Capítulo 12

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Después de un rato, Changbin y el padre de Felix salieron de la oficina, con un acuerdo silencioso que parecía haberse alcanzado. Changbin se dirigió rápidamente hacia Felix, quien estaba esperando en la sala, rodeado por sus hermanos.

—Vamos antes de que se haga más de noche —dijo Changbin.

Felix asintió, agradecido de que la conversación con su padre había salido bien. Se acercó a sus hermanos y a su padre, despidiéndose.

—Nos vemos mañana —dijo Felix, con una sonrisa que trataba de ocultar su nerviosismo.

—Chau, pequeño —respondió su hermano mayor, Tae, con un tono cariñoso.

—Adiós, chicos —añadió Changbin. —Y por cierto, no se preocupen, yo voy a llevar a Felix a la universidad.

—Está bien, Changbin —dijo Namjoon, uno de los hermanos de Felix, con una sonrisa que denotaba confianza.

Con las despedidas hechas, Felix y Changbin se dirigieron al Mercedes-Benz de Changbin. Mientras se acomodaban en el lujoso automóvil, la atmosfera en el vehículo estaba cargada de una mezcla de emoción y nerviosismo. La idea de visitar la mansión principal de la familia de Changbin era intrigante y un poco abrumadora para Felix.

El viaje en el Mercedes-Benz fue tranquilo, con Changbin manteniendo una conversación ligera para relajarse. A medida que se acercaban a su destino, la mansión de la familia de Changbin empezó a tomar forma en el horizonte. La casa era impresionante, un edificio majestuoso que parecía un castillo sacado de un cuento de hadas.

—Ahí está —dijo Changbin, señalando la imponente estructura a medida que se aproximaban. —Espero que te guste.

Felix observó en silencio, maravillado por la magnitud y la elegancia de la mansión. Había visto la casa antes, pero ver el lugar en persona era una experiencia completamente diferente. El automóvil se detuvo frente a la entrada principal, y Changbin abrió la puerta para que Felix saliera primero.

Juntos, entraron en la mansión, y Felix sintió que sus expectativas se cumplían con creces. La opulencia de la mansión era aún más evidente en el interior, con muebles elegantes, una decoración exquisita y un ambiente que irradiaba historia y prestigio.

—Bienvenido a casa —dijo Changbin, con una sonrisa satisfecha al ver la reacción de Felix.

La mansión principal de la familia de Changbin era más impresionante de lo que Felix había imaginado. Al entrar, se encontraron en un amplio vestíbulo, donde el suelo de mármol pulido reflejaba la luz de las lámparas de araña doradas que colgaban majestuosamente del techo alto. Los detalles arquitectónicos eran exquisitos, con molduras intrincadas y columnas que añadían un aire de grandeza y sofisticación.

Las paredes estaban adornadas con pinturas clásicas, y el espacio estaba decorado con muebles elegantes y tapices que denotaban lujo y buen gusto. Un gran espejo de cuerpo entero, enmarcado en oro, se encontraba al final del vestíbulo, dando la ilusión de que el espacio se extendía aún más.

Changbin guiaba a Felix por la casa, pasando por una sala de estar que parecía sacada de un palacio. Los sofás de terciopelo verde oscuro estaban dispuestos alrededor de una mesa de café de mármol, y una chimenea de piedra tallada dominaba la habitación, aunque en este momento estaba apagada. Sobre ella, había un retrato de los padres de Changbin en sus años más jóvenes, una imagen que reflejaba la tradición y la historia de la familia.

—Aquí es donde solemos recibir a los invitados —explicó Changbin, mientras caminaban lentamente. El eco de sus pasos resonaba en la inmensidad del espacio.

Destinos entrelazados - ChanglixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora