Él era una persona importante en el mundo.
Ella era solo la hermana de su mayor rival.
Ambos eran diferentes y lo sabían, pero al no conocerse no pudieron pensar eso.
Dos personas diferentes en dos equipos diferentes.
¿Que podría pasar?
graphic by b...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
XII:
Me encontraba aterrizando en mi país, acompañada de toda mi familia y Nick, que estaba más dormido que despierto. Mis padres decidieron que sería buena idea tomar el avión privado y viajar a Alemania para ver la final de la Eurocopa, en la que jugarían Inglaterra y España.
Yo estaba emocionada, pero no por volver a mi hogar, sino porque volvería a ver a Lander después de varios días, en los que nos mantuvimos en contacto por mensajes de texto y alguna que otra llamada. Ahora no solo nosotros y Greta sabíamos de nuestra conexión.
Henry había aparecido en cada videollamada que hacía con Lan. No solo él, sino todo el equipo. Así que todos ellos me conocían como la novia del jugador británico y pensaban que yo iba a verlo salir campeón. La parte que no conocían era que yo era hermana de Wes. De eso solo sabía el mejor amigo de Lander.
Habían pasado casi doce días desde la última vez que había visto a Lander, y eso me dejaba algo triste, ya que tendría que acostumbrarme a eso después del partido, por el simple hecho de que él vivía en Londres y yo en Berlín.
No quería tener algo a la distancia, así que estos días decidí que, una vez volviera a casa, terminaría todo contacto con Lan. Los primeros días que tomé esa decisión no estaba del todo convencida, pero luego supe que era lo mejor para los dos. Él podría encontrar a otra chica en Inglaterra y yo a otro chico aquí en Alemania.
Complicado el tema, chica. Cállate, cerebro.
-Creo que me veo más emocionada que tú, G -murmuró Greta a mi lado. En todos los viajes nos sentábamos juntas.
Ella tenía razón. Toda la emoción que tenía se esfumó cuando recordé que en pocos días lo mío con Lander se iba a acabar.
-Estoy emocionada, G -dije, mirando la pista de aterrizaje-. Solo... solo que no lo sé.
Nadie muere de amor, Gea. ¡Cállate, cerebro! ¡No ayudas en estos momentos!
Mi amiga me dedicó una sonrisa reconfortante y luego observó a mi hermano, que estaba tecleando algo en su laptop. Así había estado todo el viaje, y le quería lanzar un almohadón por teclear tanto. Lucía como si estuviera escribiendo un maldito libro. No había parado ni siquiera para ir al baño.
-Llegamos, niños -dijo emocionada mi madre, manteniendo su sonrisa. Hacía mucho tiempo que ella no pisaba Alemania. Tanto ella como papá estaban muy ocupados con las empresas, y por eso no habían tenido tiempo para venir.
Así que quería tomarme el tiempo para lograr que ellos disfrutaran estar aquí.
Esta vez no nos íbamos a quedar en nuestra mansión, sino que toda mi familia había decidido alojarse en el hotel que se encontraba al lado del estadio donde se iba a realizar la final en muy poco tiempo.
Al principio pensé que era algo feo, pero luego recordé que todos los jugadores se estaban alojando en el mismo hotel y me puse feliz. Quién sabe, quizás en una de esas me encontraba con el británico de casi dos metros que no veía hacía doce días. Días que pasaron lentísimos.