Capítulo 18

129 15 0
                                        


La tarde avanzaba suavemente, con el sol bañando todo a su alrededor en tonos cálidos y dorados. Felix y Changbin caminaban por un sendero junto a la playa, sintiendo la brisa del mar acariciar sus rostros. El día había sido perfecto: entre risas, momentos tranquilos y algunas aventuras compartidas, habían disfrutado de cada minuto juntos.

De repente, Changbin sintió su teléfono vibrar en el bolsillo. Al mirar la pantalla, vio que era la llamada que esperaba. Las personas que había contratado para preparar la decoración estaban listas para darle los últimos detalles. Disculpándose con una suave sonrisa, se alejó solo unos metros de Felix, lo suficiente para que la conversación fuera privada, pero sin perderlo de vista.

Felix, curioso, lo observaba desde lejos, sin sospechar nada de lo que estaba ocurriendo realmente. Simplemente pensó que Changbin estaba atendiendo un asunto familiar o algo de la empresa. Mientras Changbin hablaba, Felix se entretenía con las olas que rompían suavemente en la orilla y el suave calor del sol en su piel.

Cuando Changbin terminó la llamada, regresó con esa misma sonrisa que Felix adoraba. Tomó su mano de manera casual, entrelazando sus dedos como si fuera lo más natural del mundo, y siguieron caminando juntos, disfrutando del momento.

Pasaron algunos minutos más recorriendo la costa, sumergidos en una calma profunda, hasta que el sol comenzó a descender y el cielo se tiñó de un naranja intenso, señalando que el día llegaba a su fin.

-Felix, tenemos que volver a la casa -dijo Changbin en voz baja, rompiendo la tranquilidad del momento, pero con una ternura en su voz que hizo que Felix lo mirara con una mezcla de curiosidad y anticipación. Changbin le sonrió, con una chispa de emoción en los ojos-. Tienes que prepararte... y ponerte la ropa blanca que empacaste. Yo también lo voy a hacer.

Felix parpadeó, ligeramente confundido. -¿La ropa blanca? -preguntó, recordando vagamente haber empacado esas prendas sin saber exactamente por qué. Pero al ver la sonrisa en el rostro de Changbin, decidió no preguntar más. Había aprendido a confiar en esos pequeños misterios que Changbin solía orquestar.

Volvieron a la villa, caminando despacio bajo el cielo que comenzaba a oscurecerse, las estrellas ya asomando tímidamente. Había algo en el aire, algo especial, que Felix no podía identificar, pero sentía que aquella noche sería diferente.

Cuando llegaron, Changbin se separó un momento para prepararse, dejando a Felix con la sensación de que algo muy especial estaba por ocurrir. Felix entró en su habitación, sacó la ropa blanca de su maleta y la extendió sobre la cama. Un conjunto sencillo pero elegante. Al vestirse, se dio cuenta de que su corazón empezaba a latir más rápido.

Se miró al espejo por última vez, ajustando la camisa blanca y asegurándose de que todo estaba en su lugar. Algo en su interior lo llenaba de nervios y emoción. ¿Qué estaba planeando Changbin?

Después de unos minutos, cuando estuvo listo, salió al salón principal. Ahí estaba Changbin, también vestido de blanco, esperando por él con una sonrisa suave y cálida, esa sonrisa que siempre lograba tranquilizar a Felix y, al mismo tiempo, hacer que su corazón latiera con fuerza.

-¿Listo? -preguntó Changbin en un susurro, extendiéndole la mano.

Felix asintió, sin palabras, tomando su mano mientras Changbin lo guiaba fuera de la villa, hacia lo que parecía ser el momento más importante de sus vidas.

Después de salir de la villa, Changbin y Felix caminaron juntos hacia un pequeño restaurante cerca de la playa que Changbin había reservado previamente. Era un lugar íntimo, con mesas al aire libre y una vista espectacular del mar iluminado por la luz de la luna. Las olas rompían suavemente contra la orilla, creando una banda sonora natural que hacía la atmósfera aún más mágica.

Destinos entrelazados - ChanglixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora