El sol apenas comenzaba a asomarse en el horizonte cuando Felix se despertó, a pesar de que era sábado y tenía la oportunidad de dormir un poco más. Una mezcla de emociones lo invadía: por un lado, estaba emocionado por el viaje sorpresa que tenía por delante, y por otro, sentía una pequeña punzada de tristeza al pensar que no pasaría el fin de semana con Changbin, como lo habían hecho últimamente.
Con ese pensamiento, se levantó y se dirigió al baño para refrescarse. Después de prepararse rápidamente, bajó las escaleras hacia el comedor, donde el aroma del desayuno recién hecho ya impregnaba el aire. Al entrar en la sala, notó que todos sus hermanos y su padre ya estaban ahí, sentados a la mesa. La escena le pareció extrañamente normal, pero había algo que no cuadraba.
—Buenos días, pequeño —saludó Chan con una sonrisa, sirviéndose una taza de café—. ¿Listo para tu gran viaje?—Buenos días —respondió Felix, sentándose en su lugar habitual—. Sí, aunque... —Se detuvo un momento, mirando hacia la puerta principal. Había dos valijas junto a la entrada, pero lo que le llamó la atención fue que solo estaban las suyas.
—Espera, ¿por qué solo están mis cosas? —preguntó, frunciendo el ceño—. ¿No vamos todos juntos?
Sus hermanos intercambiaron miradas cómplices, mientras su padre continuaba leyendo su periódico como si nada fuera de lo común.
—Sobre eso... —empezó Tae, conteniendo una sonrisa—. No iremos nosotros, solo tú.
Felix los miró desconcertado, intentando comprender qué estaba pasando. ¿Solo él? ¿Un viaje solo? ¿Por qué?
—¿Pero adónde voy? —preguntó, mirando a cada uno de sus hermanos y a su padre, buscando una respuesta.
Su padre bajó el periódico y lo miró con una sonrisa enigmática.
—Tendrás que esperar para descubrirlo —dijo, su tono misterioso, mientras todos los demás en la mesa seguían conteniendo la risa.
Felix se quedó en silencio, aún sin entender del todo lo que estaba ocurriendo, pero una cosa era clara: este no era un viaje ordinario, y definitivamente había más de lo que sus hermanos y su padre le estaban dejando ver.
Mientras tanto, en la mansión principal de su familia, Changbin ya estaba despierto desde temprano. La emoción y los nervios por lo que planeaba hacer ese día lo habían mantenido en vela durante buena parte de la noche. Finalmente, todo lo que había estado organizando en secreto durante semanas estaba a punto de llevarse a cabo.
Después de una ducha rápida y vestirse con ropa casual pero cuidada, Changbin se dirigió a su oficina personal en el segundo piso. Quería asegurarse de que cada detalle del viaje estuviera perfectamente coordinado. Encendió su laptop y revisó una última vez los boletos de avión, el transporte que los llevaría desde el aeropuerto hasta la casa junto a la playa, que ya estaba decorada a la perfección.
Changbin respiró hondo mientras miraba la pantalla. Todo estaba en marcha, y si todo salía bien, hoy sería el día en que le propondría formalmente a Felix que fueran novios.
Con una sonrisa, agarró su teléfono y envió un mensaje rápido a la nana de la casa de Felix, quien le había asegurado que seguiría sus indicaciones.
—Todo listo de tu lado, ¿verdad, nana? —
escribió.La respuesta no tardó en llegar:
—Todo listo, joven Changbin. Felix ya está despierto y no sospecha nada.
Changbin sonrió ante el mensaje. Perfecto. Ahora solo quedaba asegurarse de que todo transcurriera sin problemas.
Finalmente, cerró la laptop y miró por la ventana. El sol apenas comenzaba a subir, y sabía que Felix aún estaría desayunando. No podía evitar sentirse nervioso por la reacción de Felix cuando lo viera y se diera cuenta de que era él quien lo llevaría en este viaje sorpresa.
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Destinos entrelazados - Changlix
FanfictionEn un mundo donde la jerarquía entre Alfas y Omegas define el destino, Felix, un Omega vive bajo la estricta protección de sus seis hermanos Alfas. Aunque su belleza y carisma atraen a todos, su vida está marcada por la vigilancia constante de su po...
