—Estoy en desacuerdo contigo —tomo mi copa y bebo un poco— mi amor por ella solo crecerá, cada día, cada minuto, cada segundo; si algún día las formas de demostrarle que la amo se acaban, inventaré y descubriré más; ella es mi adicción, no tengo la sensación de que esto se desvanecerá con el tiempo, tengo la sensación de que cada vez que la veo, crece, crece más y más, mi amor es un volcán en erupción, un río descaudalado, se expande a lo largo y ancho del vasto planeta, amo a mi esposa con locura, con cada fibra de mi ser, con cada átomo, con cada latido y con cada respiración.

Mi Ángel Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora