El recetario de repostería "La dolce vita" tenía alrededor de unos 200 procedimientos de distintos manjares azucarados. Desde la creación de muffins hasta budines con un nivel mucho más complejo. Todos y cada uno de ellos Harry los había intentado en su curso de "Postres y Pasteles" el cual escogió cuando sus padres en un verano habían insistido tanto sobre que no solo podía salir de compras o a clubes con sus amigos. Y si tenía que escoger uno, sería el más fácil.

Lo que parecía no tener mucha magia detrás de la harina, azúcar y merengue, terminó siendo un verdadero infierno, con varios kilos de masa tirados directo a la basura y tres llamadas a los bomberos a causa de un fuego incontrolable dentro de la cocina. Su último intento antes de desistir y ser expulsado de la mejor academia de repostería de Londres, fue el pay de queso con zarzamoras.

Perfectamente hecho.

El sabor de la fruta y el queso, perfectamente mezclados.

Cuando comenzó a salir con Louis, él por supuesto ya había investigado varias cosas de su vida, entre ellas, el que amaba todo tipo de alimentos con contenido dulce, así que tampoco lo pensó mucho cuando decidió hacerle su postre clave para celebrar el primer mes de noviazgo.

—¿Así que sabes cocinar? —Louis miraba la enorme rebanada cortada perfectamente.

—Sé casi-hacer postres —ofreció una pequeña cuchara plateada. Sus ojos escaneaban vacilantes la forma en que Louis miraba el postre. Estaba tan asustado de que no hubiera quedado tan perfecto, como todo lo que su reciente novio merecía.

—¡Demonios!, esto es lo más delicioso que he probado —la papilas gustativas de Louis parecían brincar del exquisito sabor.

—¿En serio? —los ojos de Harry brillaron— bueno, es que como tú: dulce y esponjoso —Louis estaba tan absorto en disfrutar el sabor del pay, que no trató de discutir la mucho más empalagosa comparación—. De ahora en adelante, serás mi pequeño pastelito.

Por un poco más, el castaño casi escupe el último trozo que masticaba con sutileza ante el nuevo apodo.

—¿Tienes más? —trató de cambiar de tema. Harry asintió rápidamente cortando un nuevo triangulo del postre.

—¿Te molesta que te llame así?

—No, si vas a seguir cocinando esto para mí —sonrió de medio lado, tratando de ocultar la evidente incomodidad que sería si Zayn o alguien más escuchara al rizado llamarlo así.

Pero incluso antes de que los pensamientos de Louis opacaran las ideas sobre su nuevo postre o comida favorita, Harry estaba sentado sobre sus muslos limpiando con su lengua la comisura de sus labios una mancha de la mermelada de zarzamora.

Las manos de Louis fueron mucho más lentas cuando quiso mantener en su lugar a su novio, pero este había saltado fuera de él casi tan rápido como se habita sentado, para alejarse en pequeños brincos triunfante y feliz.

La combinación perfecta del sabor del postre y de Harry, serían la perdición absoluta de Louis.

~*~

Fue más complicado al día siguiente, cuando se suponía que limpiarían la parte de arriba de la casa. Claro que los ánimos bajaron mucho una vez que todo se secó, y Harry vio los rayones que quedaron en el piso. Tuvo que buscar más tutoriales y repetir todo. En cuanto a la ropa, quedó con una textura babosa debido al exceso de suavizante y aún pese a las quejas de Louis, la tiró a la basura tratando de ocultar su emoción porque eso significaba que irían a comprar nueva. Con respecto a las camas, ambos comenzaron a poner mucho cuidado en cómo dormían, procurando no moverse mucho para después solo tener que estirar las mantas. Una vez Louis incluso durmió una vez sobre el edredón cubriéndose únicamente con un cobertor para bebé que Harry había comprado en uno de sus arranques.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!