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-Vamos Lissy.
La voz de mi hermano me despertó y un quejido escapó de mis labios. Demasiado temprano para mi. Me senté en la cama, revolviendo mi cabello y bostezando.
-Un segundo.-respondí desperezandome mientras ponía los pies en el piso helado y maldecia por no encontrar mi calzado.
-¿Un segundo o una hora?-rió acercándose a la puerta de mi habitación.
Reí y me dejé caer nuevamente en la cama.
-La segunda opción. No te enojes.
-¿Enojarme?¿Por qué? -preguntó.- ¿Porque te desperté hace una hora y recién ahora te levantas?
-¿Cómo sabes eso?¿Me estás espiando?
-No enana. Siempre haces lo mismo.
-¡Mentira!-reí.
-¿Me llamaste mentiroso?-la puerta se abrió de golpe y él entró rápidamente. Me pegué al respaldo de la cama intentando escapar de él.
-¡No!-grité riendo cuando sus manos me alcanzaron.-¡Para Zayn! Odio las cosquillas. Por favor.
-Yo no sabía eso.-rió él pero no se detuvo.
-Si lo sabías, tonto. Dale. Salí. Ahora te hecho de mi cuarto.-me miró haciendo puchero.- Salí tonto.
Él terminó llendose y entré a bañarme. Me puse un pantalón negro y un sweter grande antes de atar mi cabello y bajar. Tomé mi mochila y me serví el desayuno pensando en como sería la escuela nueva.
Llevaba ya dos meses viviendo con mi hermano, Zayn Malik. Él pudo hacerse responsable de mi porque ya tenía 18 años. La muerte de mamá y papá hizo que él me llevara a su casa sin pensarlo ni medio segundo. No importaba si las cosas podían ser mas difíciles, él me quería allí.
Esa tarde todo cambió para nosotros. Era mi cumpleaños número 14 y habíamos ido los cuatro al parque de diversiones. Recuerdo que estaba muy emocionada por ello, era la primera vez que iba a uno y no quería perderme nada. Entonces lo hicimos, subimos a la montaña rusa. Zayn no nos acompañó, dijo que esos juegos no eran para él.
Subí junto a un asiento vacío con mis padres detrás. Recuerdo que llamé "marica" a Zayn por no venir conmigo.
Tras la primera vuelta, estaba tan emocionada que insistí en volver a subir pero no salió nada bien. Un estruendo detuvo el juego. Nos tambaleamos y los dos primeros asientos se desprendieron ante nuestros ojos. El terror comenzó a apoderarse de todos los que nos encontrábamos allí. Acababan de caer, eso no debía pasar. Los gritos me aturdian y quería bajar. Quería salir de ahí. Otros se desprendieron y quedaron tan solo cuatro pares de asientos, mis padres y yo estábamos en medio. Comencé a llorar y a querer soltarme. Una mano tocó mi hombro y me aferre a ella.
-Todo está bien.-dijo mi madre y me centre en su voz, ignorando los gritos. Teníamos que salir de allí. Comenzamos a retroceder.- Te dije, todo va a estar bien.
Ella calló de golpe y su mano se desprendió de la mia. Comencé a llorar aún mas al notar que ella y papá habían caído también.
-¡Mamá!-grité desesperada. Tenía miedo. Estaba completamente aterrada y no podía parar de llorar. Nos acercabamos a la plataforma cuando mi asiento comenzó a tambalearse. Quería bajar. No quería caer.- ¡Zayn!- grité con todas mis fuerzas y mi asiento comenzó a desprenderse y el miedo aumentó.
Al desprenderse, mi asiento se tambaleo sobre la plataforma y lo que me impidió caer fue el asiento de adelante que me empujó hacia atras. Me solté el cinto y me aleje del asiento aterrada, al igual que las otras dos chicas que iban delante de mi. Los brazos de Zayn me rodearon y sentí sus lágrimas caer sobre mi hombro. Me aferre a él con fuerza. Desde ese preciso momento él me cuida como si fuera de vidrio y yo lo dejo. Le hago caso siempre y si él no va a un lugar, yo tampoco, porque él no se subió a esa montaña rusa, y nosotros tampoco tendríamos que haberlo hecho.
Aleje esas imágenes de mi mente y cepille mis dientes.
-Zayn.-llamé pero no respondió.- ¿Zayn?
Al salir, no encontré el auto. Mi hermano, por primera vez desde aquel día, se había marchado sin mi y yo no entendía qué era lo que había sucedido para que lo hiciera.

No confío en él.¡Lee esta historia GRATIS!