XI

212 15 7
                                        

"Dreams"

La voz de la mujer resonó con furia y desesperación en la gran mansión.

—¡¡HEY, QUÉ MIERDA HACES CON MI HIJO!! —gritó, aterrada al ver al hombre al que alguna vez llamó "esposo" golpeando al pequeño rubio. Todo por una nimiedad. Solo le había robado dos frijoles.

Katsuki temblaba. Sabía que estaba mal, pero su madre parecía tener hambre.

—P-Papá, ¡no volveré a hacerlo! ¡Solo n-no sigas! —suplicó el niño, con los ojos llenos de lágrimas.

El hombre lo soltó con un gruñido y se alejó tambaleante, necesitaba una cerveza más.

—T-Tranquilo, mi amor —musitó la mujer, temblorosa, abrazando al niño con fuerza—. C-Creo que es hora de irnos...

Sin perder más tiempo, tomó en brazos al bebé y guió a su hijo mayor hacia la salida. No volverían. No podían volver.

Desde hace meses, el hombre había cambiado de la noche a la mañana. Su amabilidad había desaparecido, reemplazada por gritos, golpes y amenazas. Cada vez que se volvía agresivo, ella o su hijo terminaban heridos. Ya no podía soportarlo más. Había llegado la hora de escapar.

-----------------------------------------------

Katsuki despertó bruscamente, con la respiración agitada. No había sido una pesadilla. No. Era algo peor: recuerdos.

Siempre soñaba con las mismas tres personas. La mujer, el bebé... y ese niño rubio que se parecía tanto a él.

Coincidencia, claro. Tenía que serlo.

Se pasó la mano por el rostro, sintiéndose exhausto. Pero tenía que ir a clases. Quizá podría dormir un rato en el receso.

Hora del almuerzo

Caminaba junto a Kirishima hacia el lugar que había querido visitar antes de ser atacado por Monoma el otro día.

Era un cerezo, solitario en medio de un pequeño campo de césped. Ahí almorzarían. O, mejor dicho, Kirishima almorzaría, porque Bakugo no tenía hambre.

—Hey, Blasty, ¿eso está muy picante? —preguntó el pelirrojo con cierta desconfianza.

—No lo sé. ¿Quieres probar? —respondíó con una sonrisa desafiante.

—Ehhh, tal ve— —Y antes de que pudiera reaccionar, Katsuki le metió una cucharada a la boca.

Por unos segundos, Kirishima masticó tranquilamente.

—Oye, esto no está tan pican—

De repente, sus ojos se abrieron de par en par y su rostro enrojeció.

—¡QUEMA! —chilló y salió corriendo en busca de agua.

Bakugo estalló en carcajadas. No esas risas forzadas o burlonas que solía soltar, sino una risa real. Era el sonido más hermoso que Kirishima había escuchado, tanto que, por un momento, se olvidó de lo picante.

Regresó al lado del rubio, ya recuperado, y notó cómo sus párpados comenzaban a cerrarse.

—Blasty —murmuró con suavidad—. Te ves cansado. Ven aquí.

Lo atrajo hacia él, rodeándolo con un brazo por la cintura. Sin oponer resistencia, Katsuki apoyó la cabeza en su hombro y cayó rendido en los brazos de Morfeo.

-----------------------------------------------

Era de noche. La luz de la luna alumbraba el bosque.

Un niño rubio, una mujer y un bebé corrían sin descanso. Detrás de ellos, se oían pisadas apresuradas.

—¡Kotoha-san! ¡Vuelve, cariño! —gritó un hombre con voz ronca.

—¡Katsu, toma a tu hermano y salten! —ordenó la mujer.

El niño recibió al bebé entre sus brazos. Miró a su madre por última vez, con los ojos llenos de miedo. Ella le dedicó una sonrisa temblorosa.

—Si sobreviven, podré cruzar el río Sanzu en paz.

Y sin pensarlo más, los dos niños saltaron al vacío.

El agua los recibió con brutalidad. La corriente los arrastró, y el bebé lloró desconsolado.

—Ino, todo, todo va a mejorar —susurró el niño mayor, intentando calmarlo. —Tranquilo.

-----------------------------------------------

Katsuki abrió los ojos de golpe. Su respiración era errática, su corazón latía con fuerza.

Seguía con Kirishima. Estaba en la U.A. Todo era normal. Pero...

—¡Ah, Blasty! —canturreó Eijiro—. Despertaste justo a tiempo. ¡Acaba de sonar la campana! Ven, vamos a clase.

Le ofreció la mano. Katsuki la tomó sin dudar.

Pero seguía confundido.

No podía dejar de pensar en ese sueño.

Por más que intentara centrarse en clase, su cerebro se desviaba una y otra vez a lo soñado.

Y solo quería irse a su dormitorio.

-----------------------------------------------

—Hey, ¿cuándo lo intentaremos otra vez? —preguntó una voz femenina.

—En poco tiempo, pequeña. En poco tiempo...

—Pero, ¿qué pasa si él lo descubre antes de lo planeado?

—Adelantaremos el plan. ¿Bien?

—¡Sí, señor!

Una risa resonó en la oscuridad.

Y la tormenta comenzó a formarse.

.
.
.
HOLAAA, nuevo capítulo, y eso
Bye y q le vaya bn
Bsos

♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora