-Capítulo 29: "Nota 16"-

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Hoy volvió Guido.

Habían pasado dos días de su anterior visita, por lo que me sorprendió.

Quería hablar conmigo en privado.

Vi que, a pesar de su humor y sus chistes, no podría contener las lágrimas por mucho tiempo.

Y me hizo la pregunta, la que yo estaba esperando.

"¿Pude haber hecho algo para evitarte ese dolor?"

Que era otra forma de preguntar si tenía la culpa.

Y yo le contesté desde el fondo de mi alma.

"Es lo contrario. Yo quería evitarles el dolor a ustedes"

Me dio un abrazo y me susurró que no dijese esas cosas, que todos ellos eran mis amigos.

Seguimos conversando, sin embargo, no mencionó en ningún momento el por qué Alma aún no había dado señales de vida.

Yo tampoco lo pregunté.

Cuando se fue, me sentí lleno.

Como si todas las piezas estuviesen en su lugar del rompecabezas.

Aunque sabía que no era así.

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