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7. Cosas de hermanos.

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Me encontré a Orlando poniendo la mesa para la cena y me lanzó una sonrisita pícara. Su mirada me lo decía todo, estaba feliz su sonrisa le delataba, era su primera novia aunque llevaba toda la vida enamorado de ella, pero le había faltado el valor de pedírselo. Decidí que era mejor preguntar primero. Me acerqué hasta él y mirarle fijamente.

—¡Qué calladito te lo tenías! —le solté mientras le hacía cosquillas.
—Y tu, ¿qué? No estabas con unas amigas —me mordí el labio mientras bajaba la mirada, me conocía demasiado para mentirle y decirle que le estaba enseñando la colonia.

Puede ver a través de la ventana de cristal que separaba la cocina del salón, que mis padres estaban a punto de venir con la comida. En cada apartamento vivimos, una familia de cuatro miembros son de cincuenta metros cuadrados, y están diseñadas de manera que permite diferentes configuraciones. La mesa de comedor queda perfectamente oculta en la pared cuando no es necesaria y al guardarla nos permite sacar el sofá, que se oculta bajo el suelo. Las sillas también se pliegan y se meten en uno de los muebles del salón. Esto permite optimizar el espacio. En la cocina pasa algo parecido todo esta incrustado en la pared, haciendo que el espacio parezca mas grande de lo que en realidad es.

Mientras cenábamos estaba empezando a quedarme literalmente dormida.
—Aly, nos ha contado Orlando que has ido a la piscina. ¿Como te ha dado por ahí? —me preguntó mi padre.

Mire a mi hermano de reojo, esperando adivinar que más le habría contado. Pero, estaba distraído mirando su holonet. Así que opté por hacer una broma para no decir nada en concreto.

—He decido que voy a prepararme a las Olimpiadas —las olimpíadas son unas pruebas deportivas que se celebran todos años entre todas las colonias.
—Si claro Aly, necesitarías un par de vidas para llegar a tener la forma física necesaria para presentarte —vaya mi hermano resucitó justo para darme un golpe bajo.

Todos sé rieron, con el comentario de mi hermano. ¿Tenía razón? ¿Qué probabilidades tenía de pasar las pruebas? Y no solo las pruebas, si consiguiera pasarlas tendría que seguir entrenando, para estar a la altura de mis compañeros. ¿En que diablos estaba pensando? Me dio un bajón y no podía permitírmelo necesitaba la motivación a tope si quería lograrlo.

Al menos, había conseguido que dejaran la conversación.
—Mañana, es la fiesta anual de la confraternización en el centro científico, ¿vais a venir?

Todos los años habíamos ido los dos, todos los compañeros de mi padre iban con su familia y nos lo pasábamos genial, mientras comemos presenciamos una exposición con los avances científicos del año. ¿Cómo iba a escaquearme de esto?

—Este año, Aly y yo no podemos, hemos quedado con unos amigos para hacer una escapada en barco —mire a mi hermano extrañad y él me devolvió la mirada, para que lo verificase.
—Si, es una pena me hubiera gustado ir. Pero quedamos hace unos días, para festejar que ya he acabado el instituto —Añadí
—No pasa nada. Divertiros. Por cierto, Aly ¿ya sabes lo que vas a estudiar el año que viene? Estas a pocas semanas de tener que matricularte.

En dos semanas, tendría que matricularme en alguna carrera y las pruebas eran dentro de dos meses. Así que tenía que decirme por alguna por si me arrepentía o no las pasaba.

—Biología marina —le respondí. Todos me miraron en silencio—. ¿Qué pasa?
—¿Ya lo has decidido? —me preguntó mi padre.

No sabía que responder. Estaba claro que no era mi primera opción pero había pensado que le gustaría saber que era mi segunda opción. Sabía que eligiera lo que eligiera, si no conseguía entrar en Cristalesfera, me sentiría frustrada. Había puesto mi meta allí.

—No, pero tengo que elegir y no puedo estudiar todas —Sonaba enfadada, esas eran sus palabras. Le estaba culpando por tener que elegir, le culpaba porque sabía lo que pensaría si supiera mis verdaderas intenciones.
—Aly, hija, tienes que elegir si, pero... ¿Porque no te pasas por el laboratorio y ves lo que estamos estudiando allí, igual te ayuda a decidir?
—Lo haré —le dije, pero no era una prioridad. La decisión ya estaba tomada, me matricularía en Biología marina. Siempre ha sido esa la lección convertir en mi padre o en mi abuelo. Y esa decisión no era capaz de tomarla así que lo mejor sería dejar al destino la decisión. Si pasaba la prueba sería terranáuta y sino bióloga.

Al acabar de cenar estaba muerta, les dije que me iba a acostar y me fui al dormitorio. Pero fue mirarme en el espejo del baño, y horrorizarme, no podía dejar que Uriel me viera así. Cogí la pancha del pelo que apenas si había usado desde que me las regalaron. Solo la usaba en ocasiones especiales y comencé a alisarme el pelo.

—¿Tienes una cita? —me dijo mi hermano por detrás, asustándome.
—¿Qué ha sido eso de que mañana habíamos quedado? —le dije sonriendo
—¿Has quedado con él, no?
—Si y tu con ¿Saphira? —me miro con una alegría en los ojos—. ¿Desde cuando estáis juntos?
—Se lo pedí ayer al salir de las clases. Nunca me he puesto tan nervioso en la vida. Cuando me dijo que si, no podía creerlo.
—No podía decirte que no. Las tienes a todas detrás de ti.
—No exageres y tu ¿qué te traes con Uriel?
—Es un amigo.
—Venga ya Aly, yo te lo cuento todo.
—No hay nada que contar. Conocí a Uriel el viernes al salir de instituto. Estaba solo porque no conoce a nadie aquí, así me dijo que si quería tomarme algo con él y enseñarle la colonia —Le mire con cara muy seria para que me creyera—. Somos de colonias distintas y él sólo estará aquí unos días. Sería idiota si me ilusionara con algo imposible—. Sería idiota, o mejor dicho era idiota. Tenía cero por ciento de posibilidades de que un tío como él se fiará en alguien como yo.
—Aly, voy a cubrirte con los papis, pero con dos condiciones, bueno tres. Necesito que me hagas un favor —se había puesto serio.
—Dime

Ya había terminado de arreglarme el pelo así que salimos del pequeño baño que había en una esquina de nuestra habitación. Los dos hermanos de una familia teníamos que compartir la habitación independientemente de los generos. En la colonia, era obligatorio tener dos hijos, no podías tener más y salvo casos excepcionales era obligatorio tener dos.

Cada noche teníamos que sacar las camas que se plegaban en uno de los huecos de la pared. Las desplegamos y nos sentamos en ellas.

—La primera es que me cuentes donde vais a estar por si tengo que ir a buscarte.
—Me parece justo. Vamos a salir con el minisubmarino a dar una vuelta.
—Aly, ¿confías en él, para quedarte a solas?
—Si, tranquilo no va a pasar nada.
—Ok, pues entonces queda con nosotros para comer, que sepa que sigues vivita.
—Orlando que te conozco, no le digas nada.
—Solo quiero conocer a mi futuro cuñado —me soltó medio en broma.
—No digas eso.
—Los dos sabemos que te gusta. Así que no te molestes en negarlo, jamás te he visto tan ilusionada con un chico como lo estás con él. Y además Cristalesfera está muy cerca de aquí. Así que veras como ahora si que aprendes a pilotar.
—Eres un idiota.
—Ya veras como ese chico va a conseguir, lo que nosotros no hemos conseguido en años.
—Ya veremos —Mi hermano era medio adivino, aunque también me conoce demasiado bien—. No ibas a pedirme un favor.
—Si, es muy gordo, prometo compensártelo. Puedes pedirme lo que quieras.
—Va dímelo.
—Mañana, necesito que pases a buscar a Saphira a su casa.
—¡Qué! ¿Quieres que pase a buscar a tu novia a su casa?
—Si, por favor, sus padres sospechan que esta saliendo con alguien y es demasiado pronto. No queremos que nos empiecen a agobiar.
—Ok, no hay problema. Siempre es bueno que me debas un favor.
—Lo que quieras. De verdad. ¿A qué hora habéis quedado? Tengo que decírselo.
—A las diez.

Mi hermano se quedó despierto un rato charlando con ella, yo en cuanto metí el segundo pie en la cama ya estaba frita.

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