Jeon Jimin entró en la enorme casa con una expresión de perfecta felicidad.
Su corazón palpitaba en el pecho debido a la emoción que comenzaba a sentir al imaginarlo a él, a su esposo, al amor de su vida.
Imaginaba la expresión de sorpresa en su rostro cuando le dijera que la junta que impedía celebrar su aniversario se había cancelado a último minuto. Imaginaba como el hombre le regalaría esa sonrisa que le robaba el aliento y que provocaba que una manada de mariposas lo invadieran. Imaginaba su aliento cálido sobre sus labios antes de que le robara un beso que no demostraría más que amor puro.
Suspiro tontamente mientras subía con rapidez las escaleras que lo conducían a su dormitorio. Necesitaba cambiarse con urgencia, necesitaba verse lindo para su esposo, para irlo a buscar a su trabajo.
Posiblemente era el día perfecto para el rubio.
Se suponía que ese día el no podría celebrar su aniversario debido a una junta imprevista con unos socios importantes, por lo que sus planes se habían ido a la borda, haciéndolo sentir enteramente culpable, pues él quería celebrar a lo grande los dos años que llevaba casado con el apuesto hombre, por lo que fue una grata sorpresa que la reunión se cancelara a última hora. En su mente se había creado un sin fin de planes para celebrar por lo alto su aniversario, necesitaba festejar que estaba felizmente casado Jeon Jungkook.
Porque para el, estar casado con Jungkook, era un sueño en todos los aspectos.
Su vida era miserable antes de estar con el. Sus padres apenas y se preocupaban por su bienestar y no era tan sociable como para tener amigos. En la escuela lo molestaban por considerarlo inferior y demasiado estúpido. Por lo que Jimin pasaba la mayor parte del tiempo llorando en la soledad de su habitación, sintiéndose vacío y miserable. Esto cambió cuando conoció a Jungkook.
Fue amor a primera vista.
Aunque este amor, era un amor platónico, un amor unilateral que, segun Jimin, nunca sería correspondido.
Jimin se conformaba con mirarlo a lo lejos sin dirigirle siquiera una palabra. Jamás imagino que Jungkook lo quisiese de vuelta. Siempre se sintió muy poca cosa para alguien como el castaño, así que estar casado con él era prácticamente un sueño hecho realidad. Y estar casados tantos años y seguir amándose como el primer día lo hacía sentir pleno.
Por tal motivo, quería que esa fecha fuera especial.
Lamentablemente, ese día no sería tan increíble como lo imaginaba. Jimin ni siquiera sospechaba que una parte de él moriría ese día, Jimin ni siquiera sospechaba que ese día descubría una verdad que no haría otra cosa más que romper su sensible corazón.
Llegó rápidamente a su habitación, sin embargo, antes de que pudiera girar el pomo de la puerta un sonido no muy lejano llegó a sus oídos.
El sonido provenía del despachado de Jungkook que estaba en el último cuarto del pasillo.
"Extraño" Pensó, se suponía que Jungkook estaba en el trabajo. Suspiro restándole importancia. Quizá su esposo también había llegado temprano.
De forma sigilosa se acercó con intención de darle una grata sorpresa, la puerta del cuarto estaba entreabierta lo cual le permitió husmear.
Sonrió cuando divisó a Jungkook con el ceño ligeramente fruncido. Sin embargo su sonrisa se borró súbitamente cuando vio quien era la que estaba frente de el.
Kim Yura.
Su corazón se oprimió en cuestión de segundos al notar su presencia, sintiendo al mismo tiempo una punzada de envidia al verla tan bonita como siempre.
