?'|-The Forest-|'¿
El sol iluminaba con fuerza el cielo despejado cuando Kirishima abrió los ojos. Miró a su alrededor y notó que las hermanas de Katsuki aún dormían plácidamente en el sofá de la sala común. Recordó que Bakugo hace unas horas le había pedido cuidarlas mientras iba a casa a encargarse de los quehaceres. Miró el reloj: eran las 10:17 a.m. Sonrió al pensar en la confianza que el chico le había depositado.
Con cuidado para no despertarlas, se dirigió a la cocina y comenzó a preparar el desayuno que Katsuki le había dejado a él y a sus hermanas: Panqueques, de sus sabores favoritos, los calentó en una sartén mientras el olor se esparcía por la sala casi vacía. Yuki fue la primera en levantarse, con su cabello revuelto y frotándose los ojos. Al verla, Kirishima sonrió.
—¡Buenos días, Yuki! —saludó animadamente—. Hoy te ves más fuerte que nunca.
Yuki le dedicó una sonrisa tímida y alzó sus brazos para que la levantara. Kirishima no dudó en cargarla, provocando que la pequeña soltara risitas silenciosas.
—¡Oye, también quiero un saludo varonil! —exclamó Hanakio, quien se había despertado de golpe tras escuchar las risas.
—¡Claro que sí! ¡Buenos días, Hanakio! ¡Te ves muy explosiva, que varonilmente femenino! —respondió Kirishima, levantando el pulgar.
—¡Eso es lo que quería escuchar! —dijo con entusiasmo.
Akemaeo fue la última en acercarse, aún con el rostro adormilado. Llevaba su cuaderno bajo el brazo y saludó con un leve movimiento de cabeza.
—Buenos días, Akemaeo. ¿Lista para otro día masculino y lleno de diversión? —le guiñó un ojo el pelirrojo.
—Buenos días, Kirishima-san... Sí, claro —respondió con una leve sonrisa.
Se sentaron juntos a desayunar, entre bromas y risas. Kirishima se sorprendió de lo rápido que se encariñaba con las niñas. Yuki le mostró sus peluches explosivos, Hanakio le habló de sus artistas favoritos, y Akemaeo le enseñó algunos de sus dibujos. Parecían disfrutar del tiempo juntos, como si por un momento olvidaran las dificultades que enfrentaban en casa.
La tarde transcurrió entre películas, juegos y pequeñas competencias de quién podía aguantar más tiempo en posición de plancha. Kirishima reía al ver a Yuki intentando imitarlo, mientras Hanakio le hacía cosquillas a Akemaeo para que perdiera. Por unas horas, se sintió como parte de la familia.
Sin embargo, cuando el reloj marcó las 19:30, la alegría dio paso a la inquietud. Katsuki no regresaba.
—¿Tsuki ya debería estar aquí, cierto? —preguntó Akemaeo, tratando de sonar calmada, pero sus ojos reflejaban preocupación.
—Sí... —respondió Kirishima, intentando no alarmarlas— Debió retrasarse, pero seguro está bien.
Los minutos pasaron y el malestar creció. Hanakio dejó de tararear y Yuki abrazó con más fuerza su peluche. Akemaeo cerró su cuaderno y se quedó mirando la puerta.
Cuando dieron las 21:00 y aún no había noticias, Kirishima trató de calmar a las niñas y las llevó a dormir a su habitación. Sin embargo, él permaneció en la sala, con los ojos clavados en la puerta. Cada ruido lo hacía levantarse, pero Katsuki no llegaba.
La noche fue larga. Apenas pudo dormir, y las hermanas tampoco descansaron bien. A la mañana siguiente, Kirishima no pudo esperar más. Sabía que debía contar la verdad, aunque temía las consecuencias.
Se dirigió al despacho de Aizawa con el corazón latiendo rápido.
—Sensei... necesito hablar con usted... es sobre Bakugo —dijo con voz temblorosa.
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♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•
FanfictionBakugou Katsuki, un chico que fue obligado a crecer si el amor maternal, deben ahora lidiar, con sus hermanas, todo el maltrato de su familia, pero un chico le ha enseñado la luz de la vida y Katsuki tambien lo hizo... Ambos se ayudan mutuamente, pe...
