XIII

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.-.𝙸𝚗 𝚃𝚑𝚎 𝚅𝚘𝚒𝚍.-.

El chico dormía plácidamente en aquel sofá ubicado en la sala común, muy pronto, escuchó el sonido del ascensor, así que rápidamente se levantó.

Suspiró cansado.

Tomó la manta que lo cubría y la dobló, se dirigió a la cocina y les preparó el desayuno a sus hermanas, no sin antes esperar a que su compañero Tokoyami se fuera lejos de su campo de visión.

Tras media hora de cocinar, guardó todo y subió, al llegar a su piso notó que Kirishima lo esperaba fuera de su habitación, con un pijama infantil.

— ¿Qué haces aquí afuera Shitty Hair? — preguntó dejando un tupper en manos del chico mientras abría la puerta.

— ¡Blasty! ¡Buenos días! Hum, yo... Yo solo quería preguntar ¿porqué dormiste en la sala?

— Ah eso... — Entró en la habitación y tocó la puerta del "armario", Kirishima solo lo seguía — Bajé por algo de comer y me quedé dormido ahí. 

— Oh, así por eso estabas ahí — Susurró para si mismo — Oye Blasty, más tarde me traerías la mantita que te coloqué anoche, es mi favorita. — murmuró lo último haciendo un puchero leve.

Katsuki sonrió, mientras que escuchaba a Kirishima y vestía a su hermana más pequeña.

— Claro, más tarde la dejaré fuera de tu cuarto, Shitty Hair — Afirmó. El pelirrojo solo asintió.

Sus hermanas ya estaban listas, Bakugo dejó que desayunaran, mientras el se cambiaba, o al menos eso intentaba.

— Mmm... ¿Saldrás de aquí o quieres ver como me cambio? — Preguntó confundido el rubio.

 — Ahh... ¡Ah si, lo lamento! — Y rápidamente salió de su habitación, aun con el tupper el la mano y un sonrojo en sus mejillas.

Minutos más tarde el chico salió y notó que el pelirrojo hablaba solo con aquella comida, Katsuki solo rio bajo.

Bakugo sabía que era demasiado temprano para despertar a sus pequeñas hermanas, después de todo, era fin de semana, así que, por obvias razones, debía ir a su casa, y ahora que el pelirrojo conocía de su secreto, decidió pedirle ayuda, otra vez, "como si no fuera una carga ya..." pensó.

— Kirishima, ¿podemos hablar? — Preguntó, nervioso por la respuesta que daría el contrario. — Hum, yo... pues quería pedirte un favor.

— Claro, ¿qué necesitas Blasty? — Dijo, acercándose mucho más a él, avergonzándolo.

— ¿Podrías cuidar a mis hermanas el día de hoy? — Soltó por fin.

— ¡Por supuesto! Aunque, ¿podría preguntar por qué?

— Pu-pues... — "Dios, estoy tartamudeando, así se dará cuenta, ¡idiota!" — La verdad, es que mis padres no estarán en casa y yo debo asearla, y eso... Sí eso...

— Ah vale — Y Kirishima se fue. El rubio suspiró aliviado, sin saber que le había confirmado todas sus sospechas al pelirrojo.

Como acordaron un poco después, Eijiro se quedaría con las pequeñas hasta la noche, mientras Katsuki hacía los quehaceres.

El pelirrojo pasó toda la tarde con las pequeñas, jugando, viendo películas, etc...

Sin embargo Katsuki no tuvo la misma suerte, pues a donde se dirigía estaba lejos de ser un refugio, era una jaula. Masaru, un padre, se mantenía siempre al margen, como si su propia existencia pasara desapercibida. Mitsuki, en cambio, era un huracán de ira y exigencias.

♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora