37. Atrapada

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FREEN




Me desperté con dificultad, sintiendo un dolor punzante en la cabeza. Abrí los ojos lentamente y noté que seguía en el sótano. La luz solar que se colaba por una pequeña ventana iluminaba la habitación de manera tenue. Intenté moverme, pero me di cuenta de que estaba atada. Mis manos estaban firmemente amarradas detrás de mi espalda, y mis pies, sujetos a las patas de la silla. Empecé a forcejear frenéticamente, pero las cuerdas apretaban mis muñecas con fuerza, cortando la circulación.

Miré alrededor, buscando cualquier rastro de ella, pero no había nadie.

:- Mierda... - murmuré entre dientes, haciendo más presión, pero soltarme parecía imposible. Una gota de sangre cayó sobre mi pierna. Tenía una herida abierta en el muslo, seguramente por uno de mis movimientos bruscos.

Desesperada, me incliné hacia un lado hasta caer al suelo con la silla pegada a mí. El impacto fue brutal; sentí un agudo dolor atravesar mi hombro derecho.

Genial, ahora no solo estaba atada, sino atrapada en el suelo.

Pasaron unos minutos antes de que escuchara la puerta abrirse. Era Becky, quien traía consigo un botiquín de primeros auxilios. Me quedé observándola con incredulidad mientras caminaba hacia mí, como si todo estuviera bien, como si no acabara de secuestrarme.

Se acercó con una calma exasperante.

:-?Amor... ¿qué hiciste? - dijo con suavidad mientras levantaba la silla sin esfuerzo, devolviéndome a la posición inicial.

Quería decirle tantas cosas, pero las palabras no salían. Estaba abrumada por una mezcla de furia y dolor.

¿Cómo podía estar tan tranquila?

:- Todo este tiempo... eras tú. - Mi voz estaba cargada de rabia. Ella solo me miró y no respondió, en cambio, arrastró otra silla junto a la mía y se sentó.

:-?Te hice una maldita pregunta, Becky. - mi ceño se frunció, mis puños se apretaron contra las cuerdas.

:- ¿Qué quieres que te responda, Fini? - dijo con una sonrisa tranquila.

:- No me llames así. - le gruñí—. No quiero que me vuelvas a llamar amor. No somos nada. No quiero tener nada que ver con una maldita asesina. - mi voz se quebró de pura ira, pero Becky solo sonrió y acercó su rostro al mío, su respiración cálida contra mi piel.

:- No decías lo mismo la noche de tu cumpleaños- susurró mientras deslizaba su mano por mi pierna.

:- No me toques! - grité, moviendo la silla con fuerza. Estuve a punto de caer otra vez, pero ella la sujetó con facilidad, colocándola de nuevo en su lugar como si yo no pesara nada.

:- ¿Por qué lo hiciste? - pregunté

:- ¿Qué cosa? - respondió, su tono despreocupado encendía una furia incontrolable en mí.

:- ¿Por qué mataste a esas personas? ¿Por qué saliste conmigo? - mi voz temblaba - ¿Estás loca?

:- Te recuerdo que fuiste tú quien se acercó a mí, no al revés - dijo mientras abría el botiquín con una paciencia enfermiza.

:- No sabes cuánto me arrepiento. - susurré, con un desprecio que ni siquiera intenté ocultar.

:- No digas esas cosas, Fini - dijo en voz baja, acercándose de nuevo para intentar curarme.

:- Mi equipo te encontrará. Y cuando lo hagan, irás a la cárcel y nunca saldrás de allí - grité de nuevo, dejándome llevar por el enojo - Si me vas a matar, hazlo de una maldita vez. Ya no tienes que fingir más-

PASIÓN MORTAL || FREENBECKY (G!P)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora