Capitulo 1

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Presente

AGOSTO

Adrián

—¡Estoy seguro que estaba en este maldito cajón! —maldigo y golpeo varias veces mi cajonera.

Tienes que calmarte Adrián, ya no hay manera de que salgas de este embrollo en el que te has metido. ¡Tan inteligente como siempre! De nada sirve que me ponga así de histérico, tengo que estar tranquilo y confiar en que Israel va a entender todo, ¿verdad? He roto la regla más importante: NADA DE MENTIRAS. Y es que una mentira es como una bola de nieve que va rodando por una montaña, mientras más avanza más grande se va haciendo y te resulta imposible detenerla cuando te ha superado en tamaño.

—¡La encontré! —beso dramáticamente la corbata que se escondía debajo de mi cama.

¿Qué gana ella con esto? Solo bailaremos, ¿por un baile está arriesgando una amistad? Mierda, por un baile yo estoy arriesgando al chico que adoro con mi vida. Ya quiero que todo termine. Paso la corbata alrededor de mi cuello y hago el nudo torpemente.

—Qué hombre tan serio, casi aparentas tu edad —dice Jazmín recargándose en el borde de la puerta—. ¿Hace cuánto no te escogían como acompañante?

—Desde que salí del catálogo —bromeo—. No me hace mucha ilusión.

—Entonces, ¿porque lo haces? —se acerca a acomodarme el nudo de la corbata. Suelto un suspiro muy profundo, tanto que siento como mis pulmones se quedan sin aire.

—Debes gustarle mucho a esa chica ꟷmurmura.

—Tengo a Israel —le recuerdo.

—Y no sabes lo mucho que me alegro, hermano.

La puerta de la entrada principal se escucha, ni Jazmín ni yo le tomamos mucha importancia, desde pequeños ese sonido solo significa una cosa.

—¿Llegaron del viaje? —pregunto.

—Eso creo.

Me giro para verme en el espejo, tomo el saco y me lo pongo. No me gusta cómo me veo, siento que no debería hacer esto. No sé quién mierda es el sujeto que está en el espejo, pero sin duda no soy yo.

—¿Cuándo se los dirás? —pregunta Jazmín sacándome de mis pensamientos.

—¿Qué cosa?

—Lo de Isra y tú.

—No les interesa, Jazmín —trago salida—, les sigue avergonzando tenerme como hijo.

—No digas eso...

—Es la verdad, pero no importa —me acerco a ella y la abrazo—. Sé que te tengo a ti.

—Siempre será así.

Es maravilloso poder decir que vi nacer a mi mejor amiga, a mi compañera de batallas, de travesuras y de vida. Crecer con alguien que te apoya y te brinda confianza es lo mejor de la vida. Estar tranquilo de saber que no importa la cantidad de monstruos que haya detrás de la puerta del armario, tomado de la mano de la persona indicada puedes destruirlos.


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¡Yo no Bailo!

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