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-Capítulo 19: "Madurez"-

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— ¡Estamos en el parque acuático! —exclamó Al.

Fran soltó una risa.

—Así parece.

Los profesores les habían pedido que se dividan en grupos para poder recorrer todas las atracciones del famoso lugar. Los amigos, por supuesto, no habían desaprovechado la oportunidad de quedar juntos.

— ¿Crees que podamos ver a los delfines? —dijo, ilusionada.

—Tal vez. Aunque hay otro millón de cosas para hacer.

La chica esbozó una gran sonrisa y, casi sin pensar, se enganchó del brazo de Fran para que comenzasen a caminar.

— ¡Mira, Alma! —era Lar —, hay puestos para ganar peluches.

Ambas soltaron un gritito de felicidad.

—Voy a ganar uno para ti, Ari —Felipe le pasó el brazo por los hombros.

—Sigue soñando, Lacour —ella se desprendió de su agarre y se llevó a la ojiverde de un tirón.

Bueno, duró más de lo que esperaba pensó Fran, a la vez que lanzaba un suspiro.

***

—Eran tan lindos —sonrió Ju.

La mayoría asintió en conformidad.

—No, no y no. No eran nada lindos —comentó Felipe, quien parecía estar al borde de un colapso nervioso.

— ¿Estás bien? —Lara se le acercó, de forma instintiva.

—Déjalo —habló Alma, haciendo un gesto despectivo con la mano —, le tiene pánico a los animales de agua. Principalmente a los delfines.

El grupo de amigos, exceptuando a Feli, lanzó una carcajada.

—No es gracioso —sentenció.

—Sí, lo es —su prima le dio una palmada en el pecho.

Se reunieron en círculos para determinar a dónde ir ahora, no obstante, Guido, quien llegaba de la mano con Pau, comentó: — ¡Ey! Tengo una idea.

— ¿Ustedes dónde estaban? —Martín alzó una ceja.

La pareja se sonrojó.

—Fuimos a... —comenzó a tartamudear la chica.

—No importa —la cortó su acompañante —. Vinimos a decirles que vayamos a los juegos de feria.

— ¡Sí! — las jóvenes dieron un salto en su lugar.

Cuando todos comenzaron a caminar, Felipe se puso junto a Fran.

—Es nuestra oportunidad-—sonrió.

— ¿De qué?

—De demostrar que somos mejores que ellas. Además, podríamos ganarles algo —guiñó un ojo y siguió caminando al mismo ritmo.

Esto no va a salir bien.

Claro que no saldrá bien, tonto. Eres la persona más inútil que ha pisado la tierra.

Bueno, tienes razón. Pero tal vez...

Tal vez puedas pedirle perdón por no ser capaz de ganar nada.

Sí, eso tendré que hacer.

***

Vamos, Fran —lo alentaban sus amigos.

Él lanzó un aro hacia el lugar donde debía meter al mismo.

Otra vez falló.

—Les dije que no podría —se encogió de hombros con una sonrisa.

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