Capítulo 8: "Los Deseos Que Quieras"

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Maratón 1/3

—¡Geral Lauren! —llamó Camila.

Alegría se quedó contemplando el lugar con curiosidad, ¿cómo podía haber un cuarto tan bien arreglado en un sótano? ¿Será que los dueños del cuerpo de Lauren saben de ella? ¿Estará escondiendose de ellos? Las súplicas de Camila la obligaron a reaccionar.

—¡Camz! —se acercó a donde estaba y levantó su espalda en sus brazos.

Camila estaba agitada, y se dejó abrazar por los brazos de Lauren.

—General... Lauren... —logró decir al tranquilizarse.

—Tranquila —acarició su yeso—; ven, vamos a pararnos —le indicó.

Con cuidado se paró ella primero y le tendió la mano. Camila torció la cabeza al no entender lo que hacía Lauren.

—Dame tu mano, Camz.

Torció la cabeza para el otro lado.

Lauren se agachó y tocó la mano derecha de la chica del sótano.

La acaricio con delicadeza.

—Mano —le dijo cuidadosamente.

—Mano... —repitió.

Alegría se volvió a levantar y estrechó su brazo a Camila.

—Toca mi mano con la tuya.

Con la mano temblando e incertidumbres en su cabeza, Camila lo hizo. Sus manos se rozaron tiernamente; Lauren la agarró suavemente fuerte y la ayudó a levantarse.

Estando ya de pie las dos, frente a frente, pies descalzos a tacones altos, ojos verdes a ojos chocolates, piel pálida a piel aún más pálida... Podría describir ese momento con muchas cosas más, pero lo único que podría decirse es que se amaron con la mirada.

Camila se acercó.
Extrañamente, Lauren retrocedió.

Alegría sintió la necesidad de sonreír intensamente, aunque hizo lo posible para ocultarlo. Casi no tenía saliva y su corazón latía rápidamente... ¿Serán esos los sintomas del amor?

—¿Qué haces, Camz? —inquirió en bajo volumen, no esperaba que la chica del sótano comprendiera lo que preguntaba.

Camila ignoró su pregunta y se dirigió hacia atrás de su cama.
Tomó el almanaque que le había mostrado su madre.

—Cumpleaños —dijo sonriendo

Lauren se acercó y vio a lo que se refería.

—¿H-hoy es 1 de noviembre? —preguntó incrédula.

—Mi cumpleaños —repitió.

Un recuerdo se vino a la mente de Alegría.

»—¡Qué los cumplas feliz, qué los cumplas feliz! —cantaban alegrenmente un conjunto de personas—...¡Qué los cumplas, Laurencita, qué los cumplas feliz! —todo el mundo aplaudió y silbó. La pequeña Lauren estaba realmente incómoda ante todos esos ojos mirandola en espera de que pida sus deseos.
Pidieron silencio para dejarla hablar.

—Bien... ehm... y-yo... —estaba nerviosa, no había preparado nada. Ahora debería improvisar—. Yo quiero pedir... Uhm... Bien, primero quiero pedir que podamos comprar la expansión para la pizzería, luego que pueda viajar a ver a mi abuela el año que viene y... —había algo que mini-Lauren tenía en la punta de la lengua, pero no podía dejarlo escapar—...Eso, sólo eso —se encogió de hombros y sopló las velas.

La gente se había quedado con una sonrisa incómoda viendose la una a la otra, un también incómodo flash de una cámara deslumbró en su cara.
Sólo había silencio.
Hasta que las pequeñas Ally y Normani decidieron acabar con éste.

Ojos Alegría (La chica del sótano) - Camren.¡Lee esta historia GRATIS!