Capítulo 10: Una visita inesperada

103 13 0




Nike


Mientras abría mis ojos me llego un olor familiar, al darme cuenta era el de Kima, inmediatamente me sonroje y baje la mirada. Mientras trataba de recordar todo lo que había pasado esa noche, de repente sentí que Kima me atraía más hacia él como si estuviera dándome un fuerte abrazo; subí la mirada para verlo pero no estaba despierto y mientras trataba de no hacerme preguntas por todo lo ocurrido la noche pasada me quede dormida de nuevo.

Desperté de golpe dándome cuenta que Kima ya no estaba en la cama, me levante y decidí ir a buscarlo por el cuarto ya que este era grande, camine por la habitación y escuche el sonido del grifo de la ducha cerrándose, me acerque al baño y de ahí salio Kima con una camisa a medio abotonar y con una toalla secándose el cabello. Al verlo me sonroje, baje la mirada para ocultarlo y entonces le dije:

—Bue-buenos días... Kima.

—Buenos días, ¿ya te sientes mejor? —preguntó.

—¿Eh? Ah...si, ya me siento mejor —respondí.

—Ya veo, en el baño te deje toallas para que te seques después de bañarte y también le pediré a una de las empleadas que te deje ropa en la cama, ¿de acuerdo? —preguntó Kima.

—Si, de acuerdo —respondí.

—Okey, te veo luego —dijo retirándose de la habitación dejándome con mis pensamientos.

—¡Bien! Sera mejor que me vaya a bañar —me dije a mi misma.

Me metí en la ducha y deje que el agua caliente me ayudara a pensar más claro y me alejara de todas las preguntas que tenia sin respuesta, sin querer, recordé lo que paso anoche con ese hombre y solté un gran suspiro de alivio al pensar en que eso ya había acabado. Salí de la ducha y me envolví en una toalla, me mire al espejo y al ver mi reflejo me di cuenta de una marca que había en mi cuello, al verla supe de inmediato de que era y lo único en lo que podía pensar ahora era en Kima. Salí del baño y al llegar a la cama encontré ropa interior que supuse habían dejado para mi, me quite la toalla, me puse las bragas y justo cuando empezaba a ponerme el brasier escuche la voz de alguien, al darme vuelta, vi a Kima con ropa en su mano izquierda y estaba ahí parado, perplejo de lo que veía adelante suyo, al verlo automáticamente quede en shock y por instinto le tire mi sandalia y poniéndome roja como un tomate le grite:

—¡¿QUÉ CREES QUE ESTAS HACIENDO?! ¡NO TE QUEDES PARADO AHÍ! ¡SAL DE LA HABITACIÓN!

Después de echarlo, me puse la ropa y tendí la cama, a la puerta me llamo una de las empleadas para decirme que el desayuno ya estaba servido, le di las gracias y baje hacia el comedor, me senté y me dispuse a comer, Kima no habló ni mencionó nada de lo sucedido ayer ni en la mañana; después de terminar de desayunar, una de las empleadas se acercó a Kima y le preguntó si iba a permanecer en la residencia y éste le respondió que no que podía tener el día libre, después de esto la empleada se fue de la residencia luego de terminar sus quehaceres.


Justo cuando iba a hablar Kima interrumpió diciéndome:

—Vamos a salir, trae tus cosas.

¡¿Comprometidos?! [Actualizaciones lentas]¡Lee esta historia GRATIS!