𝓒𝓪𝓹𝓲𝓽𝓾𝓵𝓸 𝓮𝓼𝓹𝓮𝓬𝓲𝓪𝓵 1/2

86 10 0
                                        


Habían pasado 8 años desde que Felix y Changbin se volvieron novios, y casi uno más desde que dieron el siguiente paso y se casaron. Muchos se preguntaban por qué tan rápido, y la respuesta era simple: el amor que compartían no tenía sentido esperar. Pero esa no era la única razón que los impulsó a dar ese gran paso en sus vidas.

Felix todavía recordaba con claridad el día en que descubrió que iba a ser padre. La noticia había llegado como un susurro en medio de su vida tranquila, pero tan grande que fue imposible ignorarla. Cuando él y Changbin le contaron a la familia que Felix estaba en cinta, el caos no tardó en llegar.

Su papá, al principio serio, no pudo evitar sonreír. Pero sus hermanos y próximamente "tíos". Los Alfas más protectores que Felix podría imaginar se lanzaron a buscar a Changbin por toda la mansión, cuestionándolo sobre cómo iba a ser todo, qué plan tenían y, lo más importante, cómo harían frente a la nueva situación. Los gritos, las risas y la sensación de caos familiar fueron tan grandes que casi parecía una escena sacada de una comedia. Pero para Felix, fue una de las mejores memorias que tenía de esos primeros días.

La casa, que siempre había estado llena de poderosos y serios Alfas, se había convertido de pronto en un refugio de ternura, cariño y una protección inquebrantable hacia él y el bebé que venía en camino.

El tiempo pasó rápido, y Felix se encontró rodeado de la emoción de la paternidad. El embarazo había sido una experiencia llena de cambios, de expectativas y, por supuesto, de amor. Y cuando finalmente Jung Woo nació, un pequeño Alfa tan perfecto como único, Felix no podía dejar de mirarlo con asombro.

Pero había algo en Jung Woo que hizo que Felix se sintiera algo... extraño. En sus momentos más tranquilos, cuando observaba al pequeño, esperaba ver algo de sí mismo en el bebé: tal vez un poco de sus ojos, o de su sonrisa traviesa, o incluso de ese aire curioso que siempre lo caracterizó. Pero no fue así. Jung Woo era, sin lugar a dudas, una réplica perfecta de Changbin.

Al principio, Felix trató de no dejar que eso lo afectara. Sabía que, en el fondo, el amor por Jung Woo nunca cambiaría, y que el niño traía consigo toda la felicidad que Felix había soñado tener. Pero, a veces, cuando veía a Jung Woo con su papá, no podía evitar sentirse un poco desplazado.

Pero entonces, cuando Jung Woo despertaba, con su risa contagiante y esa forma en que se aferraba a su dedo como si fuera todo su mundo, Felix comprendía que no necesitaba verlo a sí mismo en él. No importaba que Jung Woo fuera una copia exacta de Changbin, porque el amor que sentía por su hijo era mucho más profundo de lo que había imaginado. Cada día, Jung Woo demostraba ser la mezcla perfecta de los dos, con un toque de Changbin y un brillo especial que solo él podía tener.

Felix se sentía completamente feliz, rodeado de la familia que había construido. Incluso cuando las inseguridades aparecían en su mente, siempre encontraba consuelo en esos pequeños momentos de conexión: el tacto suave de las manos de Changbin cuando lo abrazaba, las risas compartidas cuando Jung Woo hacía alguna travesura, y ese amor que nunca parecía agotarse, sino multiplicarse con cada día que pasaba.


Pasaron los años y Jung Woo creció felizmente, rodeado de amor, risas y un mundo lleno de cariño. Pero, como es natural en los niños, un día Jung Woo, con apenas 4 años, se acercó a sus padres con una solicitud que los tomó por sorpresa. Con su voz pequeña pero firme, le dijo a Felix y Changbin:

-Papá, quiero un hermanito.

Felix y Changbin se miraron, sorprendidos por la petición tan madura para un niño tan pequeño. Changbin, al principio, se rió, pensando que tal vez Jung Woo solo decía eso por el momento, pero luego vio en sus ojos esa seriedad que solo los niños saben tener cuando piden algo desde lo más profundo de su corazón.

Destinos entrelazados - ChanglixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora