Captulo 1: Vive aquí

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Daniel Sullivan, nació en un pequeño pueblo llamado Prosper, ubicado en los condados de Collin y Denton, en el estado de Texas. A tan solo 50 km de Dallas, con 9400 habitantes, Prosper era un pueblo rural y tranquilo, donde la mayor parte de las familias que allí residían se dedicaban al trabajo de la tierra o crianza de ganado en los ranchos de las afueras.


El pueblo apenas contaba con una plaza central y varias calles a su alrededor, su gente era hospitalaria y por supuesto se conocían y se trataban con familiaridad. En la plaza central había un pequeño cine, y junto a él, la hamburguesería a la que los jóvenes iban todos los fines de semana. El bar más famoso del pueblo era el Coyote, donde todos los sábados había fiesta y música esperando a los jóvenes para que disfrutaran.


La mejor época para el pueblo era en primavera, la fiesta de la primavera era única en su condado, acudía gente de todos los lugares, se organizaban juegos y sorteos, una pequeña feria en el centro de la plaza con algunas atracciones, el objetivo de esta fiesta era lograr recaudar dinero para algunas obras benéficas del pueblo. Y gracias a ese objetivo fue como Daniel consiguió su primer beso, aun recordaba el cartel de, "un beso por un dólar".


Si su padre hubiera sabido que había pagado por aquel beso probablemente se habría pasado sin ver la luz del sol durante varios días. Su padre, Jónatan Sullivan, querido y respetado por todos, siempre acudían a el por consejo y siempre sabia que decir. Aunque prácticamente todo el pueblo había pensado que su cordura había estado lejos en el momento en que le pusieron el nombre a Daniel.


Daniel, en honor a su abuelo que falleció un año antes de que naciera, no es que el nombre fuera feo y por supuesto era un orgullo llevar el nombre de su abuelo, pero ... ¿una chica? No es que fuera el nombre ideal para una mujer y cuando se había ido del pueblo, había comprobado cómo la gente la miraba incrédula cuando le decía su nombre.


Pero en fin, esa era ella, Daniel Sullivan, una chica que se había criado en un pequeño pueblo de Texas, bueno mejor dicho en uno de los ranchos de las afueras. Porque allí era donde residía su familia. Su padre era el dueño de uno de los ranchos más grandes de todo el condado y con trabajo y esfuerzo había conseguido la mejor crianza de caballos de todo Texas.


Ella y su hermano, habían disfrutado desde pequeños ayudando a su padre, montando a caballo, cepillándolos, ayudando en el rancho, en definitiva, todo lo que una señorita no debería hacer. Pero es que Daniel no era una señorita, por lo menos antes, no lo era.


Su madre, Marta, la adoraba, pero comprendía que su hija era un espíritu libre, inquieto, que disfrutaba corriendo con libertad por el rancho, a lomos de su yegua. Y su padre estaba muy orgulloso de ello. Lo que no quiere decir que no tuviera sus cosas de chicas, por supuesto con su prima Louisa, que pasaba horas en el rancho con ella. Ambas compartían sus confidencias y secretos, así que su prima estaba al tanto de su gran adoración por Jake Clifork, el mejor amigo de su hermano.


¿y cómo no iba a estar loca por ese chico de mirada penetrante? Prácticamente todas las chicas del pueblo estaban locas por él y todas y cada una de ellas había recibido una sonrisa de su parte, todas, menos ella. Ella, a la que el solo parecía ver como la mocosa pesada que lo perseguía constantemente.


Y tenía algo de razón. Jake vivía en el rancho vecino, así que apenas los separaban unos metros, su padre Albert Clifork, era uno de los mejores empresarios de Texas, había amasado una gran fortuna con su constructora y había terminado convirtiendo el rancho en que su familia había criado ganado, en un perfecto lugar de descanso, con inmensos jardines, piscina y todo lo necesario para disfrutar. Allí Jake había vivido desde pequeño, cuidado por su nana, María, ya que su madre falleció tan solo un año después de nacer él.

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