Al estilo Belén

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—Ya que tuve una cita a tu estilo ¿Puedo pedirte tener una a mi estilo? —le pregunté un día mientras caminábamos a su casa luego de sus clases.

—¿Qué quieres hacer? —preguntó al detenerse.

Yo no pude evitar sonreír.

¿Qué quería hacer con ella? Ni te imaginas que cosas. Quería viajar, robar algún auto, ir a un parque de diversiones, escaparnos y mandar todo a la mierda. Quería sentir la misma adrenalina que tenemos al correr, pero mucho más y que tuviéramos un momento inolvidable. Necesitaba que nuestra primera cita sea a lo grande, espontánea, llena de sorpresas y que te diga "Wow, no puedo creer que hice eso".

—¿Qué haces? —preguntó cuando agarré su mano.

—Vamos a la playa—fue lo primero que se me ocurrió.

¿Te acuerdas de que te dije que me escapé por amor con ella? Bueno, fue por esto. Tomamos un taxi y yo pagué para que nos llevara a la playa más cercana. Rocío nunca le gustó salirse de su rutina, pero déjame decirte que cada vez que yo la saqué de sus horarios, ella nunca se quejó y me seguía sin siquiera dudarlo. Creo que confía que cuando quiero hacer algo de la nada, ella lo pasará bien.

En el viaje nos dedicamos a hablar, no hablábamos como cuando nos conocemos donde solo era yo quien decía cosas, ni tampoco hablamos cuando Rocío descubrió que no me molesta que hable de sus cosas. Luego de nuestra primera cita, nuestras conversaciones eran más dinámicas. Nos suele costar mantener un solo tema, ya que queremos hablar de muchas cosas, pero a ninguna le molestaba que se cambiara el tema cada cinco frases. De vez en cuando Rocío se perdía cuando yo daba un comentario de un tema anterior, por lo que yo me daba el tiempo de explicarle. La gracia era hablar, nada más.

Cuando llegamos a la playa yo no me podía creer la estupidez que estaba haciendo. Había pagado más de lo que debía por un taxi para así ir a la playa, a tres horas de acá. Tenía ya muchos ahorros, pero eso hizo que se atrasara mucho mi meta que en ese tiempo se estaba recién formando. Ahora ya lo tengo más claro, quiero abrir un restaurante, así no tendré miedo de que me despidan y podré cerrar cuando quiera para ir a ver a mi amorcito.

Pero eso a nadie le importa. Lo que importa ahora es la cita.

Caminamos hacia la playa, Rocío se sacó inmediatamente los zapatos para guardarlo en su mochila. Entramos de la mano a mojarnos los pies y yo no pude evitar tirar de su mano para que se mojara. Luego me tiró ella y comenzamos a tener la pelea más épica del mundo, con agua.

No sé quién comenzó a reír primero, pero desde que partimos que no pudimos parar ¿Te ha pasado que estás tan eufórico que hasta tu propia risa te da risa? No pude disfrutar mucho de su sonrisa, ya que en ese momento era más importante ganar la pelea que nuestro amor. Ninguna mierda importaba en ese momento, estábamos tan en nuestro mundo que nos dimos cuenta cinco horas después que nuestros celulares murieron. La mochila sobrevivió, ya que se lo sacó antes de entrar al agua, lo dejó en la arena.

Mi amorcito es una genia cuando se trata con proteger sus cámaras. Es casi un poder, un sexto sentido. Hemos vivido muchas desgracias que pudo haber hecho que alguna cámara se rompiera o que se la robaran. Como cuando robé unas cosas en un supermercado y el guardia, enojado, sacó todo de nuestras mochilas para romper las cosas que no eran de la tienda. Ahí Rocío perdió sus cuadernos universitarios, pero no su cámara, ya que ese fue el único día que no lo había traído.

Otro dato importante es que descubrí que también es muy buena con las peleas de agua o yo soy muy mala. No creo que sea eso, ya que en sí soy buena peleando a golpes. Soy bruta, eso lo sé, ya que por eso ganó las peleas. También soy cruel y no me importa el resto, no me contengo. Creo que ahí estaba la diferencia, recién me doy cuenta...Yo siempre me contuve con Rocío, pero ella nunca lo hizo conmigo.

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⏰ Última actualización: Mar 28, 2024 ⏰

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