00:02

25 5 36
                                        

Mi mente no pudo descansar; estuve pensando en la puerta de la biblioteca, la magia, mis pesadillas, mi madre y en... Bueno, ese mono fantasma, pero estaba más enfocada en él que en todo lo demás. ¿Qué tenía él como persona especial que lo pensaba tanto?

Necesitaba que la semana transcurriera con rapidez. ¿Están familiarizados con el baile? Había comunicado a Xia que me resultaba igual, pero en realidad estaba un poco emocionada por él.

— ¿Crees que alguien me invite a bailar o me quedaré sentada toda la noche? Sé sincera —dijo sacándome de mis pensamientos.

—Verás que los chicos pelearán por bailar contigo y quizás Amir sea el primero.

Su cara fue de enojo y vergüenza por lo que dije.

—No me interesa ese idiota, es más, si me invita a bailar, que no lo creo, entonces le diré un rotundo no, me daré la vuelta y bailaré con un chico guapo, más guapo que él. —afirmó con una sonrisa.

—¿Más guapo que él? ¿Es así?

Sus ojos se abrieron al darse cuenta de lo que había dicho y su rostro se tornó rojo; solo pudo caminar hacia el baño con prisa.

— ¡Ven, necesito leerte un párrafo que escribí! —grité y solo pude escuchar un fuerte portazo en respuesta.

—Tienes tres segundos y llevas dos — dijo con vergüenza y sin verme a la cara.

— Bien, escucha esto: "Los sueños recurrentes se presentan en épocas de estrés, cuando algo ha agitado ese problema o asunto que no has resuelto en tu vida y sobre el que has pasado página en falso, como una alerta de nuestro subconsciente para afrontarlos y recuperar el bienestar psicológico". Eso decía el libro.

—¿Es por estrés?

— Bueno, si no es por eso, es porque en mi otra vida fui una loca sin triunfar.

Xia quedó pensativa y por fin me miró. Observaba cada parte de mí y parecía que veía a través de mis ojos, al grado que me estaba poniendo incómoda.

—No estás loca, pero sí te fuiste sin triunfar. Tú eres alguien fundamental aquí, Samira. Pero no puedo entenderte, creo que necesito más información porque no entiendo qué me quieres decir concretamente. —mencionó sin dejar de mirarme.

Quedé tan reflexiva que acabé de mencionar que un escalofrío atravesó mi cuerpo; experimenté una leve fricción en mis manos. Estaba inmersa en cada frase que había pronunciado que dejé de oírla. Hasta que escuché dos dedos chasquear frente a mis ojos, , volviéndome a la realidad.

—Estoy hablando contigo, Samira.

—Lo siento, ¿qué estabas diciendo?

—Le consultaste a la señorita Monica acerca de un tal Ian. ¿Quién es? —indagó con interés.

— No lo sé

—¿Cómo no lo sabes?

—Tuve una pesadilla, salí al balcón y había un idiota trepado como un mono en el árbol. Mismo idiota que me llamó señora y patética, pero me dijo que se llamaba Ian. —Me encogí de hombros sin darle importancia.

—Pero ella dijo que no había ningún alumno con ese nombre. ¿Estás segura que te dijo que ese era su nombre?

—Claro que sí, pero qué más da; deseo que me lo haya imaginado, ya que tener que aguantarlo en el futuro me provoca dolor de cabeza.

—Y si no, solo lo ignoras y listo; no te vayas a meter en problemas por alguien más.

—Ya duérmete, rojiza.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jun 05 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Dream Bridge (EMISIÓN/CORRECCIÓN) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora