Ambas quedaron quietas viéndose la una a la otra.

Lauren analizó a Camila, era una chica de unos 15 o 16 años. Su rostro era de la misma forma que ella se había imaginado al tocarlo con sus manos en la obscuridad. Su piel era demasiado blanca, incluso más que la de ella; aunque sus rasgos eran latinos. Tenía un mechón de cabello marrón oscuro sobre su frente.

Camila miraba a Lauren, se quedó perdida en sus ojos, jamás había visto unos iguales. Ignoró la sangre que corría de su frente y los rasguños de su cuello.

Lauren intentó tocar el rostro de Camila, pero ésta retrocedió rápidamente unos centímetros dentro del tuvo.

-Soy Lauren -le dijo-. No me tengas miedo, por favor.

Camila se acercó un poco.

-¿General Lauren? -preguntó.

-Lauren sí, general o geral, no.

La chica del sótano se quedó pensante.

-¿Aquí vives? -miró contemplando el cuarto.

Lauren rió.

-No, este es el baño. Se podría decir que vivo en éste lugar, pero yo no quiero hacerlo.

-¿Te escondes de la guerra?

-Camila, no hay guerra. Ya te lo he dicho.

-Y... ¿con quién vives?

-Con otras chicas como yo y...

-..Si esas chicas son iguales a ti debe de ser un lugar muy bonito -interrumpió.

Lauren sonrió como nunca, era la primera vez que alguien le decía algo así.

-Lamentablemente no lo es, Camz. Aquí también hay gente muy mala.

-¿Soldados?

-No, no hay soldados. No estamos en guerra, aunque parezca.

Camila se acercó un poco más.

-Tus ojos son hermosos.

Camila robó la segunda sonrisa sincera de Lauren.

-Y los tuyos también.

Ella creía que los ojos de la chica del sótano eran los más hermosos del mundo, pues tenían algo que los de ella no: alegría. Aunque esa alegría sea del mundo de fantasía en el que Camila vivía, eran sinceros.

Ahora la chica en el ducto levantó un poco la mirada hacia la frente de Lauren.

-¿Qué te paso? -preguntó cuidadosamente-. ¿Te golpeó el general malo?

-¿Cuál?

-El que vi la otra vez, que te golpeaba a ti y a la otra chica.

-Oh... lo viste.

-Sí, ¿ese era el general malo?

-No, Camz, no hay generales. Pero sí, era malo.

Se quedaron viendo unos segundos más.

Alegría miró un poco hacia abajo.

-¿Qué te pasó en el brazo?

-¿Qué? -preguntó sin entender, luego siguió la vista de los ojos de Lauren-. Oh, no lo sé. Al despertar lo tenía puesto, no sé qué sea... ¿es malo?

-No, es un yeso. De seguro te fracturaste el brazo.

-¿Eso es malo?

Lauren la miró con una expresión suave.

Ojos Alegría (La chica del sótano) - Camren.¡Lee esta historia GRATIS!