||Capítulo 19.

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Doncaster, Reino Unido.

No, Harry no estaba nervioso y trataba de convencerse de que no lo estaba. En lo absoluto. Y no sudaba hasta los pies porque estaba nervioso, no, era porque hacía demasiado calor en el tribunal e ignoraba el hecho de que el clima estaba encendido y que probablemente estuviera haciendo un poco de frío.

De pronto parecía como si el traje le quedara demasiado ajustado y la corbata le apretara demasiado el cuello. Nick estaba a su lado sentado en la primera banca, que quedaba pegada justo a las espaldas a los asientos de Jeff y de Felicite. Jeff era el encargado del juicio y de proteger a toda costa los derechos de Felicite y de exponer al señor Troy Tomlinson con la acusación de violencia familiar y maltrato físico contra Fizzy. 

Todo saldría bien, se aseguró Harry a sí mismo. Ya habían ganado una vez, no perderían. Esta vez no estaba en juego una marcha, no, estaba en juego la vida de Fizzy. Todo por tener a Troy Tomlinson en la cárcel para que no pudiera causar más daño en la adolescente... Y en Louis.

La sala parecía inclusive más llena que la última vez, ahora estaba lleno de más cámaras y más periodistas. Había una gran cantidad de personas a las que les interesaba el posible hundimiento del famoso Troy Tomlinson y el saber que su propia hija había puesto una demanda contra él era aún más atrayente. Harry estaba algo incómodo con aquel alboroto.

Eso a Harry le irritaba un poco, aunque Troy fuera una persona tan mala y tan cruel ¿cómo podría estar feliz la demás gente de su hundimiento? Él no estaría feliz si Troy fuera perdedor del caso y lo arraigaran. No. Sólo estaría satisfecho de algo de justicia en el mundo, pero hasta allí se acababa su felicidad respecto al tema.

—¿Cuándo empezará Harry? —le susurró Fizzy nerviosa, removiéndose en su lugar una y otra vez. Harry se acercó a ella por detrás y le tocó ligeramente el hombro, tranquilizándola. 

—Quizá en unos cuantos minutos—habló en voz baja y esperaba, de verdad esperaba, que todo saliera bien—. Falta tu padre y el juez, quizá no tardan en llegar y...

Justo en ese momento se abrió la puerta del tribunal y Troy Tomlinson entró con la cara en alto y con las esposas en ambas manos. Parecía como si estuviera orgulloso de aquello que había causado, se limitó a caminar con la vista al frente cuando llegó al lugar en donde se encontraba su hija y aquel maricón que la había hecho cambiar tan drásticamente. Junto a él estaba su abogado, con el rostro impasible.

—Esto me pone nerviosa, Harry —le dijo ella a su acompañante mientras se envolvía a sí misma en sus brazos—. No sé si podré soportarlo. Sé que yo he hecho esto, pero ahora que lo veo allí, por más miserable que piense que sea... Sigue siendo mi papá y me duele.

El oji-verde no dudaba de aquello, a él también le había dolido ver a su padre tras las rejas. A pesar de todo el daño que habían causado eran sus padres, las figuras paternas con las que habían crecido año tras año... 

Harry sabía de sobra que Felicite tenía un corazón demasiado frágil y puro cuando se lo proponía, y si Troy se quedaba o salía bajo fianza, no dudaba en que ella tendría que padecer una gran cantidad de sufrimiento antes de aceptar que lo que había hecho su padre estaba perdonado. 

—Ya hemos avanzado demasiado como para echarnos atrás justamente ahora—Harry se limitó a decirle mientras le pasaba la mano por el brazo suavemente, como una caricia, tratando de reconfortarla.

Ojalá pudiera ser más fuerte, ojalá pudiera ser mejor. Pero no, Harry seguía flaqueando y derribándose. Y eso le impedía poder transmitir su fuerza a los demás. Si tan sólo fuera todo lo que quisiera ser, entonces podría ayudarlos a todos sin tener miedo por sí mismo.

Detrás del arcoíris ||L.S.¡Lee esta historia GRATIS!