Especial 1/2

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"Katsuki's birthday"

El día comenzó como cualquier otro en la U.A., o al menos eso pensaba Bakugo. Estaba en su habitual estado de concentración, pero algo parecía raro, como si todos los estudiantes a su alrededor estuvieran esperando el momento perfecto para... ¿qué? No lo sabía, pero no podía deshacerse de esa sensación. Era como si el aire estuviera cargado de algo... ¿inquietante?

Después de las clases matutinas, Bakugo estaba a punto de irse a almorzar, cuando de repente, Yuki, su hermana menor, apareció frente a él, luciendo más energética de lo habitual. Sus grandes ojos brillaban como si tuviera algo importante que decir, y en sus manos sostenía una pequeña caja envuelta en papel brillante.

-¿Esto es para mí? -preguntó Bakugo, alzando una ceja con desconcierto, pero también con curiosidad.

Yuki asintió rápidamente, su sonrisa iluminando su rostro. Aunque no podía hablar, su emoción era más que evidente. Bakugo tomó la caja, intrigado, y la abrió. Dentro encontró un pequeño mapa dibujado a mano con líneas que parecían hechas a la carrera, pero aún así lo suficientemente legibles. Al lado, una nota decía: "Tu primera pista te llevará a algo que siempre has querido, pero antes, busca a quien nunca deja de hablar y siempre está llena de energía."

Bakugo no tuvo que pensarlo mucho. Solo había una persona que cumplía con esa descripción a la perfección: Hanakio.

Cuando la encontró, Hanakio estaba atrapada entre varios libros apilados, como si acabara de sufrir una avalancha literaria.

-¡Feliz cumpleaños, hermano mayor! -exclamó ella, dándole un abrazo (o más bien, un ataque de abrazos que casi lo tumba). -¡Estos son para ti!

Bakugo tomó los libros con una mezcla de incredulidad y alivio, ya que podía reconocer algunos de esos títulos como los que llevaba mucho tiempo queriendo leer. Pero al hojearlos, se dio cuenta de algo extraño: dentro de las páginas había pequeñas notas. Algunas eran palabras al azar, otras parecían fragmentos de frases. Juntas formaban un mensaje críptico: "Para tu próxima pista, busca a quien siempre está tranquila, ama la música y te quiere más de lo que dice."

-¿Akemaeo? -pensó, y decidió ir a buscarla.

Akemaeo lo recibió con una sonrisa suave, pero sus ojos no podían esconder cuánto se preocupaba por su hermano. Le entregó una postal, cuyo diseño era un hermoso paisaje boscoso, con un lago tranquilo reflejando el cielo. Al darle la vuelta, Bakugo leyó el mensaje: "Tu siguiente paso te llevará a alguien con el mejor gusto en héroes y una colección de All Might que envidiarías."

Bakugo frunció el ceño. Solo una persona podía tener esa obsesión con All Might: Midoriya.

Cuando finalmente lo encontró, Midoriya estaba de pie con una figura de All Might en las manos, una edición limitada que Bakugo jamás había visto. Sus ojos brillaban con la misma emoción que siempre tenía cuando veía algo relacionado con su ídolo.

-¡Feliz cumpleaños, Kacchan! -saludó, algo nervioso, pero feliz.

La figurita tenía una nota enrollada en la mano que decía: "Busca al chico con el cabello bicolor, tan frío como el hielo y cálido como el fuego."

Bakugo suspiró y se dirigió hacia el último lugar que podía encontrar a Todoroki: el gimnasio.

Todoroki lo esperaba allí con una pieza extraña de madera, más oscura y hermosa de lo que Bakugo podría haber imaginado.

-Este es un pedazo de Jomon Sugi, un árbol milenario de Japón -explicó, en su tono calmado-. Y la siguiente pista está en alguien que se mueve tan rápido como el viento y siempre está pegado a las paredes.

Bakugo se rió entre dientes. Ya sabía quién era. Sero.

Sero, con sus cintas en mano, estaba listo para entregarle una pista, pero en su estilo único: ¡haciendo un truco de cintas!

-¡Adivina qué, Blasty! -bromeó mientras las cintas giraban por todo su cuerpo-. Para seguir, encuentra al chico eléctrico con más energía y menos cerebro.

Bakugo, sin perder la calma, negó con la cabeza y se dirigió directamente a encontrar a Kaminari. Era la última pista antes de la meta.

Kaminari lo esperaba en el patio, con una sonrisa traviesa y un aire de misterio que no le quedaba ni un poco bien.

-¿Qué lugar tiene el mejor café, la mejor compañía y la mejor música en vivo? -preguntó, casi como si estuviera buscando un puesto de trabajo para resolver acertijos.

-La cafetería de la U.A. -respondió Bakugo, sin pensarlo demasiado.

En la cafetería, Mina lo esperaba con un peluche de tiburón. Lo apretó y el tiburón emitió una voz robótica: "Nos vemos en la cabaña, Blasty."

Finalmente, después de todas las pistas difíciles, Bakugo llegó a la cabaña. Lo primero que notó fueron los globos dorados y las luces cálidas que decoraban el lugar. Las risas llenaban el aire, y el olor de la comida le hizo la boca agua. Pero lo más impactante fue que todos estaban allí: sus amigos, sus hermanas... incluso su hermano Inosuke, quien había llegado desde la lejana aldea con una sonrisa traviesa.

La noche comenzó con una guerra de globos de agua, donde Bakugo, inevitablemente, fue el blanco principal de todos. Kirishima, riendo como un niño, se lanzó con un globo, y Bakugo esquivó por poco, pero la pelea no hacía más que caldear el ambiente.

Después de la guerra de agua, todos se reunieron alrededor de una fogata. Las llamas danzaban mientras comenzaban a compartir historias. Inosuke contó una de sus travesuras más graciosas de la aldea, mientras que Kirishima, algo tímido, relató su experiencia de cómo había superado el miedo a la oscuridad con un toque de humor. Bakugo no pudo evitar sentirse algo nostálgico mientras observaba a sus amigas, sus hermanas, y todos los que habían estado con él durante su vida.

En ese momento, Akemaeo, su hermana mayor, se acercó y lo abrazó con suavidad.

-Nunca dije suficiente lo mucho que te aprecio, Katsuki -susurró, sin que nadie la oyera.

Bakugo, con la garganta cerrada, simplemente la miró y le dio un abrazo en respuesta. Por primera vez en todo el día, sus ojos brillaron con algo que no era ira... sino gratitud. Y como agradecimiento dejó un pequeño beso en la frente de la chica.

Un poco más tarde, mientras las estrellas brillaban en el cielo, Kirishima se le acercó a Bakugo, con la sonrisa más brillante que el rubio pudo haber visto.

-Feliz cumpleaños, Blasty -susurró, antes de inclinarse y darle un suave beso en los labios

Solo sonrió, disfrutando el momento. Y así terminó el día caótico, con el corazón del rubio latiendo más rápido que nunca, no por enojo... sino por felicidad.

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♥︎&quot;Corazón mal herido&quot;♥︎ •Kiribaku•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora