Solo queda un día para hacer ese viaje, estoy un poquitín nerviosa, no quiero ir, pero no puedo poner excusa. Justo cuando me he levantado hoy ya tenía a mi hermano saltando en la cama emocionado, así que ya sabéis cómo está hoy mi humor y más cuando me despiertan temprano, no son todavía ni las diez de la mañana.
Bajo a desayunar, allí se encuentran mis padres y mi hermano. Me siento en la mesa apartada un poquitín de mi familia y desayunamos en un silencio que más bien incomodo, es tenso.
- Emma, tienes que hacer tu maleta, pero antes de hacerla vas a ir conmigo al centro comercial – dice mi madre sin ni siquiera mirarme
- ¿Por que tengo que ir yo al centro comercial? ¿No puede ir Dylan contigo? – le digo un poco cortante
- No te alteres, vas a venir conmigo y no hay más que hablar – dice elevando el tono de voz
No habló ni digo nada, al final siempre ha sido así, siempre he tenido que cumplir sus obligaciones quiera como si no lo quiera porque al final es ella la que manda y yo no puedo hacer nada.
💜💜💜💜💜
Llevamos como casi dos horas ya aquí y no he comprado nada, bueno excepto mi madre que lleva cuatro bolsas en cada mano. Vamos de tienda en tienda hasta que decide entrar en una que hay bastante ropa tanto de mujer como de hombre, miro a mi madre caminando de un lado a otro entre los estantes llenos de ropa, como si fuera la reina del lugar.
Tiene una confianza en sí misma que yo nunca he experimentado, y parte de mí envidia esa seguridad. Pero al mismo tiempo, me parece que su actitud es arrogante y prepotente. ¿Cómo puede ser tan fría y distante conmigo, su propia hija?
Decido dejar esos pensamientos a un lado y me acerco a donde está mirando un vestido corto de color azul, es bonito, sin embargo, por mi físico yo no me pondría eso por muy bonito que este, prefiero las camisetas y los jeans.
Al final de tanto insistirme y decirle que no me lo compré, decide llevárselo para ponérmelo en las vacaciones, aunque ella no sabe qué va a estar guardado en el armario y no pienso llevármelo.
Vamos a pagar, y justo en la cafetería de enfrente encuentro al mismo chico que vi ayer en la librería, pero lo que más me llama la atención es que no está solo, hay una chica a su lado y parece que de verdad se están divirtiendo por la sonrisa que tiene él en el rostro.
Cuando intento dejar de mirarlo nuestros ojos se encuentran, mi cara pasa de estar blanca a estar roja y una sonrisa aparece en su cara.
Aparto mi mirada justo cuando mi madre termina de pagar y ponemos rumbo para salir de allí, pero antes decido mirarlo aunque sea una última vez, y me doy cuenta, de que él, seguía mirándome.
Llegamos a casa y allí me encuentro a mis abuelos reunidos, voy en busca de mi abuela y en cuanto la veo le doy un abrazo, estoy feliz de que a pesar de como esta, ella puede venir conmigo.
Se sientan todos en el salón para ver la tele y yo mientras tanto decido subir a hacer la maleta, no voy a echar muchas cosas solamente lo básico pero lo que de verdad no puede faltar son los libros.
Cojo aquel libro que me lleve de la librería y me doy cuenta que tengo que devolverlo, lo dejare para cuando vuelva tan poco vamos a pasar allí muchos días solo la nochebuena.
Cuando termino de hacer la maleta veo que se me ha hecho tarde. Bajo y veo a todos sentados.
- ¿Os apetece si pedimos alguna pizza? – les preguntó
- Si, porfis mami – le dice mi hermano a mi madre
- Está bien – responde un poco cabreada
- ¿De que la queréis? – les pregunto
ESTÁS LEYENDO
Lograr Sanar Heridas
Teen FictionLas heridas no siempre se ven, pero todas, sin excepción dejan una marca, una huella. Algunas son profundas, otras sutiles que parecen que nunca llegaron a estar allí. Pero no importa lo grandes o pequeñas, porque todas ellas tienen algo que contar...
