Como la conocí

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Buenos días

Buenos días.

¿En que parte quedé?

Donde te fue a ver tu psicóloga.

Ya, luego de que Angela se enterara de mi suspensión decidió visitarme más seguido. Era su deber como psicóloga personal, mi madre le paga para eso, tenia que vigilar que no hiciera ninguna tontería. Según ella mi vida es tan mierda que no debo mantenerme mucho tiempo sola. No me lo dijo así, obviamente. Se que ella y mucha gente piensa que si estoy sola algo malo pasará, ya sabes, suicido o asesinato, cosas raras que piensan la gente como yo. En ese momento no pensé en nada así, en ningún momento. Que me llamen contantemente loca no significa que lo esté ¿Sabes?

—Si necesitas a alguien con quien hablar, no dudes en llamarme—me dijo luego de analizar mi pieza, en que no hubiera nada sospechoso. Algún cuchillo más afilado de lo normal, una caja de pastillas que no me hayan recetado, alguna cuerda, alguna pistola. No sé.

Angela se fue y nada pasó hasta dos horas después. Luego de dedicarme a ver videos en internet y pelear en mis redes sociales, fui a mi trabajo, camarera de un elegante lugar, esos lugares donde solo contratan gente bonita. Yo me maquillaba un poco, me amarraba mi pelo mal cortado y cumplía con todos los requisitos. Además de inteligente, hermosa.

Ahí, mientras esperaba que alguien viniera para ser atendido o que alguien necesitara mis servicios, me enamoré por primera vez. O sea, no ahí, soy intensa pero no tanto. No fue amor a primera vista, de hecho, mi primer pensamiento ante ella fue que era una maldita niña mimada.

Rocío Martínez.

Exacto, ella. La chica que no dijo nada adelante del juez, es un poco tímida, debes de entenderla, no cualquiera puede hablar al frente de miles de personas desconocidas que tan ahí solo por juzgar tus palabras. Es lo mismo que el colegio. Seguramente has visto a mas de una persona tartamudear o llorar en el colegio o el juzgado. La misma mierda.

—Me podría decir dónde está el baño—me habló de una forma neutral, no había amabilidad ni nada, solo palabras que tan solo su madre alguna vez le dijo que dijera y ella solo lo repite.

—Ahí, señorita— Le apunté la puerta donde tenía dibujada en la puerta la sombra de una dama. Claramente se podía ver que era un baño, debes de ser toda una idiota para no saberlo, pero ¡Hey! esa idiota que me preguntó va a ser mi futura esposa así que no diré nada. No le digas a nadie que la traté así, solo eran mis pensamientos del momento.

—Gracias— otra vez habló con ese tono de solo repetir lo que le mandaron a decir.

Deje la situación pasar ¿Qué mierda me iba a importar que una chica iba al baño? Seguí trabajando tan solo dos minutos mas hasta que una señora con la cara estirada, por el cómo se amarraba el cabello, gritó de tal forma que todos detuvimos nuestras acciones.

— ¿¡Quien ha visto a mi hija!?

Yo con toda la tranquilidad del mundo, me acerqué para ayudarla. Para eso me pagan ¿No? Después de eso me debieron de dar un aumento, no todos ayudan a una señora que perdió a su hija de 17 años. Lamentablemente me despidieron luego de eso.

— ¿Cómo es tu hija? —me describió a Rocío y yo, confundida, le dije que la ayudaría y fui al baño.

— ¿Por qué te estas escapando de tu madre? – le pregunté al entrar, me sorprendí ver que solo estaba sentada en el suelo, pegada a la pared y mirando el techo.

— ¿Por qué lo haría? —dijo sin mirarme.

—No sé, maltrato, rebeldía, amor, aburrimiento ¿Qué mierda voy a saber yo? —me apoyé en el marco de la puerta.

¿Quién mierda nos va a entender?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora