XXVII: STRANGERS

134 12 4
                                        

Miércoles 10 de Agosto 2022.

Barcelona, España.

"Todo esto es tu culpa".

Desperté inhalando y exhalando de forma rápida mientras me llevaba una mano al pecho para sentir los latidos de mi corazón y tratar de regresar a un ritmo cardiaco normal, toque el costado de mi cama esperando encontrar una presencia que sabía que no estaría.

Suspire.

Después de la discusión con Pablo había vuelto a su habitación simplemente a tomar mis cosas y buscar un hotel cerca de la Masia se supone que mi vuelo de vuelta a Francia, salía el domingo ya que el sábado acompañaría a Pablo a otro partido contra el rayo vallecano pero ahora con todo lo que sucedió entre nosotros no sabía que pasaría.

Jamás habíamos discutido aunque tal vez llevábamos pocos meses interactuando y no, nos veíamos de forma constante pocas veces habíamos tenido algún desacuerdo normalmente eran sobre el bufete de abogados que llevaban legalmente nuestro caso, una discusión tonta sobre donde salir, alguna frase o comentario que dijimos sobre el otro que no encajaba con nuestra narrativa pero eran tonterías, esto sin embargo no fue una tontería.

Cada palabra que Pablo pronuncio se sintió como una flecha apuntada directo a mi espalda, el tomo cada inseguridad que le conté en nuestras conversaciones en la madrugada, mientras caminábamos por la pista o que le conté porque me transmita la confianza de ser vulnerable, me aterraba serlo porque sentía que era darle el poder a alguien de aniquilarme, justo lo que paso. El conocía cada punto débil sabía perfectamente como atacarme y dio justo al blanco.

Trate de no darle importancia, de mostrarme fuerte mostrar una cara de que ninguna palabra se quedó grabada en mi memoria como si yo misma no supiera que esas mismas palabras me las repetiría antes de dormir, mientras entreno, en las horas de simulador y sobre todo en mis tiempos libres carcomiéndome la cabeza y preguntándome si realmente todo eso es cierto, si el realmente piensa eso.

¿Cómo alguien podría decir las cosas que tan fácilmente me has dicho a mí?

Entendía la presión que sentía por ser el mejor mediocampista, su amor hacia el barca y esa necesidad desde el fondo de su corazón de darlo todo en el campo, su hambre al triunfo, su hambre hacia ganar títulos. Un par de veces me había contado lo molesto que le ponía ser reemplazado en un encuentro, porque aunque entendía que era algo más relacionado al entrenador y como destrabar el juego sentía que era su culpa.

Note esa mirada al terminar el partido, la misma que tenía cuando me bajaba del segundo o tercer escalón del podio aunque para los tifosi y los fans en general yo no tenía problema en asumir mi rol de segundo piloto en el fondo odiaba estar a la sombra de Charles.

Pero me sorprendió y dolió más de lo que nunca admitiría, sus palabras de envidia, molestia, enojo y frustración hacia mí no solo en el sentido de que al menos ante el mundo somos pareja fue más dolorosa de escuchar de una persona que estaba considerando un amigo. Muchas veces cuando no puedo dormir por nervios antes de las carreras me pongo a pensar que pasara cuando nuestro contrato acabe, cuando los abogados demanden a Francois e Iván.

¿Seguiremos siendo amigos?

¿Podremos mirarnos en alguna gala de premios y saludarnos?, ¿alguna vez me invitara a un partido de nuevo?, ¿nos recordaremos cuando esto acabe?

En su mirada cuando me dijo todo eso vi sus ojos heridos y entiendo que las personas lastimadas hieren a otras pero esas heridas no fueron iguales.

Caminaba con un café en la mano hacia la ciudad deportiva con mi pase colgando en mi pecho, aunque intente caminar de la forma más discreta posible con una gorra y gafas muchos fans que estaban esperando a los jugadores me reconocieron así que me tome varias fotografías con ellos, firme un par de jersey de Gavi y algunas gorras de Ferrari de fans que tenían fe y esperanza en que apareciera a ver a mi novio.

SerendipiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora