~CAPÍTULO 5~Terca, sorda y zorra.

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—cierra los ojos... no te pasará nada. Vuelve a confiar en mí, (TN), por favor. Cierra los ojos—Me quedé en completo silencio al igual que él ¿Qué confié en él? ¿Después de tanto tiempo y de haberse acostado con otras mujeres, una y otra vez? Ni de coña—

-Me pides imposibles, Jimin--- Respondí llevando la mano a mi rostro para quitar su mano—Solo enséñame lo que me tengas que enseñar y regrésame a casa. Nada va a cambiar; es más, solo pierdes tu tiempo

Él no pronuncio nada, a lo que me hizo levantar los ojos y clavarlos en los suyos. Me observaba como pensativo—

-No importa cuánto demore en recuperar tu confianza—Inclinó su rostro haciendo que me arqueara para tras y evitara que me bese—Yo te amo, (TN). No me voy a rendir—

Un temblor desde el interior de mi cuerpo, que me sacudió y generó un cosquilleo en la boca de mi estómago, subiendo por mi pecho y cosquilleándome como si se tratara de mariposas. Esa horrible sensación de estar enamorada... no. No estoy enamorada. ¡No estoy! Solo me pone nerviosa, pero eso no significa absolutamente nada—

-Solo muévete—hablé molesta—

Jimin sonrió de costado y luego se hizo a un lado, revelando un riachuelo amplio que caía desde arriba de una montaña y bajaba, pasando a un metro, aproximadamente, por el lugar en donde nos hallábamos parados. El agua era cristalina, las piedras que estaban en el interior del camino del riachuelo se notaban con claridad debido al agua tan pura. Habían piedras que sobresalían, formando un camino hacia el otro lado, además de que el agua forjaba ruido al caer despacio, y solo eras capaz de captarlo si le prestabas atención. Era un lugar hermoso y tranquilo—

-¿Para qué me has traído aquí?-.- cuestioné con seriedad—

-Para charlar. ¿No te parece un lugar tranquilo en el que podamos charlar?—arqueó las cejas tomando asiento al borde del riachuelo—toma siento muñeca. Eres tú la que está apurada, así que mientras más rápido mejor. Supongo—

-Exacto—me encaminé hasta llegar al borde y tomé asiento a su lado, pero no pegada a su cuerpo; más bien, manteniendo una distancia prudencial.

Respiré hondo y giré mi rostro para observarlo y preguntarme qué es lo que me tenía que decir o contar. No creo que sea de gran importancia ¿O sí?

-Habla—Apresuré, pero Jimin no respondió.

Sus ojos me observaban en silencio y cautelosos. Analizándome muy lentamente y generando ansiedad en mí—

-Habla, Park. No me hagas perder la paciencia ¿Acaso me has atraído aquí solo para joderme la paciencia?—

Jimin soltó una risita de costado y luego volvió a colocar su mirada en la mía-

--Te he traído aquí para poder contemplarte, (TN)—Una oleada de punzones me invadió el cuerpo—Te he extrañado ¿Lo sabes? ¿No es eso lo que querías oír? Ya te lo he dicho... me has hecho falta como no tienes idea. Si pretendías vengarte por haberme acostando con alguien que no eras tú, ya lo ha hecho... ahora deja el capricho y regresa conmigo—

Mordí mi labio inferior y me sacudí nerviosa. Al levantar los ojos, Jimin se había puesto de rodillas y se inclinaba hacia mí, como disponiéndose para recostarse sobre mí o besarme; o quizás, ambas cosas.

-Basta, Park—Intenté decirlo firmemente, pero mi voz sonó como un quejido débil.

-Sé que tú también lo quieres—susurro ya tan cerca que podía sentir sus aliento en mi boca.

Cerré los ojos al tener sus labios sobre los míos y empezar a acariciarme con delicadeza. Su mano subió hasta mi mejilla y empezó a hacer movimientos circulares, muy lentos y masajeando mi mejilla derecha. Sus labios se movieron y acariciaron a los míos, humedeciéndolos y saboreándolos. Entreabrí la boca y deslicé la lengua por sus labios, para besarlo con agilidad. En solo segundos, ya tenía a su lengua empujando a la mía en una lucha de poder. Su lengua era tan rápida y la mía no se quedaba atrás. Caricias entre labios, caricias entre nuestras lenguas y también entre nuestros cuerpo-

War of hormone- Boy in luv¡Lee esta historia GRATIS!