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Sean desperto aproximadamente una hora despues de haber salido de esa suerte de campamento. Tuve que llevarlo a cuestas bordeando la ruta, pues no tenia idea de donde estaba, me habia vendado los ojos para el viaje. Solo hacia tiempo hasta que despertara y pudiera guiarme. Obviamente, no teníamos manera de comunicarnos con nadie, los teléfonos habian quedado en el auto, y aun no lo habiamos alcanzado.

Cuando abrio los ojos parecia bastante confuso, pero por lo demas, se veia sano. No se que cosa le habian dado para tomar, pero habia surtido efecto. Mas bien parecia un resacon que un accidentado.

Insistio en que lo dejara caminar solo, y lo deje, a regañadientes, aun lo veia tambalear un poco. Parecia molesto por alguna razon que no pensaba compartir conmigo. 

-¿Seguro que te encuentras bien? -pregunte, esperando que asi me dijera porque demonios tenia la cara que tenia. No debia molestarme en mostrar interes, despues de todo, lo que a el le pasara no era de mi incumbencia. Simplemente me intrigaba.

- Si. -respondió secamente. Ni siquiera me miro.

-Bueno ya, suelta.

-Que no pasa nada.

Me pare en seco y no por su tono grosero, habia sentido como cambiaba el aire a nuestro al rededor. Sean continuo unos metros mas mientras yo escudriñaba la oscuridad intentando ver cual de mis hermanas habia conseguido encontrarnos.

-¿Que quieres? -lo escuche hablar, primero pense que me lo decia a mi, luego lo vi bien, miraba fijo hacia delante. Entonces supe quien estaba con el.

Verlos a ambos, uno al lado del otro, me producia asco. Era la primera vez desde aquel dia que estaban en el mismo lugar y no esperaba que supiese un shock para mi. Olvide por completo que precisaba de ella para mi plan y sin pensarlo siquiera una vez, arremeti contra ella, como si se me fuese la vida alli.

-Oye, oye, oye, ¡tranquila! -me grito, esquivándome a tiempo. Ya me resultaba extraño, era como si de alguna manera, Winter se hubiese vuelto mas lenta, mas debil. Ya no me atemorizaba como antes. Hoy por hoy, no le temia a su poder, si no a su mente.

-¿Que vienes a buscar? -le espete entre dientes.

-Has venido a mi territorio ¿y eres tu la que haces las preguntas? -rió. -casi que no me caes tan mal. ¿Por que has venido? ¿Es  que acaso no confias en mi, Almita?

-No finjas que no lo sabes, fuiste tu la que se metió en mi cabeza para que abandone a Sean. Y asi es como nos has encontrado en medio del camino. -no entendía como, pues lograba mantenerme oculta de Nichi y Hawa... Winter parecía tener una facilidad peligrosa para saber de mis movimientos. ¿Que mas sabria por culpa de mis pensamientos?

-Bueno, supongo que aprendiste a hacer sinapsis. Pero yo no te dije nunca que lo dejaras a este. -respondio, señalando a Sean con la cabeza, dirigiendole una mirada cargada de resentimiento. -Esa  habrás sido tu, la verdadera India, que esta deseando volver a salir. ¿No has notado el escarlata intenso de sus ojos? -pregunto dirigiendose a Sean.

-¿Que quieres decir? 

-¿Crees que lo que paso hace dos años fue un incidente aislado? Te soltaste y le diste paso a algo que no tiene vuelta atras. Ese es tu verdadero yo. Deberias comprenderlo de una vez, todas las guardianas lo tenemos dentro.

La mire con profundo odio. Aun me costaba contenerme cerca de ella, mi cuerpo reaccionaba por instinto y queria lastimarla. Pero la necesitaba, asi que no podia tocarla. El sentimiento era frustrante.

-Bueno, si no te importa, nos vamos... -dije, tomando a Sean de la mano, tirando de el, esperando que Winter dejara las cosas alli. Pero fue una esperanza estupida.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!