Capítulo 3. La Cita

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El fin de semana llegó antes de lo esperado para Lygal, quien se encontró a sí mismo esperando la llegada de Drug de un momento a otro. Sabía que no debía tardar en llegar, apenas el día anterior le había enviado un mensaje con su hermano, indicándole dónde podían verse. Que su hermano le diese el mensaje parecía en sí ya bastante sorprendente pues no parecía tener muy buena cara al decírselo. De no ser aquello una farsa, sospechaba que tal vez su hermano no podría sobrellevarlo.

Sabía que lo que estaba haciendo era una locura, su mente racional le decía que no tenía que probarle nada a nadie y que de ser así, aquella no era precisamente la forma más inteligente, sencilla y mucho menos práctica, sobre todo cuando los nervios que le estrujaban el estómago probablemente lo enviasen al hospital para cuando todo aquello terminara.

Pese a los nervios y a todos los pensamientos que le inundaban en aquellos momentos, Lygal se sentía entusiasmado y ansioso por encontrarse con su amor platónico después de tantos años. De nuevo frente a frente y entonces, cuando los nervios le hicieran ver con tanta gracia e inteligencia como una patata hervida, él podría adjudicárselo a la incomodidad de incluirse a sí mismo en una situación embarazosa que incluía una petición sumamente extraña y humillante nada más y nada menos que al mejor amigo de su hermano. Sonrió un poco y con nerviosismo mientras veía por enésima vez su reloj de pulsera.

—¡Lygal!— dio un salto, no porque fuese la voz de quien esperaba sino por el contrario, por ser una voz de alguien que no esperaba. Buscó a sus alrededores y vio, cruzando la calle y hacia él, a una compañera de la universidad. No sentía ningún tipo de rechazo por ella, por el contrario, pasaba bastante tiempo con la chica, su piel morena y su increíble físico no eran la única cosa que la hacían resaltar entre la gente, su explosiva personalidad hacía saltar chispas a donde sea que fuera, precisamente por ello... esperaba que sólo saludara y se machara. Encontrarse a solas con Drug ya era bastante embarazoso, ella haciendo preguntas lo harían una experiencia sencillamente insoportable, seguro vomitaba.

—Lucía— intentó sonreír pero sin duda ella notó los nervios que se lo comían por dentro.

—Hola— sonrió extrañada, emparejándose a el— ¿Qué te pasa? Parece como si hubieses visto un fantasma— se burló.

—Nada, a mi no me pasa nada— negó rápidamente y la chica pareció notar que algo le escondía pero solo le rodeó con los brazos ignorándolo.

—Bueno, no importa, voy a ir de compras. Anda, anda, acompáñame, se un buen niño gay y acompáñame de compras— Lygal buscó las palabras para negarse, pero un par de manos deslizándose por su cintura hasta rodearlo le hicieron girar la cabeza, encontrándose a escasos centímetros del rostro de aquel que había estado inundando sus sueños.

—Drug— dijo apenas con habla, tan sorprendido que no notó como una de las manos de Drug, posada suavemente en el vientre de la chica, la alejaba con suavidad del cuerpo de Lygal.

—Vengo a verte y tienes una belleza colgada al cuello ¿debería preocuparme?— la sonrisa que Drug dibujó en sus labios fue tan casual y segura a la vez que Lygal sintió como se le aflojaban las piernas, quiso responder, en verdad que quiso hacerlo. Su cerebro le enviaba la señal a sus labios de moverse pero estos sólo se quedaron entreabiertos mientras negaba— Me alegra— afirmó con un entusiasmo cautivador, o al menos eso le pareció a Lygal, pero a él, todo en Drug le parecía cautivador.

—Lygal ¿alguien que quieras presentar?— Lygal volvió la mirada a Lucía y notó la curiosidad y la picardía dibujadas en todo su rostro. Nuevamente los labios no le respondieron como quería y ella terminó por presentarse sola—Hola, mucho gusto, soy Lucía, amiga de Lygal— la chica extendió la mano y Drug le sonrió apoyando la cabeza en el hombro de Lygal, aún rodeando la cintura de su supuesta pareja con uno de sus brazos, extendió el otro para estrechar la mano de la muchacha.

—Drug, un placer— la chica le estrechó la mano mientras una enorme sonrisa iba formándose en su rostro, cínica y malévola.

—¿El novio de Lygal?— la risilla que brotó desde la garganta de Drug sonó tranquila, divertida y casual.

—Me gusta pensarlo así— Lygal giró el rostro intentando verlo y sólo pudo ver su perfil, lo tenía tan cerca. Drug lo notó y enderezándose un poco, antes de que pudiese notarlo, se había acercado lo suficiente como para que sus labios se rozasen al hablar— ¿No es así, Lygal?— Lygal olvidó que estaba en plena avenida y asintió entrecerrando los ojos, fue como si Drug lo hipnotizara, como si lo hechizara y para desgracia de Lygal, este fue completamente consciente de ello y le gustó.

Drug entrecerró los ojos y acarició los labios ajenos con los suyos, logrando un suspiro del menor y sólo entonces le besó. Lo sintió estremecerse en sus brazos y el karma le proporcionó un cosquilleo en la espalda baja que le obligó a besarlo, a acariciar el interior de su boca y apretarlo más a su cuerpo, sólo el repetido sonido de una garganta aclarándose le dijo que debía comportarse. Se separó a regañadientes del menor, mordisqueando un poco sus labios al hacerlo.

—Te extrañé— le susurró y aunque hasta hace cinco minutos era una verdad en un sentido completamente diferente, no sabía con qué intención salía en esos momentos de sus labios.

—Oh, por Dios...— tanto Drug como Lygal volvieron el rostro viendo a Lucía que parecía extasiada— Oh, Dios, a Vince le va a dar un infarto cuando sepa que tu novio existe. Lygal volvió a la realidad de inmediato.

—No menciones a ese sujeto— bufó con molestia.

—¿Quién es Vince?— Drug preguntó a pesar de tener una idea de a quién se referían, Lucía rodó los ojos antes de contestar.

—Es un compañero de clase, se la pasa molestando a Lygal. Es como un chiquillo molestando a la niña que le gusta— Lygal torció el gesto ante la deducción. Drug por su parte levantó ambas cejas. Así que eso era lo que pasaba, lo había sospechado al principio pero que la chica se lo dijera le molestaba más que la idea de tratar con un simple homofóbico.

—No la escuches, Vince me aborrece, no le gusto, simplemente no me soporta— Drug acarició el estómago de Lygal y este se dio cuenta hasta ese momento de lo cómodo que se estaba entre sus brazos.

— Tú no sabes nada— Lucía descartó las palabras de Lygal con un simple ademán y después vio a todos lados como si de la nada lo que buscaba pudiese aparecer—Es más, estoy segura de que el centro de videojuegos en el que se lo pasa está por aquí cerca, incluso podríamos mostrarle a ese portento de hombre que tienes— ella realmente estaba extasiada con la idea— Se pondrá lívido— riendo.

Drug sonrió, la idea se coló en su mente, seductora e irresistible. ¿Por qué no marcar un poco el territorio? Desgraciadamente para él, Lygal se separó de su cuerpo y les vio a ambos negando.

—¡No! No quiero más problemas, además Drug y yo ya tenemos planes Lucía, así que...— dejó las palabras al aire, tomando la mano de Drug y alejándose de ahí.

—Eso fue un poco descortés ¿no?— Lygal intentó soltar su mano, pero Drug la sujetó con fuerza.

Lygal miró a Drug y se sonrojó sólo de tener que verlo a la cara.

—Hay que tomar esas fotos, muchas gracias por hacer esto por mi— Drug se agachó y le sonrió acercándose casi como si fuese a besarlo.

—Cuando quieras, pequeño Lygal— Lygal frunció el ceño, no le agradaba que le llamase pequeño, pero tenerlo tan cerca tampoco lo dejaba hablar o renegar. Simplemente su boca dejaba de obedecerle— Me encanta cuando pones esa cara de niño gruñón— Lygal le giró el rostro y Drug solo rió.

—Bien, tomemos esas fotos— la tarde se fue en relativa calma, o al menos aparentemente, Drug no perdió oportunidad de tomarle el pelo y Lygal hizo todo lo posible por permanecer en una pieza, al final Drug se marchó. Se suponía que el asunto solo quedaría ahí, solo un episodio curioso que contar en el futuro, pero quién sabe, tal vez tuviesen que encontrarse de nuevo. Después de todo, las chispas que habían saltado entre ellos después de tantos años, no podían ignorarse.

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