Capítulo 5

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Pasaron varios días después de esa visita. Hablamos, comentamos cosas... Me dijo que mi madre le había parecido muy simpática. Y yo le dije que es por que no la conocía bien. A veces nos llamábamos y me hacía enfadar.

Finalmente llegó el día del cumpleaños. Nos habían despejado el jardín, para poder ocupar una mesa grande y amplia. El mantel era rosa, los accesorios y loa vasos, rosas. Parecía un pegote enorme de fondant rosa pastel. Mi madre llegó con la tarta, cuando se asomó James, que fue quien nos abrió la puerta. Nos habla dicho que su madre se había llevado a su hermanita al parque de atracciones.

-Volverán en una hora o así. De todas formas, estaré vigilando. -y con una gentil sonrisa, se fue.

Siento un codazo que me saca de mi ensueño.

-Ruben, hay trabajo que hacer. -me había quedado demasiado tiempo mirándole. Me sonrojo y sigo colocando cosas rosas. Iba a terminar odiando este color.

Media hora después, hemos terminado y James se acerca.

-Ruben, ¿puedes venir un momento? -dice con un tono suave- Me gustaría que me ayudases con una cosa.

-Esto... C-Claro. -miro a mi madre la cual observaba la escena- Pero... ¿No quedaba algo más, mama? -le guiño el ojo para que me siga la corriente.
-Oh no, tranquilo. Ya esta todo, puedes llevártelo.

La mirada que lanzo a mi madre mataría a cualquiera. Ella solo sonríe, inocente.

-Vale... Vamos... -me doy la vuelta y sigo a James al piso de arriba. Entramos en una habitación que parece su dormitorio. Oigo un 'clic' y trago saliva.

-J-James... -le miro y en ese momento me empuja a la cama, sentándose encima mía.

-¿¡Que coño haces?! ¿Est..? -me tapa la boca con tanta fuerza que no puedo nada más que respirar con fuerza por la nariz. Mis ojos iban a salirse de las orbitas.

-Shh.... Silencio, ojos azules... -susurra con esa voz que tiene, grave y seductora. Veo que alarga la mano que tenía libre, ya que me aprisionaba sentándose sobre mis manos. Veo un rollo de color gris mate. ¿Cinta americana? ¿¡Que coño va a hacer?!

Corta un trozo de ésta, y la pone sobre mi boca. Trato de abrir ésta, pero la cinta me tira y me es imposible. Hace lo mismo con mis manos, colocándolas contra mi espalda. Logro darle una patada, pero el me da un puñetazo, y me deja sin sentido.

Cuando vuelvo a abrir los ojos, apenas podía moverme... Estaba sin camiseta, y en ropa interior. Siento un cosquilleo en los pies, algo viscoso. Sube y baja. Es James. Son sus... ¿labios? Estaba asustado. Joder, me acaban de maniatar y me habían amordazado. Pero... Me sentía bien. Me había excitado.

Siento una mano subiendo por mi pierna, que llega hasta la pernera de mi boxer. Sus dedos se cuelan, y un escalofrío me recorre entero cuando siento dos de sus dedos tocar mis testículos. Gimo sin querer, y casi puedo sentir como sonríe. Cuela sus dedos más adentro, y me retuerzo.

-Estate quieto...

Abro los ojos, y tengo a James encima, agitandome.

-Ruben, Hey! Por fin despiertas... ¿Te encuentras bien?

La visión era borrosa, por lo que no sabía que había ocurrido. Cuando se aclara mi vista, logro ver su rostro. Estaba preocupado.

Lo que viene a continuación si que era nuevo. Desesperado, se lanza contra mis labios y me besa. Mis ojos se quedan del tamaño de dos balones de baloncesto, ante este inesperado suceso. Se separa de mi lentamente y sonríe. Yo me sonrojo, de una forma bestial. Pero una trémula sonrisa logra emerger en mis labios.

-¿A que...ha venido eso? -mi voz era titubeante, sin saber que más decir. Me mira con esa cada de no entender lo que le digo.

-Quería hacerlo. ¿Está mal? -dice de verdad preocupado. Quien lo diría, el guapísimo James, preocupado de un soso como yo.

-Si... Digo no... Esto... No se. -empezaba a ponerme muy nervioso. Ya no sabía hilar palabras y me hacía parecer aún más tonto. Acaricia mi mejilla, medio sonriendo medio... No sabría decir. Es una expresión rara.

-Solo quería hacerlo. Desde que nos conocimos en la fiesta de fin de año, cuando tuvimos esa noche tan... Bueno... El caso es que quería volver a besarte. Era todo.

El buenorro, simpático, inteligente y cariñoso James quería besarme. Otra vez.

-N-No creo que esté bien, James...

Mis palabras parecieron hacerle mucho daño, por que se levanta y sale del dormitorio.

Salgo, colocándome y sacudiéndome la ropa, y bajo las escaleras y demás buscando a James. En la cocina me encuentro una nota suya.

"Gracias de todas formas".

Salgo a la terraza, buscando a mi madre. Estaba colgando unas banderillas rosas.

-Mama... ¿Has vis...?
-Ha cogido su coche. -dice sin mirarme.- Audi negro. Si te das prisa aún podrás pillarle.

Agarro el coche de mi madre, y saliendo haciendo un trompo, acelero, buscando a James. A unos 20 metros veo su coche, y acelero. Pito para que pare, pero acelera. "Mierda, James. Frena". Sigue acelerando hasta que le pierdo.

Recorro la ciudad, sin encontrar el Audi, y finalmente me doy por vencido y aparco, quedándome dentro.

Justo pasa el Audi zumbando por mi lado, y se para delante de mi. James sale del coche, y toca mi ventana. La abro y le miro expectante.

-Hablemos, por favor. -me dice en voz baja. Asiento y abro el coche, para que entre. Cuando lo hace, suspira con fuerza y me mira- Siento lo ocu...

-No te preocupes. Si quieres, podemos hacer como que no ha pasado nada. -no me atrevía a mirarle. Mi mente me jugaría una mala pasada y no podría hablar.

-Es que...-su tono ocultaba otra cosa.

-¿Es que...qué? -digo algo molesto.

-Ruben... Aquella noche...

-James, ya te dije en su momento que fue un desliz. Ni tu ni yo estábamos en nuestras plenas facultades mentales. Íbamos hasta el culo, asi que ni es culpa mía ni tuya. -dicho esto, miro al pelirrojo, que tenía una expresión de consternación.

-Es que sentí algo más... -dice en un tono bajo, como si tuviese miedo de que alguien le oyese.

Yours Truly¡Lee esta historia GRATIS!