∫P R E F A C I O - S L E A∫

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-¡Jack! - le grito mientras río y corro a la vez hacia el bosque. Él me sigue, también riendo. Hoy es el último día de verano, el otoño se acerca, comienza a hacer aire frío. Vivimos en el pequeño pueblo de Little Frost Ville. Mis padres y los padres de Jack son muy buenos amigos. Jack y yo hemos convivido desde niños, hemos sido muy unidos, y de nuestra amistad...bueno, surgió lo esperado. Somos pareja, ya incluso él me ha hablado sobre el matrimonio, pero le he dicho que está loco, ¡apenas tenemos dieciséis!; después de decirle eso, rió y me besó. Ah, sus besos, los amo, al igual que su cabello castaño y sus ojos color miel. Lo amo mucho. Jamás en la vida amé a alguien así como lo hago yo.

Mientras corro no me percato de lo a pedrada que está este camino, así que caigo y me doy de bruces contra ellas. Jack corre aún más y me levanta con su mirada de preocupación.

-Por dios Slea, ¿estás bien?- me dice mientras me sacude la tierra y me toma dulcemente la cara con sus suaves y blancas manos.

-Tranquilo Jack, me encuentro perfectamente.

-¿Segura?

-Jack, te lo prometo. Estoy bastante bien. Sabes que soy muy torpe.

-No lo eres. Y si lo fueras aún así te seguiría amando.- Me vuelve a tomar de las mejillas y me besa en los labios.

-Vamos al lago antes de que se congele.

-Está bien, pero no corras de nuevo, no quiero que te pase nada.

-Te preocupas mucho Jack.

Al llegar al lago, me dejo caer sobre el césped, a la orilla de éste. Jack me imita. Miro hacia el cielo, después cierro los ojos y respiro hondo.

-Tengo miedo Jack.- le digo casi en un susurro.

-¿De que?

-De que al morir...tengo miedo de morir sola. Y...que en otra vida no pueda recordarte y no pueda encontrarte.

-Eso no pasará Slea.

-¿Cómo lo sabes?

-Aún que muramos y en otras vidas estemos separados, podrás sentir si estoy cerca o no.

-¿Como?

-Sentiremos un gran vacío al estar separados. Pero cuando comencemos a sentir paz y calma sin ninguna razón...eso es por que uno de los dos está cerca y uno de los dos tendrá que dar el primer paso.

-¿Y como sé que serás tu?

-Lo sabrás.- me besa en la mejilla.- Te amo Slea, más que a nada en este mundo.

-Te amo Jack, te amo demasiado como para olvidarte.

...

Jack y yo llegamos mojados, a mi hogar. La lluvia caía a cántaros. No había nadie en casa, de seguro mi madre y la madre de Jack fueron a vender al mercado y nuestros padres deben de estar en casa de Jack.

Jack se quita su caperuza café, combina perfectamente con sus ojos. Luego sacude sus pantalones de lana y su camisa de algodón. Me sacudo y exprimo el cabello, lo desenredo y lo peino con los dedos y me hago una trenza larga y mojada. Puedo ver por el rabillo del ojo que Jack me mira sonriente.

-¿Qué?

-Nada sólo que...

-¿Sólo que qué?

-Eres preciosa. Debería de estar prohibido tanta belleza.

-Ah Jack- me he ruborizado, él lo ha notado por que ríe. Se acerca a mi y me abraza por la espalda y me besa el hombro. Pero nos separamos inmediatamente cuando se abre la pesada puerta de madera de la entrada.

-¡Ah Jack, mi buen yerno!- grita papá mientras entra mojando aún más la alfombra roja favorita de mamá. Se sacude y se acerca a Jack dándole unas palmadas en la espalda. Yo me ruborizo al oírlo llamar 'yerno'.

-Señor Aderelle, un gusto verlo como siempre.

-Tu padre te está esperando Jack, pero le he dicho que en cuanto se calme la lluvia te irás. ¡Apenas y logré llegar!- dice tomándose su gran barriga entre sus grandes y peludas manos mientras carcajea. Jack y yo reímos. La pesada puerta de madera se vuelve a abrir, y, en ella, entran la madre de Jack y mi madre. Mi madre al entrar se quita las zapatillas y las sacude lejos de la ya mojada alfombra roja. Al ver a Jack, se quita la capucha de su caperuza color piel, lo cuelga en uno de los percheros de madera que mi padre y el padre de Jack hicieron juntos. Hicieron dos a juego, uno para nosotros y otro para ellos. Mi madre se acerca a Jack y lo saluda plantándole un beso en cada mejilla.

-¡Qué gusto que estés aquí Jack!, uff allá afuera apenas y se puede ver. ¡La lluvia está muy fuerte!

-¡Así es!, todos en el mercado recogieron lo que pudieron y salieron corriendo para sus casas. Ay...pero...¡si ustedes dos también se han mojado!- exclama la madre de Jack mientras me toca la trenza con la punta de sus dedos.- Gracias a dios pensé antes y te he traído ropa seca Jack. Vé a cambiarte.

-Tú también Slea. Ah, y tu también cariño.- mi padre gruñe.

-¡Pero mujer, estoy bien!

-Nada. Vé a cambiarte. Les dará un resfriado y no pienso cuidar enfermos.

-Muy de acuerdo.- dice la madre de Jack.- Ve a cambiarte Jack. ¿Y tu padre?

-En casa.

-¿¡QUÉEEE!?- grita mi madre hasta tal grado que el gato negro con manchas blancas que estaba encima de la mesa saltara de ésta.- ¿¡Como pudiste venir y dejar solo a tu mejor amigo!?

-Cariño...

-Cariño nada, ve ahora mismo por él.

-¡Pero está lloviendo a cantaros!- Mi madre decidida abre la puerta y vemos que la lluvia se ha calmado un poco.- Está bien mujer.

-Ah, gracias James- le dice la madre de Jack a mi padre.- Si es posible, hazle saber que no se cambie de ropa ya que le he comprado nueva y me gustaría que se la probara.

-Está bien.- Finaliza mi padre saliendo mientras da unas grandes zancadas. Mi madre y la madre de Jack se miran con una mirada de cómplices triunfantes. Después nos miran a la vez y nos dicen al unísono:

-¡A CAMBIARSE!

Jack y yo nos damos media vuelta y nos vamos a mi habitación. Para otras personas está mal pero para nuestros padres somos marido y mujer sin anillo. Saben que Jack me respeta y que jamás haría algo imprudente. Al entrar tomo una de mis sábanas y me cubro con ella mientras me castañean los dientes. Jack me mira y me abraza sobre la sábana. El frío se va escapando de mi cuerpo y el calor lo va remplazando. Todo gracias a él. Jack sin decir nada, coloca sus fríos y pálidos dedos en mi pálido rostro; me planta un beso en la frente y me sonríe. Nos damos la espalda y nos cambiamos lo más rápido que podemos. Al terminar, Jack me vuelve a abrazar.

-Te amo Slea. Mucho. No puedo ver el día en el que nos casemos.

-Te amo Jack, yo tampoco puedo esperar.

-¡Eh tórtolos, cuando quieran salir! ¿!eh!?- dice mi madre tocando la puerta. Nosotros reímos y salimos para encontrarnos con nuestra bella y perfecta familia.

i will always love you - by Anastasia Romanov ©  (PAUSADA)¡Lee esta historia GRATIS!