Capítulo 44: "¿Virgen o no virgen?".

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      Abrí los ojos lentamente, por la claridad. Me encontré, que, otra vez, tenía una sonrisa en mi cara. Había pasado una semana desde aquel día, el día en el que me entregué a William. En efecto, día 7 de agosto. Miré la cama de mi hermana. Por una vez en la vida, estaba vacía. Me levanté, y fui hacia el cuarto de baño, no sin antes coger unos shorts negros, una camiseta color rosa y mis chanclas. Me lavé la cara rápidamente, me quité mi pijama color violeta, y me puse la ropa limpia. Me hice una coleta rápida, y salí del cuarto de baño. Bajaba las escaleras, y me di cuenta de que todo estaba muy silencioso, pero no le tomé importancia. Al entrar al salón, no había nadie. No le tomé importancia... Bueno, le tomé. Pero preferí no preocuparme. Fui a la cocina, y empecé a hacerme el desayuno, mientras recordaba los 7 días tan maravillosos que habíamos pasado desde aquelllo. Besos, te quieros, caricias, y miradas que lo decían todo. Lo quería, me quería, nos queríamos, y estaba orgullosa de ello. Por nada, ni por nadie, me iba a separar de él.

-¡Carla! -Louis me mueve los hombros-. Se te ha calentado mucho la leche, estúpida.

-¿Dónde estábais? -pregunto aturdida. Él arqueo una ceja, al tiempo que veía entrar por la puerta a Danna, Riley, Alli, mis pequeñas primas, y mi tía.

-¿Estás de coña? -pregunta Riley entrando a la cocina y cogiendo un vaso, para después, llenarselo de agua.

-Anoche, señora Adams -empieza a decir Alli. Adams; el apellido de William-. Cuando entraste por la puerta, Danna te dijo algo.

-Te dije -dice Danna al tiempo que repite los mismos pasos que Riley-. Nos vamos mañana al centro comercial, ¿te vienes?

-A lo que contestaste -comenta Daisy.

-No, gracias -dice Phoebe.

-Y después, te fuiste embobada, con una sonrisa que se te salía de la cara a tu cuarto -finaliza mi tía.

-Carla -dice Louis-. ¿Sabes que hora es, y te estás haciendo el desayuno? -arqueo una ceja, y miro mi casio color rosa. Las dos y media de la tarde.

-Es imposible que yo haya dormido tanto.

-Cariño, si tienes nochecitas moviditas con William, es normal que estés luego así -dice Riley-. Aunque, los hijos van a salir pollos, así que no os lo aconsejo.

-No te metas más con ella. Nos dijo que no había hecho nada con William -dice Danna. Empiezo a morderme el labio, y noto como la sangre se me sube a las mejillas-. Porque no has hecho nada, ¿verdad?

-Carla... -miro a mi primo, que me mira con los ojos bien abiertos. Mi tía lo imita, solo que ésta, a parte de tener los ojos así, también tiene la boca. Mis primas no están. Estarían haciendo de las suyas.

-Cariño... -susurra mi tía. La miro, aún avergonzada-. ¿Eres virgen? -suspiro durante unos cuantos segundos. Intento poner mi corazón a una velocidad normal, y luego, miro a mis amigas, y después, paso a mirar a Louis, mi tía y Alli. Mi hermana me mira con cara de "ya lo sabía, no me sorprende", al tiempo que se observa una uña que al parecer se le acaba de romper.

-Fue la semana pasada -suelto al fin. Se quedan callados, y luego escucho el gritito y los aplausos de mi tía. Parecía que era la que peor se lo iba a tomar, y al final, ha sido la que mejor. Se acerca a mí, y me abraza.

-Ya lo sabía -dice mi hermana. Como pensaba.

-No me jodas. ¿Sabes que puedes coger una enfermedad? -dice Riley. De nuevo, la sangre se me sube a las mejillas-. No es bueno acostarse con pollos.

-¿Qué se siente en hacerlo con un pollo? -pregunta Danna. La miro con los ojos bien abiertos.

-Oye, ¿tú no estabas antes de mi parte? -mi amiga castaña oscura, con reflejos pelirrojos, empieza a reírse, cogiendo aire en sus mofletes, y luego soltandolo de una manera bastante rara.

-Lo siento, es que... Es muy gracioso.

-A ver si aprendes ya de tu prima -dice mi tía mirando a Louis-. 19 años, y virgen -me empiezo a reír.

-¿Eres virgen? -pregunta mi hermana al tiempo que pone una sonrisa de medio lado.

-¿Eres virgen? -pregunta Danna. Está más blanca que de costumbre-. Mentiroso.

-¡Eres virgen! -Riley empieza a reírse y a dar aplausos. Otra manía suya-. La virgen que pena.

-¿Es que tú acaso no lo eres? -Riley se pone seria cuando Louis formula la pregunta.

-No -arqueo una ceja. Riley pone morritos; por supuesto que es virgen.

-Danna, cariño -dice mi tía acariciándole la mejilla-. Espero que esta noche puedas arreglar el problemilla de mi hijo -las mejillas de Danna empiezan a adquirir color, y las de Louis igual. Río. La verdad, esta ha sido una conversación, un poco rara.


   Pasadas las 8 y media de la tarde, me llega un WhatsApp al móvil. Por el sonido que tiene, sé que es William. Simplemente, cuando es un WhatsApp de él, me suena el sonido que hace un pollo. Me lo puso Riley. Quién si no.

William: hola dulzura, puedes kedar esta tarde??

Yo: hola peque, claro que sí.

William: no es toda la tarde... te tngo una sorpresa. Nos quedariamos asta mañana

Yo: ems, supongo que sí. ¿A qué hora pasas a recogerme?

William: t parece bien a las 9 y media??

Yo: okay. Veo que estás mejorando tu escritura...

William: me esta costando...

Yo: eso te pasa por hacer promesas cuando estoy al borde de la muerte, tonto ;).

William: tonta... Te quiero. Por lo menos eso lo escrivo bien.

Yo: te quiero... pdta. Escribo*

William: correjidora tonta...

Yo: corregidora*. Pdta. Tonto tú :).

William: bete a ducharte ya... te quiero, aora nos vemos :*

Yo: vale dulzuro... te quiero. Pdta. vete* ahora*.

   Cierro el WhatsApp, y voy hacia arriba a ducharme. Escojo mi vestido color azul marino, cojo mi ropa interior, y entro en el cuarto de baño. Abro el grifo, y sin esperar que el agua se ponga caliente, me meto dentro de la ducha. Hace demasiada calor, y necesito relajarme, y el agua fría para mí es sinónimo de relajación. Salgo de la ducha, mientras pienso en William, en esta noche. ¿A dónde me llevará? No lo sé, y tampoco quiero saberlo. Solo sé que vamos juntos, y mientras vayamos juntos, nada importa. Me echo espuma en el pelo, y me pongo el vestido azul. Me recojo el pelo con dos horquillas, y salgo del cuarto de baño. Me pongo mis sandalias blancas con diamantes (falsos) en toda la parte de color blanco. Me echo un poco de rímel, colorete, y pintalabios de color rosa chicle. Bajo las escaleras, y me asomo al salón. Mis tíos se han ido a cenar con mis tías, y veo que Danna y Louis también se van. Alli al parecer a quedado con un chico que conoció el otro día, así que, ¿qué va a hacer Riley?

-¿Qué vas a hacer? -le pregunto sentándome a su lado. Ella alza los hombros.

-Ya lo veré. Puede que llame a Nash -dice-. O a Lauren o Camila. O Sarah, quién sabe -dice-. Me quedo con Nash.

-Nosotros nos vamos.

-¿A hacer, qué exactamente? -pregunto sonriéndo. Ellos se ponen colorados, y después, se oye la puerta cerrarse. A los pocos segundos, el timbre suena.

-Pásalo bien -dice dándome un beso en la mejilla. Yo la abrazo; no quiero mancharla de pintalabios. Abro la puerta, y me encuentro al chico que quiero, mirándome con una sonrisa. Una de esas sonrisas que perfectamente podrían matarme, y no me daría cuenta.


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