Capitulo 9

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Cuatro días habían pasado desde que el celo de Felix comenzó, lo que solo podía significar una cosa: había terminado. La tormenta de emociones, deseos y tensiones que había gobernado esos días finalmente se disipaba, dejando atrás un silencio cargado de incertidumbre.

Feix se despertó lentamente esa mañana, con los primeros rayos del sol filtrándose por las cortinas de su habitación. Parpadeó, ajustándose a la luz que bañaba la habitación, y lo primero que notó fue el calor familiar a su lado. Abrió los ojos por completo y se encontró con la imagen de Changbin a su lado, su torso desnudo y su respiración profunda y tranquila. Changbin aún llevaba puestos sus pantalones, un recordatorio silencioso de la contención que había demostrado durante esos días intensos.

El Omega se quedó mirando el techo por un momento, sus pensamientos reviviendo fragmentos de lo que había pasado durante su celo. A pesar de todo, Changbin había estado allí, cuidándolo, asegurándose de que estuviera a salvo. Ahora, con la tormenta a sus espaldas, Felix sabía que ambos tendrían que enfrentar lo que había pasado, y lo que significaba para su relación.

Felix se sentó lentamente en la cama, sintiendo cómo la realidad de los últimos días lo golpeaba con fuerza. Sus recuerdos eran fragmentados, confusos, pero el rostro de Changbin, su olor, y la forma en que había respondido a sus necesidades estaban grabados en su mente. Había una mezcla de gratitud, vergüenza y algo más profundo que no podía identificar del todo.

Mientras se acomodaba en la cama, tratando de no despertar a Changbin, su mirada se posó en la puerta de la habitación, y la sensación de haber cruzado una línea que no podría deshacer se asentó en su pecho. ¿Cómo enfrentaría a Changbin ahora? ¿Cómo hablarían de lo que había sucedido? Felix no estaba seguro de tener las respuestas, pero sabía que no podría ignorarlo.

Desvió la mirada hacia el cuerpo de Changbin una vez más. No podía evitar notar la suavidad en su rostro mientras dormía, una paz que casi lo hacía parecer vulnerable. Era una imagen contrastante con el Alfa firme y protector que había estado a su lado los últimos días. Un nudo se formó en su garganta al pensar en todo lo que Changbin había hecho por él, resistiendo sus propios deseos para asegurarse de que Felix estuviera bien.

Involuntariamente, Felix extendió una mano hacia Changbin, pero se detuvo a mitad de camino, dudando. Su corazón latía con fuerza, y de repente, la idea de hablar con él le parecía aterradora. Pero sabía que no podía huir. Había demasiadas cosas en juego, demasiados sentimientos que necesitaban ser abordados.

Finalmente, respiró hondo, bajó la mano y se levantó de la cama, cuidando de no hacer ruido. Necesitaba tiempo para aclarar su mente antes de enfrentar lo que fuera que tuviera que enfrentar con Changbin. Y sabía que Changbin también merecía descansar un poco más antes de la inevitable conversación.

Con pasos silenciosos, se dirigió hacia el baño, buscando un momento a solas para procesar todo. Sabía que no podía esconderse para siempre, pero por ahora, solo necesitaba un respiro.

Felix cerró la puerta del baño con suavidad, apoyando la espalda contra la madera mientras soltaba un suspiro tembloroso. El espejo reflejaba su rostro pálido, marcado por el cansancio y la confusión. Encendió el grifo, dejando que el agua corriera mientras se inclinaba sobre el lavabo, tratando de organizar sus pensamientos.

Se miró al espejo, buscando respuestas en sus propios ojos. Su cuerpo todavía se sentía sensible, casi como si cada fibra de su ser recordara los toques y cuidados de Changbin. Aunque su celo había terminado, la sensación de pertenencia y la conexión que había sentido con Changbin seguían ahí, innegables y poderosas.

Mientras se lavaba la cara, el frío del agua le ayudó a despejarse un poco. Pero aún así, las preguntas persistían. ¿Qué significaba todo esto para ellos? ¿Podrían volver a la normalidad, o su relación ya había cambiado para siempre? Felix sabía que no podía ocultar lo que sentía, pero al mismo tiempo, tenía miedo de lo que vendría después.

Destinos entrelazados - ChanglixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora