||Capítulo 15.

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Mullingar, Irlanda.

Liam veía el cuerpo inerte del joven muchacho que se había encontrado a orillas del río. Respiraba lentamente, con un respirador artificial administrándole oxígeno.

Al dar el diagnóstico del paciente, el doctor había dicho que estaba fuera de peligro y que en cualquier momento despertaría, pero que los golpes eran bastante fuertes y sería un milagro si recordaba su vida antes de ser encontrado inconsciente.

Liam escuchaba el pitido constante de las máquinas y se preguntó a sí mismo por qué no lo había dejado allí en medio del río. Entonces se puso a admirarlo de verdad y se dio cuenta de que el chico era quizá demasiado guapo. Inclusive perfecto.

No sabía su nombre, ni siquiera sabía su vida y aún así estaba ahí, preocupado por él y su salud. ¿Por qué? Admiró sus facciones, estaba dormido en la camilla. Era de un tono de piel algo más morena que la suya, tenía largas y espesas pestañas, unas cejas bien formadas y rectas. Su piel parecía tan suave...

En cuanto se acercó más a él sintió una punzada en el corazón, vaya que era hermoso. Era más que eso, era malditamente hermoso. Entreabrió la boca preso del nerviosismo y se sonrojó ante el repentino pensamiento.

Le apetecía besarlo.

Pero, ¿en qué estaba pensando? Lo acababa de conocer, es más, ni siquiera le conocía, no había escuchado su voz ni sabía cómo era su carácter y sentía que cada vez le gustaba más aquel desconocido.

Liam se cuestionó una sola cosa en ese momento: El amor a primera vista existía todavía, ¿cierto?

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Liam llevaba más de cuatro horas en la habitación del hospital junto al morocho cuando éste comenzó a removerse y a parpadear lentamente.

Zayn sintió un dolor de cabeza bastante fuerte, que le impidió incorporarse del todo. ¿Dónde estaba? ¿qué había pasado? Su visión se encontraba ligeramente borrosa y tuvo que esperar a que se despejara un poco para mirar en dónde se encontraba. Estaba en una habitación de hospital, eso lo sabía. Pero, ¿por qué estaba ahí? Observó a su al rededor para buscar respuestas y lo único que se encontró fue el olor a pastillas y a limón del cuarto del hospital y a un chico castaño sentado a su lado, mirándole con los ojos bien abiertos.

Zayn frunció el ceño confundido ¿quién era él? El chico castaño sonrió lentamente al verlo despierto.

—Por fin has despertado —dijo, ampliando su sonrisa.

Su voz era bastante dulce y era muy guapo. Tenía una cabellera lacia y castaña, sus ojos eran muy grandes y expresivos de un color café. Algo dentro de él se removió incómodo, le recordaba a alguien. A alguien que tenía la misma expresión de inocencia y la misma mirada triste que él.

—¿Te sientes mejor? ¿necesitas que traiga al médico? —le ofreció amablemente.

Hmm, no —contestó con evidente desconfianza—. No, estoy bien, no te preocupes.

—¿Recuerdas el motivo por el cual has llegado aquí? —Liam se acercó aún más a él para mirarlo más de cerca. Sí, efectivamente, era hermoso.

—Yo... yo... —se llevó una mano la cabeza, masajeándola ligeramente. No, no lo recordaba— La verdad es que no recuerdo mucho. Solamente son imágenes fugaces, como pequeños fragmentos de una película, todo es tan... confuso —Zayn volvió a fruncir el ceño—. Lo último que recuerdo es que me han golpeado fuertemente en la cabeza repetidas veces.

Liam no lo dudaba, el pobre chico tenía múltiples heridas en el cuello, el cuerpo y la cara. Debió de haber sido brutalmente golpeado antes de desmayarse.

Detrás del arcoíris ||L.S.¡Lee esta historia GRATIS!