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Aclaraciones

• Escenario en la Tierra.
• Planetas humanizados con nombres humanos similares a los astronómicos.
• Mundo Omegaverse.

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Los pétalos de rosa caían como una suave lluvia mientras el novio, radiante en su traje blanco, caminaba lentamente hacia el altar. Su mirada, llena de ilusión y amor, se encontraba con la de su prometido, quien lo esperaba impaciente, con el corazón a punto de estallar.

Entró al lugar del brazo de su padre, mientras los invitados lo recibían con aplausos y gritos de emoción. La banda en vivo tocaba una canción delicada y armoniosa, todos los invitados sonreían de oreja a oreja al observar tal amor tan puro frente a ellos.

Los ojos de Uriel se humedecian con cada paso que daba su futuro prometido, su cabello celeste con difusiones verdes y blanco reluciente, su traje blanquecino que le quedaba perfecto y aquella dulce sonrisa. Julián, su padre, lo llevaba frente a él, dejando a su hijo en el altar, a su pequeño hijo que en un parpadeo ya era todo un joven adulto.

Los gritos de emoción y felicidad retumbaron en todo el lugar, exceptuando a uno de los invitados: Nelson.

El moreno observaba impactado el traje blanco de la pareja, sus grandes sonrisas y como en sus miradas transmitían el gran amor que sentían por el otro. Sintió su corazón retorcerse y dejar de latir por un milisegundo, pero para él fue una eternidad desde que su mejor amigo y primer amor, Uriel, le confesó estar enamorado de Thiago.

Desde aquella tarde sus noches fueron un duelo agonizante, su ser sollozaba por el amor no correspondido. Aún así se mantuvo al lado de su lejano amor, fue él quien fue su escudero de capa y espada que estuvo siempre a su disposición.

Él fue quien le pidió el número de Thiago para que Uriel consiguiera entablar una conversación, él fue quien apoyo a Uriel para su confesión hacia Thiago, él fue quien apoyo a Uriel en algunos preparativos o regalos hacia Thiago por sus aniversarios, él fue quien apoyo en dar las invitaciones a todos sus conocidos y amigos, él es quien debe llevar ahora los anillos de boda.

El cojín acolchado, de algodón fino que llevaba aquellos anillos se sentía tan pesado como el amor que ocultaba durante años por Uriel. Sus manos temblaban, el sudor recorría su frente sin frenesí, el aire lo asfixiaba y unas lágrimas traicioneras se asomaban por sus ojos.

El tenue sonido del violín lleno su sistema auditivo, sus piernas se movieron instintivamente y comenzó a avanzar por aquella alfombra llena de pétalos blancos de rosas que decoraron el lugar. Con cada paso el aliento se le va, con cada paso su garganta se sella, con cada paso una lágrima cae sobre sus pómulos, con cada paso esboza su mejor sonrisa mientras sujeta con fuerza el cojín.

Los anillos brillaban frente a sus ojos; aquellas incrustaciones de diamantes eran preciosas. Cuando sintió el aroma de ambos se dió cuenta que no había vuelta atrás, se permitió suspirar y jadear con dolor, se agachó sobre su rodilla mientras se inclina al frente y alza el cojín.

A pesar de tener su armadura y espada como el fiel guardián de Uriel sentía como millones de navajas apuñalaban su piel y ,sobre todo, su leal corazón. Inclino el rostro hacía abajo, con temor de observar los ojos azulados de su mejor amigo.

Sabía que debía salir de aquel trance, así que con todas las fuerzas que le daba su alma alzo la mirada. La mano suave y blanquecina de Uriel acaricio sus crespos azulados, la mano delicada de Thiago fue a su mentón, alzando su rostro y mostrando la enorme sonrisa llena de felicidad ciega a su dolor.

𝙽𝚎𝚙𝚝𝚞𝚗𝚘 𝚡 𝚄𝚛𝚊𝚗𝚘 - 𝐎𝐧𝐞 𝐒𝐡𝐨𝐭𝐬Donde viven las historias. Descúbrelo ahora