Aquellos cuerpos celestes compuestas de plasma a altísimas temperaturas irradiaban en su desamparo en el vacío del espacio.
¿Cuánto tiempo llevaba dando vueltas en el mismo lugar?
¿Dónde están todos?
¿Por qué padecer de tal aislamiento?
Ser el octavo planeta del sistema solar, que su órbita dure 165 años terrestres y tener periodos donde está más alejado del Sol que el propio Plutón es hórrido.
Su mente daba vueltas en cada movimiento y lo único que mantiene en pie es la sonrisa de aquel planeta anillado que siempre lo esperaba con una dulce sonrisa.
Su núcleo y metafísico corazón palpita con suplicio sin alguna explicación, trata de recordar lo que hizo hace poco, resultando en vano.
Aún así, sabe que algo importante está dejando atrás; Sabe que tiene algo que hacer, pero no lo recuerda. La sonrisa de su mejor amigo aparece como una brisa que golpea su mente, tan relajante pero efímera.
-Por favor no tardes, Nep...
Cierra lentamente sus ojos, pierde todo tipo de esperanza y deseo. Dejándose guíar por su órbita entre las olas de la soledad, su destino y próxima sepultura.
¿Por qué?
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Titania observaba con preocupación al planeta gaseoso de un hermoso tono azulado observar el vacío del espacio.
Otra vez Neptuno había roto su promesa.
Ver al planeta de órbita tan abatido le genera culpabilidad. Aunque ella le hable con palabras de aliento su mirada permanece en la soledad oscura que los rodea. Ya harta de estar en el mismo lugar por más de cuatro horas decide hablar.
- Urano, por favor...
-No, Titania. Él vendrá...- Dice con total confianza y esperanza el azulado. Los ojos de Urano comienzan a lagrimear; en ellos se refleja la oscuridad vacía que los rodea.
-Él me lo prometió.- Repite con seguridad, hace unas horas Neptuno le había jurado ante una nebulosa, durante un lapso de cordura, volver a su lado a escondidas del Sol.
-No es laprimera vez, Urano.-
Fue entonces cuando rompió en llanto, las lágrimas recorrían toda su corteza y sintió ahogarse con su propia respiración. En su mente tan solo se planteaba una justificación: Palabras vacías.
¿Acaso era insignificante para él?
¿Qué significaban aquellas miradas llenas de vida y dulzura que compartían?
¿Qué significaba la atracción gravitacional y sentimental que compartían?
¿Qué significaban las sonrisas y los abrazos que compartían?
¿Qué significa su existencia para Neptuno?
S
e resigna a recordar su nombre, pero su corazón lo grita de dolor y añoranza. Neptuno se ha vuelto más que un compañero de aventuras, más que un amigo que te alegra los días, más que un mejor amigo que te brinda su compañía para escucharte y apoyarte con la poca cordura que tiene.
Titania abraza dulcemente a Urano, susurrando unas palabras de calma en vano dado que el planeta no paraba de llorar mientras trataba de abrazarse a sí mismo y dejar aquel sentimiento de soledad.
El ramo de flores artificiales comienza a vagar por la gravedad del espacio, acompañada del hermoso anillo con un diamante incrustado que brillaba en medio de la oscuridad.
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La fugaz voz de Urano mientras tararea una canción llena su mente, abre los ojos y se encuentra con el mismo escenario que no era de extrañar ya que eran casi los mismos. Es entonces que recupera un poco de su memoria y cordura, su corazón palpita con ternura y una boba sonrisa se presenta en su rostro.
Sin embargo, su sonrisa de inmediato se borra al recordar su promesa, una de las tantas que acaba de romper. Observa su alrededor, dándose cuenta que está lejos de su azulado; para su suerte el Sol estaba atento en otros asuntos.
Rápidamente se escabulle entre los tantos asteroides que estaban a la deriva, buscando una ruta que lo llevará pronto con Urano y poder salvar la poca confianza y esperanza que el azulado había puesto en él.
Se maldecia en todo el trayecto, pero sobretodo suplicaba en sus adentros que Urano fuese paciente y pueda comprender su situación. Aceptaba su responsabilidad, jamás le había explicado a Urano sobre el tema de su órbita y como está influye en su, casi nula, cordura.
Sin embargo, cuando llegó a la cercanía de la órbita de Urano y esté volteara a observarlo con unos ojos llenos de irá y dolor lo comprendió:
Había vuelto a fallar, pero con un final sin retorno ni solución.
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Como dos estrellas que trazan un mismo firmamento, una pareja debe comunicarse para mantener viva la constelación de su amor. La comprensión es el puente que une los mundos internos, y la palabra, el barco que navega por ese mar de emociones. Al igual que las mareas, el amor fluctúa, pero con una comunicación honesta y empática, siempre encontraremos un puerto seguro en los brazos del otro.
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He vuelto a la vida ^^. Disculpen la inactividad, he estado muy ocupada y con falta de inspiración. Pero sólo sé que Urano y Neptuno son mis papis.