Por Dios Isabella, date la vuelta. Tienes que enfrentarlo.
-¿Cómo? – no sé cómo pude pronunciar una palabra. Me sentía como un tomate vivo.
-No lo sé. Pero le debo la vida a quien me las mando.
Alguien se las envió... ¡Maldición!
-Isa .- dijo acercándose a mi .- No sabía que sentías eso.
Ábrete mundo, cómeme, has lo que quieras. Te lo pido.
-Porque yo siento lo mismo.- acarició con sus dedos mis mejillas.
¿Qué?
-Oh – fue lo único que logro soltar mi boca.
-Así que un ladrón de oreos, ¿Eh? Que apodo más original. – si sigues diciendo esas cosas Lucas, me va a dar un ataque.
-No lo arruines ¿Cómo carajos leíste algo que no era de tu incumbencia?
-Yo no sabía que eso estaba ahí.
-¿Ahora le llamas eso? Crees que es un objeto sin valor. ¿Una simple cosa? ¡Pues Lucas...!
Lo que menos esperaba que hiciera, fue que me besara.
Un tierno beso, que inundó de amor cada centímetro de mí.
La vergüenza me volvió a inundar.
-Te odio.- le dije, terminando la frase que no había alcanzado a decir.
Lucas me sonrió y envolvió en un cálido abrazo.
Acerco su boca a mi oído y susurro: Linda oreo, yo te quiero.
Por alguna razón me quede callada, no porque no sintiera lo mismo que él. Sólo que no necesitaba palabras para demostrárselo.
Lucas lo entendió, me soltó y me miró fijamente.
-¿Qué?
-Es que, estas llena de dulzura. – me cogió de los cachetes y les dio un beso.
-Sh, ¿Yo tierna? Cierra esa boca.
-Está bien chica ruda.
Cogió mis manos y les dio un beso, luego las envolvió con las suyas y caminamos en dirección a mi casa.
Tenía asuntos que arreglar.
Las notas sólo estaban en mi casa. Sólo tres personas tenían acceso a mi habitación. De esas tres personas, sólo una seria capaz de entrar, revisar mis cosas y enviárselas a Lucas.
El pequeño diablillo que tenía como hermana.
N/a : So yes, me deben un paquete de oreo cada uno.
¡Es el último! ¿Lo pueden creer? Me parece que fue ayer cuando subí el primer capítulo.
Igual, espero que les haya gustado muchísimo y no los haya desilusionado.
Falta el epílogo, los agradecimientos y tal vez... La secuela.
Chan chan chan , no tenía ni la más remota idea , pero ... se me ocurrió algo que hacerle al ladrón de galletas *inserta cara malvada*
Igual no desesperen saltamontes con cremita de oreo.
Los ama, Melanni.
