Capítulo 11

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Pasaban los minutos y las horas hablando con él. Ya fuesen chorradas o no.

JG: Que llevas puesto?
Yo: Pues ahora mismo un kigurumi.
JG: Un...Que?
Yo: Un pijama de cuerpo entero. Es un lobo.
JG: ._.
Yo: No pongas esa cara. Pareces más tonto. Aún.
JG: .A. Me ofendes, moreno.
Yo: Y ti a veces parece sobrarte un cromosoma, pelirrojo.

Y así pasábamos el tiempo. Entre risas y tonterías varias. Solíamos quedar también, y casi siempre se nos unían Lena y Billie. Éstas, miraban a James con cierta adoración. A Billie le ponían los pelirrojos, eso era de calle. Y a Lena le parecía interesante lo del tatuaje de la espalda. "Tienes que convencerle para que me lo enseñe", me repetía. James accedió casi al instante. Ella, se quedó maravillada por el tatuaje, y Billie y yo por la tableta que escondía el inglés.

Un día que vino a casa, para verme, subimos a mi habitación y de río de mi por leer manga y ver animes. Yo, le pegue una patada en la espinilla. No volvió a reírse de mi.

Es más, empezó a aficionarse. Venía a mi casa, y veíamos de todo.

-James... ¿Si tu fueses un ghoul, que harías? (Ghoul: criatura del anime "Tokyo Ghoul", personajes que dan nombre a la serie. Son seres anatómicamente humanos, pero con gran fuerza y rapidez, y su dieta se basa en carne humana. Son fácilmente reconocibles por su esclerótica negra y un iris de color rojo sangre.)

Se puso un poco tenso, y me miró.

-Bueno... Quizás huiría. Me iría a algún lugar donde no pudiese hacerte daño o hacer daño a ningún amigo. -su voz parecía triste, melancólica.- No me gustaría sufrir en mi ese tipo de experiencia.
-Si, yo tampoco. No me gustaría herirte a ti, o herir a mis amigos... O a mi familia. - no pudiese haber sido capaz de soportarlo.

La mente de James empezó una reacción en cadena. Había dicho su nombre el primero, y en un tono... Distinto. A él tampoco le gustaría herir a Ruben. Se había convertido en su mejor amigo, casi... Negó con la cabeza.

-No pensemos en eso. Sigamos viendo la serie. -dicho esto, me miró y esa mirada me dijo todo. Volví a mirar la pantalla, e inconscientemente apoyé mi cabeza en su hombro. Pude sentir como sonreía, el capullo.

Nos quedamos dormidos, y a la mañana siguiente, amanecí más temprano de lo habitual. Estaba tumbado, y James estaba delante de mi, completamente dormido. Era más adorable dormido que despierto. Miro hacia abajo y veo que nos habíamos dormido con las manos entrelazadas. No puedo evitar sonrojarme, y lentamente me suelto para mirar la hora. 5:21 de la mañana. Suspiro y me tumbo de nuevo, de espaldas a él. Cuando lo hago, me noto distinto. Me faltaba algo. Me pego a su pecho, y coloco su brazo envolviéndome, con su mano enredada en la mía y en mi pecho. Era mucho más agradable dormir así. Pude cerrar los ojos y disfrutar de su cálido abrazo. Puedo sentir su respiración en mi nuca, y me agrada.

"No pienses eso, Ruben. Sois amigos" Pero os acostasteis el primer día.

En el momento en el que abro los ojos de nuevo, estaba en un lugar oscuro. El ambiente era pesado, casi asfixiante. Estaba tumbado boca arriba, y de repente una sombra se cierne sobre mi...

Me sobresalto, enderezandome en la cama como un resorte. Miro a todos lados, y estaba solo. El espacio, la sensación de agobio, todo había desaparecido. Me levanto de la cama, directo hacia el baño a vomitar. Había sido tan vivido...

Me doy una ducha rápida, y poniéndome algo comodo para ir a la cocina, donde ya oía trastear a mi madre.
Entro en ella.
-Mama, ¿se ha ido J...? -me quedo en mitad de la frase. Mi madre no estaba. Era James quien trasteaba. Estaba cocinando algo. Sólo se que algo rico, por que olía de vicio.

-¿Ahora eres un cocinillas? Que no se entere mi madre o se te pegará como una lapa para enseñarte todo lo que sabe.
-No me importaría. -dice él, sonriendo con toda la naturalidad del mundo.

Yours Truly¡Lee esta historia GRATIS!