Al día siguiente, Camila estaba durmiendo en su cama.

-Estas son las mañanitas que cantaba el rey David... -interrumpió su sueño cantando con un pastel en sus manos-. Hoy por ser tu cumpleaños... -dejó el pastel sobre la mesa de luz al lado de su cama, sonriéndole a su hija, quien la miraba curiosa-... Te la cantamos a... ¡Ti! -le hizo cosquillas-. ¡Hey, feliz cumpleaños!

-¡Mami! -se quejó entre risas- ¿Es mi cumpleaños?

-Sí, Cami, mira -quitó el almanaque que había arriba de su cama-. ¡1 de noviembre! -mostró que en ése número estaba anotado "Cumpleaños de Camila", aunque ella no supiera leer.

Su madre besó su frente.

-Regalo -exigió su hija.

Sinuhe sacó algo de abajo de su cama. Era un dvd.

-¿Qué es? -preguntó emocionada.

-¡La novicia rebelde!

Camila aplaudió y lo tomó de sus manos rápidamente.

Se puso a analizar la portada. Era una mujer rubia alegre en un lugar verde. Deseó estar ahí.

-¡La quiero ver!

-Pero primero sopla las velas del pastel -dijo mientras con el encendedor las encendía-. ¡Felices 16!
Sinuhe se arrodilló quedando frente a frente con su hija, que estaba sentada en su cama.
Tomó la bandeja con el pastel y se la acercó.

Camila tratando de soplar las velas escupió el rostro de su madre y aplaudió.

-Uhm... -quitó la saliva de su cara-. Cami, eso no es soplar. Y tenías que hacerlo en el pastel, no en mí.

-¿Soplo el pastel? -preguntó rápidamente preparándose para escupir.

-¡No! -gritó en modo de suplica su madre-. Deja, lo haré yo. -Sopló las velas.

Camila aplaudió.

-Quiero ver la película.

-Bien -Sinuhe se levantó y caminó hacia la televisión. Puso el dvd en el reproductor y pulsó unas teclas que Camila no comprendió-. Ya está; ven, sientate a...-buscó un lugar y se dirigió a una puerta en su habitación con muchas cosas extrañas dentro de ésta. De ahí sacó dos puffs rosa y otro verde-. ¡Aquí!

Camila fue rápidamente al sillón rosa y se dejó caer en ese sillón tan suave.

Su madre fue por la bandeja con el pastel y la colocó en la alfombra rosa que cubría todo el piso, por a si alguna le apetecía comer un trozo.

Con el control remoto inició la película, sentada en el puff verde.

Camila ya había visto La Novicia Rebelde unas treinta veces, pero su madre aprovechó su escasa memoria para que la vea de nuevo como si fuera la primera vez.

La película inició normalmente y la veían con atención hasta que seis minutos después, Sinuhe recibió un llamado en vibrador. Tomó el celular sigilosamente y lo contestó.

-¿Qué? -susurró enfadada.

Camila estaba concentrada en la película mientras creía que su madre hablaba sola.

-¡¿Qué?! No... no puedo ser. -se oía preocupada-...¡Mierda!

-Mala palabra -dijo su hija sin despegar la vista del televisor.

Ojos Alegría (La chica del sótano) - Camren.¡Lee esta historia GRATIS!