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Pen Your Pride

-Capítulo 21: "Final inevitable"-

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—Allá hay un sitio libre —señaló Fran, haciendo señas para que lo siguieran.

Una vez acomodados, les comenzaron a dar el típico discurso sobre la unión y la amistad.

—Ahora quiero que miren al fuego —dijo el director.

Fran obedeció, observando fijamente el baile que realizaban las llamas.

—Piensen en quiénes son, en quiénes quieren ser; piensen en sus amigos, en la chica o el chico que les gusta, en sus padres; piensen en lo que quieran. El ejercicio es que se sinceren consigo mismos. ¿Qué esperan de la vida?

¿Qué espero de la vida? Se preguntó.

No lo sabía.

Quería a sus amigos; quería a sus padres; y, sobre todo, quería a Alma.

Pero nunca había pensado en su futuro. Nunca había imaginado algo más allá de la adolescencia.

Y no podía. Su mente no lograba abarcar algo más lejano que el presente o el mañana.

Fijó sus ojos nuevamente en el fuego y se dejó envolver por el calor que emanaban las brazas.

¿Lo que más quiero en la vida?

Que me quieran.

Un suspiro se escapó de sus labios.

Volteó a mirar a los demás y descubrió que Alma ya no estaba a su lado. Sin embargo, no recayó en el detalle.

Luego de que todos terminases sus reflexiones, unos compañeros (incluido Felipe) sacaron guitarras y comenzaron a tocar.

Ahí fue cuando lo sintió.

Al ver a sus amigos, riendo y cantando letras sin sentido, una sensación de incomodidad lo invadió.

¿Y si Marian tenía razón?

¿Y si él no era nadie?

La noche no terminó tan bien como había empezado... No para Fran, al menos.

***


La mente y el corazón de Franco eran un lío.

No sabía qué pensar ni sentir.

Tal vez el viaje no fue tan buena idea después de todo dijo para sí, a la vez que imágenes de Alma y Marcos, de Julia llorando, y del fogón, surcaban su mente.

Tras unos minutos de intentar reordenar su cabeza, decidió que era un caso perdido y que era mejor bajar a la recepción a dejar su bolso.

Así lo hizo.

— ¡Fran! —lo llamó Lar —. Por aquí.

La chica movía su brazo en el aire, indicándole que se acerque.

Sus amigos estaban sentados en el suelo, en medio de un mar de valijas; algunos incluso estaban sentados sobre ellas.

— ¿Qué hacen todos aquí? —cuestionó al llegar.

—Nos dijeron que el colectivo que nos llevará hasta el aeropuerto se retrasó, así que debemos esperar aquí y estar listos para salir en cualquier momento. Alma acaba de ir a buscarte —dijo Guido. Él estaba recostado en el suelo con la cabeza en su mochila y unos lentes de sol remplazando sus anteojos ópticos.

— ¿Cómo haces para ver con eso? —volvió a preguntar Fran, haciéndose un espacio para sentarse en el piso.

—Tienen aumento, Franny. Hay cosas que son cuestión de razonar.

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