Capítulo 2. El sueño

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Lygal se dejó caer en la cama con las manos y el teléfono cubriéndole la cara. Oh, por dios, qué acababa de hacer, parecía que sólo había cambiado de un abusón a otro. Él sólo quería que lo dejaran de molestar en la escuela, pero parecía que ahora lo molestarían fuera de ella.

Descubrió lentamente su cara viendo el techo, no había esperado que Drug se mostrara tan cooperativo pese a todo, la verdad había sido muy grosero con él los últimos años, pero es que así era, algunos no podían despegarse de la persona que les gustaba y él no podía nisiquiera darle lacara, se había portado tan odioso que le impresionaba que Drug le hubiese contestado siquiera, de no conocerlo pensaría que su burla constante era producto de algo de resentimiento pero la verdad es que a Drug le encantaba tomarle el pelo desde mucho antes de eso.

Drug y Drink eran amigos desde el preescolar así que a él lo conocía desde que era un bebé de guardería, siempre había sido el niño de más... su mente se comenzó poco a poco a llenarse de imágenes de Drug a lo largo de los años.

Sacudió la cabeza alejando las imágenes de su mente, no debía recordar su pequeño amor imposible ahora, mucho era ya cargar con la vergüenza personal de haber descrito a Drug en automático al inventar aquel supuesto novio. Decidió encender la televisión de su habitación y lo primero que encontró fue Drácula con Anthony Hopkins y Keanu Reeves.

Lygal suspiró viendo la pantalla sin mucho ánimo y se quedó viendo, esperando que con ello pudiese olvidarse de Drug, funcionó, lo malo es que había visto tantas veces la película que para la mitad se había quedado dormido con la televisión encendida, cuando abrió los ojos todo estaba lleno de niebla, la puerta al balcón de su habitación estaba abierta, se sentó y entrecerró los ojos hacia la vaga luz que entraba desde ahí, alcanzaba a ver la silueta de alguien caminar através de ella, se encogió en su cama asustado.

— ¿Quién está ahí?

— No lo sabes pequeño Lygal?- reconoció la voz de inmediato y retrocedió en su cama arrastrándose hasta pegarse por completo al respaldo.

— Tú eres...

— Así es – la neblina se despejó un poco y logró ver el rostro de Drug convertido en vampiro- vengo a cobrar mis favores, descuida, te gustará.

— ¡Atrás!- gritó sin pensarlo, Drug rió con aquella mueca burlona y encantadoramente sexy que hacia cuando se burlaba de él.

— Por supuesto que por detrás, pequeño Lygal- entonces despertó de golpe, desubicado buscó a Drug por la habitación hasta caer en cuenta que todo había sido un sueño y se encontró sintiendo que el bochorno le inundaba por completo, oh, por dios estaba hecho un verdadero lío.

Se tomó su tiempo para calmarse y al levantar la vista vio que era ya de madrugada pues la televisión mostraba un infomercial sobre una plancha o algo así, no le prestó atención y busco el control remoto entre sus sábanas, apagándola. Se dejó caer nuevamente en la cama y cerró los ojos esperando dormir, no le costó tanto como esperaba y para su suerte no soñó nada en esa ocasión o al menos no nada que recordara al despertar. Agotado de su propia estupidez, se levantó de la cama y se dio un merecido baño esperando que eso lo animara, no pareció surtir efecto porque cuando entró en la cocina lo primero que escuchó fue a su hermano.

— ¿Qué te paso? Luces como si fueses a tu propio funeral- Su hermano era un chico alto, guapo, corpulento, era tan jodidamente perfecto que casi quería lanzarle una piedra cada vez que lo veía, lastimaba que lo amara tanto.

— Ayer cometí una enorme estupidez- ya que más daba, ¿qué más hondo podía caer? Quién sabe, si le contaba a su hermano tal vez el pudiese convencer a Drug de que no fuese tan malvado con él.

— ¿Ajá?- era lo bueno de su hermano, aunque él era un pequeño incordio, siempre lo escuchaba, oh, ojala tuviese una piedra para magullar aquel perfecto rostro.

— Hay un chico que me molesta en la escuela y llamé a Drug para pedirle ayuda en algo.

— Espera ¿Qué?- Él suspiró y asintió.

— Si, llamé a Drug ¿puedes creerlo?

— Esa parte no, idiota, ¿cómo que te molestan?¿por qué? ¿Te han lastimado?- Su hermano ciertamente era algo sobreprotector.

— No, no lo han hecho al menos no nada fuera de mi paciencia y orgullo- suspiró sabiendo que su carácter impulsivo había salido a flote para decir aquella tonta mentira ¿qué diablos intentaba probarle a un chico hetero? Dudaba que sin importar lo sexy que pudiese ser el hombre que consiguiera, su brabucón personal pudiese apreciarlo y Drug era muy sexy- Le dije a un sujeto que salía con un tío sexy y después describí a Drug y ahora he tenido que pedirle que me eche una mano en esto- terminó de confesar, al mal paso darle prisa.

— Podrías haber acudido a mí ¿sabes?

— No creo que decir que salgo con mi hermano mejore mi imagen- levantó una ceja.

— No, idiota, para que dejaran de molestarte- Lygal suspiró.

— Siempre he sido el niño al que su hermano llega a defender, estoy rodeado de universitarios, bien o mal creo que prefiero soportar el sarcasmo de Drug que vivir el resto de mi vida universitaria siendo no sólo el listillo gay, sino además el bebé listillo gay que necesita que su hermano se encargue de sus peleas- Sabía que Drink entendía cuando éste asintió en silencio dando un mordisco más a su emparedado, sabía que debía haber lastimado alguna vena sensible del gran hombre cuando le vio acariciar el pan con los dedos. Tenía la misma expresión que había tenido su madre cuando le había dicho que no necesitaba que lo llevara de la mano al caminar... se quedó en silencio unos segundos y después sonrió- Aunque podrías ayudarme en algo- su hermano levantó la vista interesado y se dio cuenta que al parecer ayudarlo le hacía feliz- Bueno, Drug dijo "ponte sexy para mí", viene el sábado¿Qué debería ponerme?- vio a su hermano dejar caer el emparedado en su plato y pararse como autómata saliendo de la cocina- ¿a dónde vas?

— Pienso regresar a mi cama y esperar a despertar de esta pesadilla-Lygal rio un poco, su hermano estaba exagerando.

— Me ayudarás antes o después de despertar- después de un corto silencio su hermano volvió a entrar a la cocina.

— Será mejor que te ayude mientras estoy soñando, esto es demasiado para mi realidad -aseguró masajeando sus parpadeos con los dedos.

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