Cap 29

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Esos días se quedó a dormir conmigo ya que Luke iba a estar con Ewan. Yo tenía mucho que estudiar para los exámenes, pero él siempre me dejaba tranquilo mientras lo hacía. Solo estaba con su teléfono, dormía o leía, dándome espacio para que siguiera con mis cosas. Me agradaba tenerlo cerca, pero empecé a necesitar más tranquilidad. Luchaba con eso constantemente.

Siempre estuve solo, jamás había tenido una pareja y aunque no me molestaba para nada, sinceramente empecé a extrañar esa soledad. Empecé a sentir que su presencia, me estorbaba. Me desconcentraba e incluso me enojaba que estuviera recostado en mi cama sin hacer nada, solo esperando a que yo terminara para poder hacer algo juntos. Eran inquietante e incluso, algo irritante el simple hecho de escuchar su respiración.

Yo lo quería, muchísimo. Pero a veces, solo quería estar solo y el me lo impedía. Solo estaba a mi lado y aunque no hablara, no me reclamaba atención, yo sentía que no estaba bien. Sino quería nada de eso, entonces, ¿a qué iba? Tanto le gustaba mi cama como para preferirla. No lo sé, pero era molesto y lo peor, es que no podía simplemente echarlo o se pondría triste y me dolería causarle cualquier tipo de tristeza.

Daeron – Emm... ¿No tienes tarea o algo así? Los exámenes se acercan, ¿no tienes que estudiar? – gire en mi silla para ver su grandote cuerpo, recostado sobre la cama, viendo su celular.

Lobo – Eso hago – giro el celular – Tengo los resúmenes aquí.

Daeron – Como puedes leer desde ahí? ¿No te resulta incómodo?

Lobo – No. Estoy acostumbrado. ¿Ya terminaste? – cuestiono mientras se sentaba, dejando su celular a un lado – Tienes ganas de salir a caminar? para despejar la mente.

Daeron – No, gracias. Pero ve tú, si quieres.

Lobo – No quiero dejarte solo.

Daeron – Me gusta estar solo. ¡Ve! – gire y me concentre en mis apuntes.

Lobo – Prefiero quedarme contigo. – cerré los ojos, intentando calmarme.

Daeron – Si quieres salir a caminar para despejarte, no te preocupes por mí. ¡Ve! – dije algo nervioso - Podrías ir por comida o algo de beber.

Lobo – Monito... ¿Quieres que me valla?

Mi pecho se contrajo al escuchar esa pregunta y apreté el lápiz en mi mano. Sentí como poco a poco mi boca se secaba e involuntariamente, mi pierna empezó a moverse. Encorvé los hombros porque sentía su mirada en mi nuca y mordí mis labios.

Daeron – Si – susurre y gire lentamente solo para ver como sus hermosos ojos, se llenaban de tristeza – Quisiera un momento para estar solo. – no decía nada, solo se quedó sentado en el borde la cama, mirándome. Asintió ligeramente y se incorporó, tomando su celular. Paso junto a mi dejando un beso en mi cabeza. Gire otra vez en mi silla para ver cómo se iba, tomando su chaqueta – Lo lamento. Es que...

Lobo – No tienes que disculparte. Yo soy muy invasivo, y tú estás acostumbrado a tu soledad.

Daeron – No eres invasivo. Pero, sí. Necesito tiempo solo, perdóname.

Lobo – Esta bien Monito. Volveré a mi habitación.

Se fue de la habitación y me sentí muy mal. Intenté volver a mis estudios, pero ya no pude concentrarme. Solo recordaba su triste mirada y me odie por ello. Dejé todo de lado y fui a buscarlo. Por ahí, tenía razón y solo necesitaba aire libre para despejar la mente. Llegué al recibidor y lo vi afuera, hablado con su líder. Estaban riendo y ella se veía igual de hermosa. Todos esos feos sentimientos, volvieron a mi otra vez. Me sentía tan pequeño que simplemente me aleje.

Otras vidas / LucemondDonde viven las historias. Descúbrelo ahora